El mejor sustituto de Jens Weidmann en el Bundesbank es otro halcón

Sus críticas al BCE pueden haber ayudado a calmar a los votantes alemanes, aunque no tuvieran efectos reales

Jens Weidmann, hasta ahora presidente del Bundesbank.
Jens Weidmann, hasta ahora presidente del Bundesbank. REUTERS

Las acciones de Jens Weidmann suelen ser bastante predecibles. El presidente del Bundesbank ha sido durante 10 años un eterno halcón en el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo. Sin embargo, el miércoles sorprendió a las altas esferas de las finanzas europeas con su abrupta dimisión.

Los kremlinólogos del BCE se preguntan por la inesperada salida de Weidmann por “motivos personales”. Esa fue la explicación de la salida de Juergen Stark, miembro del Consejo del BCE, en 2011, que parecía tener que ver más bien con una disputa sobre la estrategia. El propio Weidmann ha formado parte ciertamente del pelotón incómodo. En 2012 criticó el plan del entonces presidente Mario Draghi de comprar la deuda de los soberanos más débiles, denominado operaciones monetarias directas, por considerarlo una violación de los límites del banco central para financiar a los Gobiernos. De hecho, las OMD probablemente salvaron la zona euro.

En cualquier caso, un sustituto menos crítico de Weidmann podría facilitar el trabajo del BCE para sacar a la zona euro de la pandemia. El banco central tiene que reducir su programa de compra de bonos de emergencia PEPP de forma ordenada. También tiene que evitar endurecer la política monetaria demasiado pronto si la inflación, que actualmente es del 3,4%, se mantiene el próximo año. Con los tiempos difíciles que se avecinan, la unidad en el Consejo de Gobierno calmaría a los mercados. Isabel Schnabel, actual miembro del Comité Ejecutivo del BCE, sería una de esas candidatas.

Sin embargo, no es seguro que el sucesor de Weidmann suponga un gran cambio. El Gobierno que lo nombre será probablemente una coalición que incluya al partido conservador Demócratas Libres y a los socialdemócratas. Dada la necesidad de llegar a un compromiso, es posible que los partidos acaben eligiendo una figura ortodoxa, en lugar de una paloma.

Eso podría no ser un desastre. Aunque Weidmann puede haber sido crítico con algunas de las políticas del BCE, no ha sido capaz de bloquear ninguna de las acciones radicales del banco central en los últimos años, que incluyen la compra de bonos del Estado, la concesión de dinero ultrabarato a los bancos y el acaparamiento de la deuda corporativa.

De hecho, la mesurada oposición de Weidmann puede incluso haber ayudado al BCE de forma contraintuitiva. Aunque atacó las OMD, el presidente del Bundesbank no dimitió en señal de protesta. Aunque sus motivos para dimitir ahora no están claros, sus críticas, hasta ahora tranquilas, desde dentro pueden haber contribuido a tranquilizar a los votantes alemanes en el sentido de que sus intereses no estaban siendo desatendidos, incluso cuando su banco central redujo los tipos por debajo de cero y compró la deuda de los soberanos más débiles. La zona euro estará probablemente mejor servida por un halcón alemán que por una paloma.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías