La escasez de camioneros británicos arrastra inflación a su paso

Conceder visados temporales a extranjeros o ejército minimizan el trastorno solo a corto plazo

Cola en una gasolinera Tesco, este domingo en Londres.
Cola en una gasolinera Tesco, este domingo en Londres. AFP

Una forma de frenar un pánico bancario es llevar un camión cargado de efectivo y descargarlo a la vista del público. Cuando el pánico se debe a la escasez de conductores, como con las gasolineras británicas, eso no es viable. Conceder visados temporales a extranjeros o ejército minimizan el trastorno a corto plazo. La única solución a la larga –subir fuertemente los salarios– pone más al fuego la inflación.

Los problemas de suministro son la manifestación más dramática de una crisis laboral en el sector del transporte que se remonta al Brexit. La Asociación de Transportistas por Carretera (RHA) lleva meses diciendo que faltan 100.000 camioneros. Es especialmente preocupante para un país como Gran Bretaña, cuyas redes ferroviarias están diseñadas principalmente para los pasajeros, no para las mercancías. Por eso, el Gobierno está haciendo todo lo posible para intentar mantener las cadenas de distribución en movimiento.

La mayoría de las medidas de emergencia tardarán en surtir efecto. Los soldados no pueden ponerse directamente al volante de un camión cisterna de gasolina comercial, por ejemplo. Mientras, dejar que BP o Royal Dutch Shell coordinen los horarios de entrega apenas supone una diferencia si no tienen suficientes conductores. Al menos, los consumidores no pueden acumular combustible como lo hicieron con el papel higiénico en la pandemia.

Pero el servicio normal no podrá reanudarse hasta que el mercado laboral llene los asientos. Eso ya ha sucedido en cadenas de supermercados como Tesco, con aumentos salariales de hasta un 50% durante el verano. Ello puede haber atraído a los repartidores de combustible, a los que históricamente se les paga más.

Estos aumentos se traducirán en una subida de los precios, lo que a su vez hará más difícil que los responsables económicos descarten las presiones como “transitorias”. Incluso antes de la crisis del combustible, el Banco de Inglaterra decía que esperaba que la inflación superara el 4% en el cuarto trimestre, el doble de su objetivo. La única cosa que los camioneros tienen garantizada es el aumento de los precios.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías