La apuesta por la digitalización de la nueva Ley de Tráfico

El texto reconoce por primera vez de forma explícita la validez de la formación online y descarta definitivamente la presencialidad obligatoria

La digitalización es la palanca con la que se pretende conseguir la transformación económica del país para cambiar la realidad social e impulsar su desarrollo y competitividad. En este contexto, el Gobierno de España destinará en los próximos años un tercio de los alrededor de 72.000 millones de euros comprometidos por la Unión Europea a la transición digital del país.

Las diferentes organizaciones, compañías y empresas son cada vez más conscientes de la necesidad de transformar sus modelos de trabajo. Han comprendido que deben adaptarse a la red, hacerse más rentables y llegar a un público más amplio y global. Uno de los campos que cada vez está más concienciado acerca de esto es el sector educativo, en el que la digitalización avanza de forma imparable.

La educación a distancia no es algo nuevo. Desde 1972, la UNED ha formado estudiantes en multitud de carreras universitarias, gracias a un modelo en el que los alumnos organizan el tiempo que dedican a su formación. Y hoy en día, rara es la institución educativa que no apueste por ofrecer cursos, grados o másteres online.

Entienden que la digitalización implica crecimiento y progreso, por lo que deben adaptar su modelo de negocio a las demandas de la sociedad. Por esta razón, la reforma de la Ley de Tráfico, cuyas enmiendas se han votado recientemente en el Senado y que pronto se aprobará en el Congreso, es una oportunidad única para modernizar el sector y para poner la formación vial al mismo nivel que el resto de los campos educativos.

En ella se reconoce por primera vez explícitamente la validez de la formación online y se ha descartado de forma definitiva la presencialidad obligatoria de las clases para estudiar la parte teórica del permiso B. Esta posibilidad de impartir totalmente la educación de la parte teórica a distancia supone un paso adelante en la transformación digital del sector de las autoescuelas. Así, aunque algunas partes del sector estaban en contra de este cambio, la reforma mejora la posición de las autoescuelas digitales, que podrán seguir operando como lo hacían hasta ahora, con todavía más seguridad jurídica. En ningún caso se ha visto empeorado su desarrollo.

Con la modificación de la ley se avala el método online, que posibilita la enseñanza con las mismas garantías de calidad. Más allá de la riqueza obvia del método presencial, es posible apostar por la convivencia de ambas para ofrecer a los estudiantes la opción que mejor se adapte a sus necesidades y circunstancias. Es decir, el factor más importante de una formación son los contenidos y el programa educativo que se imparte, no el canal o formato a través del que se lleva a cabo.

Por otro lado, la formación digital es exactamente igual de válida que la presencial para concienciar sobre aspectos tan relevantes como la seguridad vial, el respeto por las leyes de tráfico, la sensibilización sobre el consumo de sustancias, la mortalidad en los siniestros viales, etc. Simplemente se utiliza otro medio, que representa una oportunidad de llegar a más personas e incluso causar más impacto.

Esto es algo que está demostrado. Por ejemplo, en el informe Formación vial de calidad en una sociedad digital (2019), expertos del ámbito universitario avalan el modelo de educación online para formar y sensibilizar en materia de seguridad al volante. Según este informe, está empíricamente demostrado que la educación online produce los mismos o incluso mejores resultados que la formación presencial, tanto a nivel de aprendizaje de conocimientos como de actitudes, valores y comportamientos.

El modelo de formación vial online no se traduce en un aumento de la siniestralidad. Según el Informe anual de Seguridad Vial, realizado por la OCDE, seis de los siete países europeos con menor siniestralidad vial –entre ellos España– ofrecen la posibilidad de formar presencialmente o a distancia la parte teórica relacionada con la educación vial. Esto significa que los países que mantienen un sistema tradicional de clases presenciales obligatorias para el examen teórico no tienen mejores resultados en cuanto a fallecidos en carretera, sino más bien lo contrario.

A pesar del avance que supone la aprobación de la disposición adicional, el Senado no ha querido dar un paso más en la modernización del sector de la formación vial al retirar el texto que se había consensuado en el Congreso con respecto al artículo 62. Este artículo proveía a las autoescuelas de la posibilidad de operar con clases prácticas y presentar a alumnos a examen a escala nacional, teniendo un solo local físico en todo el país. Es decir, sin necesidad de abrir un local en cada provincia. Aunque en un principio este artículo se incluyó entre las modificaciones aprobadas en el Congreso, el cambio de parecer por parte de PSOE y ERC ha supuesto su eliminación en el Senado.

De todas formas, este artículo no afecta de ningún modo a la forma en que las autoescuelas digitales ya operaban hasta ahora. Es más, tampoco supone un obstáculo para que estas puedan seguir creciendo y ofreciendo una alternativa de calidad a los profesionales del sector. Sobre todo en un contexto difícil para los profesores, que en los últimos días están reclamando sus derechos por la precariedad histórica de sus condiciones de trabajo.

En este sentido, el sector de las autoescuelas digitales ya está apostando por la contratación de profesores por todo el territorio español. Entienden que la captación de talento es la mejor opción para que las empresas crezcan y prosperen, por eso las ofertas se basan en condiciones incluso mucho más atractivas que las estipuladas en los convenios actuales. Esto es una muestra de cómo las autoescuelas digitales apuestan por ser motor de transformación. Además, lo hacen apoyando a los actores tradicionales del sector en ese camino a la digitalización, mediante un compromiso claro por impulsar puestos de trabajo de calidad. De hecho, es lógico pensar que resulta más relevante invertir en mejores condiciones laborales que mantener locales físicos por razones meramente burocráticas.

Modernizar el sector no solo beneficia a los alumnos. Se trata también de una oportunidad para apostar por el empleo y mejorar las condiciones laborales de los profesores, pieza fundamental de la educación vial. Resulta primordial que estos profesionales puedan acceder a puestos más estables y se sientan mejor valorados y remunerados. Un factor que no tiene nada que ver con el tipo de autoescuela para la que trabajen, bien física, bien digital.

Marco Civolani es Director general de Onroad