Yolanda Díaz, aliada de Pedro Sánchez o caballo de Troya

El presidente del Gobierno quiere que su vicepresidenta crezca para sostenerlo, mientras susurran a la gallega que apueste por sustituirlo

Ha pasado tanto que parece imposible que aún quede media legislatura. Es la sensación que han transmitido la Convención Nacional de PP y el 40 Congreso del PSOE, encuentros que se realizaron en clave Elecciones-2023. Los dos grandes partidos empiezan a asumir que las mayorías absolutas han muerto y se instalan las coaliciones de gobierno. Por eso, Santiago Abascal y Yolanda Díaz se convirtieron en los elefantes en medio de las reuniones de populares y socialistas.

La polarización política ha generado dos bloques muy nítidos, progresistas y conservadores, y la práctica desaparición de Ciudadanos, el único partido que podía jugar a romperlos. De paso, la dilución de los naranjas ha hecho que el tercer bloque, el grupo de partidos independentistas, nacionalistas y regionalistas siga siendo decisivo para la gobernabilidad del país.

El bloque conservador, PP y VOX, es consciente que o saca mayoría absoluta o no gobierna, puesto que fuera de su grupo lo más que pueden pescar es el apoyo de Coalición Canaria. Y en el lado progresista saben que o Podemos recupera el pulso electoral o para gobernar van a tener que pactar hasta con el diablo, algo factible en una moción de censura destinada a convocar elecciones y difícil de vender para una legislatura.

Este es el contexto que explica los mimos de Pedro Sánchez a Yolanda Díaz. Nunca antes el PSOE había tratado con tanta delicadeza a Izquierda Unida o al PCE. Ni siquiera en el 2000, cuando Joaquín Almunia y Francisco Frutos llegaron a un acuerdo de cara a las elecciones de marzo de ese año, que no detuvo la sangría de votos en la izquierda y quizá ayudó a que el PP de José María Aznar sacara mayoría absoluta.

La estrategia de Pedro Sánchez en el bloque progresista pasa porque él gira al PSOE hacia el centro, para ver si así puede captar algún votante de Ciudadanos, y, a la vez, Yolanda Díaz construye una plataforma que recoge todo el voto que hay a la izquierda del PSOE. El problema que tienen hoy los socialistas es que además de perder apoyo electoral, son incapaces de recoger el deterioro de Podemos y encima quieren centrarse.

En las últimas elecciones generales (noviembre 2019), los dos partidos de Gobierno sumaron casi el 45% de los votos. En medio de PSOE y Podemos, se colocó Más País, que sumó un 2,4% de apoyos, y que es un spin-off de los morados; creado por Íñigo Errejón como consecuencia de que no soportaba el liderazgo de Pablo Iglesias, pero perdió la disputa.

Justo en ese espacio político, entre el Podemos de Iglesias, ahora Ione Belara, y el PSOE es donde el público general visualiza a Yolanda Díaz. Por tanto, para ella es muy importante integrar en su plataforma a Más País, una organización que en las últimas elecciones ya fue capaz de aliarse con fuerzas moderadas de izquierda como los ecologistas de Equo o los regionalistas de Compromís (Valencia) y la Chunta Aragonesista, y obtuvo casi 600.000 votos. A Más País se la percibe hoy como una organización en crecimiento gracias, sobre todo, a que en las elecciones autonómicas de Madrid fue capaz de superar al PSOE. Además, genera confianza para sumar más formaciones regionales, como acaba de hacer con Andalucía por Sí de cara a las próximas autonómicas.

Más País está siendo muy hábil reproduciendo la estrategia de franquicias regionales que tuvo Podemos, que denominaban confluencias. En la práctica, Más País está provocando el vaciamiento de Podemos, una organización cuya dirección está empotrada en el Gobierno de Sánchez. Su fortaleza estaba en Madrid y la han perdido; en Cataluña están en manos de Ada Colau; en Andalucía han roto con sus antiguos socios de Adelante y en las pasadas autonómicas de Galicia y Euskadi hicieron el ridículo. Unidas Podemos empieza a parecerse al Frente Polisario, son un gobierno sin territorio, con sede en otro país.

Por tanto, lo primero que tendrá que hacer Yolanda Díaz, una vez que tienen más o menos garantizado el apoyo de Ada Colau (En Comú Podem), es integrar a Más País en su plataforma. Fuera de ahí hay pequeños partidos y reliquias comunistas que caerán por su propio peso. La única bolsa de votos relevante es la del Partido Animalista contra el Maltrato Animal (PACMA), de la que, como decíamos la semana pasada, ya se está ocupando Ione Belarra. Resulta increíble que el anteproyecto de ley de protección y derechos de los animales lo haya elaborado el Ministerio de Asuntos Sociales en lugar de en Agricultura, donde está la competencia de sanidad animal.

Además, Yolanda Díaz tiene que tener la capacidad de recuperar el voto que tuvo Podemos en 2016, cuando superó cinco millones de votos y se quedó a 356.300 votos de superar al PSOE. Eso sí, para eso tiene que sonar a más radical y atraer a votantes que luego migraron a la izquierda independentista (BNG, Bildu y ERC).

Este sería el diseño de Sánchez, que Díaz aglutine todo lo que hay más allá del PSOE para luego entregárselo a él. ¿Es lo que piensa ella? En los últimos meses le crecen los aduladores, que le alegran el oído con cantos de sirena. La intentan convencer de que es la mejor, que puede aspirar a dar el sorpasso al PSOE y ser la primera presidenta de Gobierno de España. Ella parece prudente y tendrá presentes fracasos recientes como los de Rosa Díez o Íñigo Errejón. No es lo mismo apoyar que votar.

Resulta llamativo el ofrecimiento público de Iván Redondo para convertirse en jefe de campaña de Yolanda Díaz, a la que quiere transformar en caballo de Troya, y así ejecutar su particular vendetta.

Aurelio Medel es Doctor en Ciencias de la Información. Profesor de la Universidad Complutense