Hacienda propone a las regiones un nuevo cálculo de población ajustada para la financiación autonómica

La propuesta del Gobierno da más peso al gasto en sanidad y educación e incluye ajustes por el nivel de despoblación en insularidad

Las comunidades autónomas podrán realizar ahora aportaciones para cerrar el cálculo definitivo

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

Tres días después de que concluyera el plazo límite que se había fijado oficialmente, el Gobierno ha colocado este viernes la primera piedra sobre la que aspira a construir un nuevo modelo de financiación autonómica que sustituya al vigente, caduco desde 2014, al entregar a las regiones una propuesta de población ajustada a partir de la cual se determinará el reparto de los recursos a las comunidades.

El documento, elaborado por el Ministerio de Hacienda y Función Pública, que dirige la ministra María Jesús Montero, da un mayor peso en el cálculo de las necesidades de financiación a la factura educativa y sanitaria de las regiones, pero incorpora también ajustes por despoblación e insularidad para tratar de contentar a todos los territorios.

Por primera vez, destaca Hacienda, las comunidades de régimen común y las ciudades autónomas podrán ahora remitir sus contrapropuestas para tratar de consensuar un punto de partida común durante el mes de enero para la reforma que se espera abordar el próximo año.

El documento parte de los trabajos previos realizados por la Comisión de Expertos y el Comité Técnico Permanente de Evaluación, con lo que incorpora ya las propuestas realizadas por las distintas regiones en estos foros.

El texto final comparte el entendimiento común de que el cálculo de población ajustada es la variable más representativa de las necesidades de gasto de las regiones, si bien Hacienda propone relevantes cambios frente al modelo vigente desde 2009.

El informe resultante, de 240 páginas, analiza la factura regional en sanidad, educación, servicios sociales y otros servicios autonómicos, y los posibles ajustes adicionales en función de la ocupación de cada territorio y la dispersión de sus residentes, entre otros factores clave.

Variables de gasto

La principal de las variables, el gasto sanitario, pasaría de tener una ponderación del 38% del total en el sistema actual a una entre el 40% y el 45% en el nuevo. Para ello, Hacienda propone elevar de siete a 20 los tramos de edad en los que se divide a la población dado el coste creciente de esta factura según avanza la edad de los ciudadanos. Además de un mayor uso de datos granulares, el Ministerio tiene en cuenta “la distribución del gasto asistencial relativo a los servicios hospitalarios y especializados; servicios primarios de salud; farmacia; y consumo en prótesis, traslados y aparatos terapéuticos”, detalla.

El segundo factor por relevancia es el gasto educativo, que también aumenta su peso desde el 20,5% vigente a una horquilla de entre el 25% y el 30% (con un peso del 75% al 80% dentro de la misma para la educación no universitaria).

El modelo actual contempla las necesidades de gasto en la población de entre 0 a 16 años, lo que excluía los costes de Formación Profesional o etapa universitaria. Hacienda da aquí tres opciones: evaluar el padrón de jóvenes de 0 a 17 años más la entrada a FP de alumnos de otras regiones y la población de 18 a 24 años más los universitarios de otros territorios, que es la vía por la que apuesta; considerar la población de 0 a 17 años más la universitaria de 18 a 24 años; o usar datos de la población menor de edad, alumnos de FP y matrículas universitarias.

Del lado de los servicios sociales, la idea es pasar de la valoración de la población de más de 65 años a una subdivisión entre esa edad y los 79 y otra con los mayores de 80 años para mejorar el diagnóstico de necesidades. Su ponderación, que hoy es del 8,5%, oscilaría entre el 6% y el 10%. El número de mayores de 65 años supondría entre el 80% y el 90% del índice, mientras que el resto dependería del volumen de parados.

Respecto al resto de servicios, Hacienda propne mantener la estructura actual conforme al dato de población total empadronada en cada región, si bien reduciendo su ponderación del 30% a una horquilla de entre el 18% y el 22%.

Variables correctivas

Finalmente, Hacienda propone introducir una serie de variables correctivas no poblacionales para atender las necesidades especiales de determinadas regiones que hoy tienen un peso del 3% y se situarían entre esta cifra y el 4%.

Se medirán aquí la superficie de las comunidades autónoma en kilómetros cuadrados; la despoblación (medida frente a la densidad media sin incluir poblaciones de más de 75.000 habitantes); la dispersión (en función de las áreas habitables); la insularidad y los costes fijos (que afectan a las siete comunidades de menor población).

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