Los retos de la Fed en el segundo mandato de Powell

Los demócratas temen que el presidente de la Reserva Federal priorice la contención de la inflación a la creación de empleo

La designación de Jerome Powell para un segundo mandato de cuatro años ha sido acogida positivamente por los inversores y los senadores, tanto demócratas como republicanos, que deben ratificar su nombramiento en el pleno del Senado. Powell, de 68 años, es abogado de formación y miembro del Partido Republicano. Desarrolló su carrera en el ámbito de la banca de inversión como socio del grupo Carlyle. Desde 2012 es miembro del consejo de la Fed y fue seleccionado para encabezarla por Donald Trump. Se mantiene la tradición de que el presidente otorga un segundo mandato al jefe de la Fed elegido por un predecesor.

Trump rompió con dicha tradición al no renovar a Janet Yellen en 2018. Powell fue objeto de repetidos vituperios por parte del expresidente cuando la Fed elevó los tipos de interés en 2017-2019 ante una economía con pleno empleo. Biden también propuso a Lael Brainard, de 59 años, para ocupar la vicepresidencia de la Fed. El sector más progresista del Partido Demócrata ejercía presión para que Brainard ocupara la presidencia. Además de querer a una demócrata al frente del banco central de EE UU, temen que Powell priorice la contención de la inflación a la creación de empleo.

Brainard es miembro del consejo de la Fed desde 2014 y la única voz demócrata entre los siete gobernadores. En 2020 discrepó 12 veces de las decisiones tomadas habitualmente por consenso. Ha resistido en vano los esfuerzos de relajación de la supervisión financiera. Pronunció discursos recientemente sobre cambio climático, desigualdades de renta y crecimiento inclusivo. También es partidaria de adoptar un dólar digital respaldado por la Fed. Ha opinado que uno de los beneficios del dólar digital sería facilitar el acceso a servicios financieros al 20% de estadounidenses que carecen de ellos. La izquierda desea que sea la sucesora de Powell en 2026. Pero la mayoría de gobernadores (cuyos mandatos son de 14 años) se opone a incorporar asuntos politizados a las consideraciones de la Fed.

Por ahora quedan vacantes otros tres puestos en el consejo de gobernadores (como el de supervisión bancaria), para los cuales Biden puede elegir a los progresistas que le exige su partido. Pero Janet Yellen ya se encuentra al frente del Ministerio de Finanzas. En el Senado se registra un empate a 50 senadores entre demócratas y republicanos que solamente puede deshacer la vicepresidenta Kamala Harris. Algunos argumentarán que la elección de Powell obedece al deseo de evitar un conflictivo proceso de confirmación. Sin embargo, el Senado ha ratificado con mayorías aplastantes a los candidatos moderados y competentes que ha presentado Biden. Yellen fue corroborada con 84 votos favorables y solo 15 en contra; Tom Vilsack (ministro de Agricultura), por 92-7, y Gina Raimondo (ministra de Comercio), por 84-15.

El mandato de la Fed consiste tanto en controlar la inflación como en fomentar el empleo. La estanflación de los años setenta convenció a la Fed y los bancos centrales de las mayores economías desarrolladas sobre la necesidad de combatir las subidas de precios. En 1979 por primera vez el Comité Federal de Mercado Abierto empezó a anunciar su objetivo de inflación. Pero ante crisis financieras internacionales como la de 2007-2009 y la pandemia de Covid-19 los bancos centrales han llevado a cabo políticas monetarias extremadamente acomodaticias. Han mantenido los tipos de interés cerca de cero y emprendido compras masivas de activos (deuda estatal, bonos, títulos respaldados por hipotecas) para impulsar el crecimiento económico.

Los mercados ya incorporan en sus cálculos que en junio del próximo año se elevará la tasa de fondos federales en 25 puntos básicos. La inflación se ha disparado del 1,2% en noviembre de 2020 al 6,2% en octubre de 2021. La subida de octubre fue la más fuerte en 30 años. La política monetaria más restrictiva también se ejecutará mediante la disminución en la compra de activos por parte de la Fed, proceso denominado tapering. Powell ya anunció a principios de noviembre que se iniciará el tapering en diciembre. Inicialmente comprará cada mes 105.000 millones de activos en lugar de los habituales 120.000 millones. Los 15.000 millones no adquiridos serán 10.000 millones en notas del Tesoro y 5.000 millones en títulos respaldados por hipotecas. La Fed pretende no realizar adquisiciones netas adicionales a mediados de 2022, aunque dicho objetivo está sujeto a la evolución de la economía. El PIB de EE UU ascendió a un ritmo anual del 6,4% y 6,7%, respectivamente, en el primer y segundo trimestres de este año. Después de una ralentización al 2% en el tercero, se prevé que el crecimiento para todo 2021 se sitúe alrededor del 5,3%. El desempleo ha disminuido del 6,7% en noviembre de 2020 al 4,2% en octubre. Dichas cifras refuerzan la tesis de que Powell cumplirá con las medidas anunciadas para atajar la inflación.

Powell ha sido elogiado tanto por demócratas como republicanos por su liderazgo de la Fed durante la pandemia. Puso en marcha siete mecanismos de concesión de crédito (incluyendo a las pymes) e incorporó los bonos de empresas a los activos que compra mensualmente. Recortó la tasa de fondos federales a una horquilla de 0%-0,25% y reactivó inmediatamente el programa de compra de activos. La Casa Blanca se atribuye el mérito del aumento sustancial de los índices bursátiles el último año. El Dow Jones cerró el 22 de noviembre en 35.619 puntos; el S&P 500, en 4.682, y el Nasdaq, en 15.854. El 3 de noviembre de 2020 el Dow Jones se situó en 26.925 puntos; el S&P, en 3.310, y el Nasdaq, en 10.957. Muchos demócratas apremian a Biden a alejarse del ala progresista del partido ante la caída de su índice de aprobación. El presidente difícilmente podía sustituir a un Powell que resistió los embates de Donald Trump. Pero pronosticar que Biden moderará sus políticas es muy precipitado.

Alexandre Muns Rubiol es Profesor de EAE Business School