El empleo, centro de las decisiones estratégicas de las empresas

La extensión masiva de los ERTE fue una respuesta laboral clave

La situación vivida ha requerido de un asesoramiento audaz e innovador

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Las medidas extraordinarias que de forma sucesiva se fueron aprobando desde el inicio de la pandemia, que obligaron a profesionales y empresas a adaptarse de manera muy rápida a las novedades normativas, han sido, sin la menor duda para Martín Godino Reyes, socio director de Sagardoy Abogados, lo más relevante en el ámbito del derecho laboral en 2020. Entre ellas destaca la extensión masiva de los ERTE, “que fue una respuesta laboral clave para salvaguardar el empleo en una situación de desplome de la actividad económica como la que se produjo el pasado año”.

La pandemia ha situado a los departamentos de laboral en el centro de las decisiones estratégicas de las empresas, en un escenario sin precedentes que ha requerido de un asesoramiento audaz, necesariamente valiente e innegablemente innovador, explican desde el departamento laboral de Garrigues: “Las circunstancias exigían interpretar y aplicar en tiempo récord unas normas publicadas a horarios intempestivos y que entraban en vigor de forma inmediata. De ese asesoramiento dependían decisiones empresariales críticas para el negocio: la consideración de las actividades como esenciales o no; los medios y medidas de seguridad y salud que eran necesarios; la aplicabilidad de los ERTE por fuerza mayor o por causas económicas, técnicas, organizativas o productivas, entre otros...”.

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Decisiones, observa Garrigues, que iban a marcar la viabilidad y el destino de las empresas así como el presente y el futuro de muchos trabajadores. “Un asesoramiento sin red en un terreno nuevo e inexplorado: sin soporte de precedentes judiciales ni de sesudos tratados jurídicos”, apostilla.

Flexibilidad

Héctor Moltó, de Moltó Abogados, resalta la masiva aplicación de medidas laborales de flexibilidad interna, “que ya existían en nuestro derecho laboral, para hacer frente al gravísimo descenso de la actividad productiva y económica que trajo consigo la irrupción del Covid y su imprevisible evolución en 2020, suspendiendo y/o reduciendo jornadas de trabajo y/o adaptando la retribución y los costes laborales en consecuencia”.

Las circunstancias exigían interpretar y aplicar normas en tiempo récord

La avalancha de regulación normativa ha hecho que los profesionales de derecho laboral hayan tenido que estar permanente actualizados, “prácticamente a diario”, afirma Jonathan Gil Mingorance, socio del área de derecho laboral de AGM Abogados.

La pandemia ha condicionado enormemente la práctica profesional, asegura: “Hemos tenido que convertirnos en numerosas ocasiones en los primeros intérpretes, en el sentido estrictamente temporal, de unas normas poco claras e incluso confusas, aconsejando cómo proceder a nuestros clientes respecto a qué decisiones tomar de forma rápida y urgente, sin contar con la posibilidad de contrastar o confirmar nuestro criterio con organismos oficiales o con la autoridad laboral o judicial, la cual se encontraba inoperativa a causa del confinamiento. Esto ha supuesto situaciones de incertidumbre jurídica sobre aspectos de gran calado”, subraya Gil Mingorance.

La crisis sanitaria ha sido el detonante de una nueva forma de trabajo, según Garrigues: “Negociaciones telemáticas de ERTE y despidos colectivos o juicios online eran propuestas que podíamos considerar utópicas hasta que las circunstancias se han encargado de demostrar que eran viables con los medios con los que contábamos. Desde el punto de vista humano, y pese a la distancia física, la dinámica de trabajo en las circunstancias de la pandemia, y especialmente en el confinamiento, generó una complicidad y una vinculación muy estrecha con el cliente”.

La reforma laboral no debería limitar los mecanismos de flexibilidad de las compañías

Para Moltó, “la práctica laboral ha pasado a estar en el mismo centro de las decisiones estratégicas de las empresas. Es la herramienta a través de la cual se pueden llevar a cabo medidas de flexibilidad interna para hacer frente a la contracción de la actividad en las empresas derivada de la pandemia”.

Respecto a la reforma laboral, Martín Godino Reyes considera que no se deberían limitar los mecanismos de flexibilidad interna que han servido en los últimos años para permitir la adaptación de las empresas a las cambiantes circunstancias económicas y productivas de cada momento: “Creemos que hay que mirar al futuro y realmente legislar pensando lo que necesitan las empresas y los trabajadores en una realidad social muy distinta de la de años atrás”.

“La reforma laboral probablemente conllevará un periodo de cierta incertidumbre y desajuste, como todos los procesos de cambio legislativo. Tendremos que interpretar un nuevo marco laboral, lo que, desde el punto de vista profesional, siempre es apasionante y sin duda un nuevo reto”, comentan en Garrigues.

2021, el año de la recuperación

Moltó. “De 2021 destacaría la recuperación progresiva de la actividad previa a la pandemia y cómo puede verse afectada por sus consecuencias, que están propiciando que muchas empresas precisen realizar ajustes estructurales”.
Sagardoy. “Sin duda, 2021 es un año de recuperación, pero lamentablemente quizá no sea suficiente para recuperar todo el terreno perdido en 2020. En todo caso, es importante que la recuperación y el crecimiento se consoliden y continúen en los años siguientes, y para eso es importante que las normas laborales no dificulten el crecimiento de la contratación”.

Garrigues. “La experiencia ha demostrado que la flexibilidad, tanto en el ámbito regulatorio como específicamente en el marco de las relaciones laborales, favorece la contratación, mientras que un régimen laboral más rígido dificulta la empleabilidad. La reforma laboral debería mantener lo que sea valioso y útil del pasado, sin perjuicio de mirar hacia adelante y actualizar la normativa a las nuevas realidades y tendencias laborales”.

AGM. “2021 ha supuesto la paulatina normalización de las relaciones laborales, la vuelta al trabajo semipresencial y la idea bastante asentada en las empresas de que la forma de trabajar ha cambiado. Muchas compañías están preparando sus planes estratégicos adaptados a estos cambios a medio y largo plazo”.

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