España se despide de sus mejores años de exportación de carne de cerdo

Entre 2019 y 2020 las ventas al extranjero crecieron un 25%

China, el mayor comprador, ha reducido sus importaciones

Cerdos ibéricos en una dehesa de Córdoba.
Cerdos ibéricos en una dehesa de Córdoba. EFE

Lo que en 2018 fue para China la peor racha en su historia de producción de carne de cerdo, para el sector porcino español fue una oportunidad de oro: sus exportaciones pasaron de decrecer un 2,25% en ese año a aumentar un 29,53% en 2019 y un 21,22% en 2020, según datos oficiales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En los últimos dos años las exportaciones de esta industria sumaron un total de 13.784 millones de euros y la venta fuera de la Unión Europea aumentó un 61% solo en 2020.

Este incremento generalizado se debió a la epidemia de fiebre porcina que mermó la cabaña (población de este ganado) china en 2018. Por dos años el país asiático tuvo que abastecer su mercado interno comprando en el exterior, pues la enfermedad redujo en un 60% su población de cerdos, según estimaciones de Reuters. Como consecuencia, los envíos de carne porcina de España a China crecieron en más de 300.000 y 700.000 toneladas en 2019 y 2020, respectivamente. Un aumento de más del 100%.

Pero China se recupera de la epidemia con rapidez y se ha puesto un nuevo objetivo: producir el 95% del cerdo que consume de aquí a diez años. Los análisis apuntan a que el país asiático producirá unos 83 millones de toneladas en 2021, superando en un 6,5% los resultados de 2020. Como consecuencia, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha revisado a la baja (-2,2%) sus previsiones sobre la demanda de importación de China a lo largo de 2021.

El resurgimiento del sector porcino chino genera un nuevo escenario de incertidumbre para España, que ya muestra una caída en 2021. El último informe del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo revela que las ventas al exterior de carnes y derivados bajaron un 5,6% en julio, y según apunta el propio documento, “el principal motivo es la menor demanda procedente de China”. Por otra parte, los datos de la Agencia Tributaria reflejan una caída interanual de las exportaciones de cerdo del 11% en junio y del 15% en julio. Además, Agricultura evidencia un descenso en agosto del 6% en las exportaciones de este producto a terceros países.

Las organizaciones sectoriales reconocen la ralentización de las ventas. Daniel de Miguel, director internacional de Interporc, asevera que “nunca se van a alcanzar los niveles de 2020”. En consecuencia, calcula un crecimiento del 30% para este año; una cifra muy lejos del 111% que obtuvieron un año atrás. La estimación de Miguel Huerta, secretario general de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice), es más pequeña: solo el 10%. Ambos admiten que la enorme demanda de China en los últimos años ha hecho que la industria española le prestara menos atención a otros mercados, tanto consolidados como emergentes, que ahora deberán retomar.

El sector mira de nuevo a Corea del Sur, Japón o Filipinas, donde las ventas cayeron en 2020 un 28%, 19% y 11%, respectivamente. También deberán recuperar parte de las exportaciones intracomunitarias, que disminuyeron un 12,7% en el mismo año, según el Ministerio de Agricultura. El sector identifica dos problemas en este proceso de expansión. El primero son situaciones de bloqueo como el ocurrido con Rusia, que amplió un año más el veto a los productos agroalimentarios de la Unión Europea, o la propia China, que en los últimos meses ha revocado el permiso de exportación a diversos mataderos españoles aludiendo a un control más estricto en sus compras. Los aranceles son el segundo problema; este afecta al mercado latinoamericano, donde el impuesto a la importación de productos porcinos provenientes de Europa hace que Estados Unidos sea mucho más competitivo. Mientras tanto, hay otro problema: los elevados precios y la congestión de los fletes en los flujos de España a China.

Envergadura del sector en la economía

El sector porcino tiene una importancia clave en la economía de España ya que supone en torno al 14% de la producción final agraria (PFA). Dentro de las producciones ganaderas, el sector porcino ocupa el primer lugar en cuanto a su importancia económica, alcanzando más del 40% de la PFA, según Agricultura. Además, con casi 88.500 granjas, emplea a unas 500.000 personas de forma directa. El 45% de las empresas cárnicas en España están ubicadas en municipios rurales, de menos de 5.000 habitantes, según la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice). Por eso se trata de un motor del desarrollo rural, que a medida que genera riqueza evita la despoblación. A nivel mundial, es la cuarta potencia productora de carne de porcino, por detrás de China, EE UU y Alemania.

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