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Las presidenta de la CNMC intenta forzar un cambio en la rotación de consejeros

Cani Fernández quiere eliminar el régimen aprobado en 2015 alegando no se publicó, pero con el que se han hecho las rotaciones

Cani Fernández, presidenta de la CNMC.
Cani Fernández, presidenta de la CNMC.

Aunque el Pleno de la CNMC del 16 de diciembre de 2015 aprobó el régimen de rotación de consejeros entre las dos Salas que componen el organismo (Competencia y Regulaión Sectorial), la actual presidenta de la Comisión, Cani Fernández, ha decidido proponer un cambio en el sistema alegando que aquel nunca se publicó, pese a que bajo el mismo se han producido desde entonces las rotaciones de cinco vocales. Para ello, Fernández llevará hoy al Pleno para su debate y aprobación una resolución que incluye un nuevo sistema de rotación más flexible, que le daría a ella más poder de decisión, según fuentes del sector.

La propuesta no estaba inicialmente en el orden del día del Pleno del miércoles enviado a los consejeros, pero este lunes se añadió por sorpresa un nuevo punto con la citada resolución. Para su aprobación, Cani Fernández necesita el respaldo de seis de los diez miembros del Pleno, entre los que se incluye ella misma, si bien, en este caso no sirve su voto de calidad. Se desconoce por qué el anterior presidente del organismo, José María Marín, no publicó el citado reglamento de 2015, aprobado conforme a la Ley de Creación de la CNMC, en vigor desde 2013, lo que incluía “los criterios de selección y periodicidad de las rotaciones” y que desarrollaba también su Estatuto Orgánico. Sin embargo, tampoco la actual presidenta, que accedió al cargo en junio de 2020, ha hecho intención de publicarlo, ya que, pese al tiempo transcurrido, sigue vigente.

A dicho régimen se atuvo el Pleno para la rotación en su día de los consejeros Josep María Guinart, Idoia Zenarruzabeitia, Clotilde de la Higuera, Fernando Torremocha y Benigno Valdés.

Según el acuerdo de diciembre de 2015, al que ha tenido acceso CincoDías, todos los consejeros, cuyos mandatos son de seis años, deberán cambiar de Sala una sola vez. En su caso, “la rotación se determinará en el mes de diciembre de los años pares y tendrá efecto el 1 de enero del siguiente año (impar)”, según dicho régimen. En dichas fechas rotará el consejero de cada sala cuyo mandato esté más próximo a su finalización. En el caso de que los más próximos al fin del mandato sean tres, rotarán dos. En la Sala en que haya dos consejeros con igual mandato, el criterio para rotar será la voluntariedad o por sorteo.

Existe, no obstante, una excepción, según la norma: en los años en que se produzca la renovación del presidente, el vicepresidente y dos consejeros, no habrá rotación. Esta es precisamente la situación actual, ya que en junio de 2020 (año par) en que Cani Fernández relevó en el cargo a José María Marín, entraron con ella Ángel Torres, que ocupa la actual vicepresidencia y los vocales Carlos Aguilar, Josep María Salas y Pilar Sánchez. Por tanto, según el actual régimen de rotación, los siguientes cambios se producirían en diciembre de 2022, con efecto del 1 de enero de 2023. Y le afectaría a las consejeras de la Sala de Competencia Pilar Canedo y María Ortiz, que cambiarían con el consejero de la Sala de Regulación Mariano Bacigalupo (cuyo mandato termina en junio de ese año) y con (según hubiese acuerdo o sorteo) Bernardo Lorenzo o Xabier Ormaetxea (que les acaban en septiembre).

Aunque públicamente la presidenta de la CNMC se ha mostrado partidaria de que desaparezcan las rotaciones, en línea con la enmienda presentada por el PNV a la ley en que se transpondrán varias directivas, está dando pasos firmes para mantenerlos. De lo contrario, habría esperado a ver el desenlace de dicha enmienda.

Un organismo que nació con calzador

La Ley de Creación de la CNMC, organismo diseñado con calzador por el Gobierno del PP para dinamitar el consejo de la antigua Comisión Nacional de la Energía (CNE), fusionó este regulador y otros sectoriales con la Autoridad de Competencia. Al tener poco que ver entre ellos, se crearon dos salas, con cinco miembros cada una. Para evitar “la captura” de los miembros por parte de las sociedades reguladas, se fijó un complicado sistema de rotación que, al detenerse en caso del nombramiento del presidente y dado que los miembros pueden seguir en funciones sine die tras el fin de sus mandatos, no ha resultado efectivo. Frente al cambio del régimen que ha urde Cani Fernández, la propuesta del PNV de eliminar las rotaciones resulta la más razonable, si bien, requiere un cambio de la ley.

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