Premio Fundación BBVA

"Europa necesita más dinero para la innovación"

Philippe Aghion denuncia que las multinacionales bloquean los avances tecnológicos de otros porque amenazan su liderazgo

Philippe Aghion.
Philippe Aghion.

Catedrático de Economía en el Collége de France y en la Universidad de Harvard, Philippe Aghion ha recibido el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA en la categoría de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas, en su duodécima edición, y compartido con Peter Howitt.

Asesor del presidente francés Emmanuel Macron, Aghion ha identificado “el poder de la destrucción creativa”, con el que analiza la innovación y el papel de las administraciones en los cambios que genera.

En la pandemia, ¿los gobiernos están gestionando bien la protección de los sectores con futuro y la reestructuración de los que pueden desaparecer?

Los estados tienen que hacer un equilibrio entre proteger y recolocar el capital humano de las empresas, siempre evitando la supervivencia ficticia de las compañías “zombies”. Juegan un papel vital en las quiebras empresariales, reorganizando o liquidando cuando se deba.

Las administraciones tienen que garantizar la flexiseguridad, para proteger a los que se quedan sin empleo. Dinamarca, por ejemplo, abona a los parados el 90 % de su anterior salario durante dos años y les da formación y ayuda en la búsqueda de una nueva ocupación.

Estados Unidos (EE. UU.), en cambio, no protege a los desempleados, que entran en una vorágine de estrés e ingesta de medicamentos que sube los niveles de mortalidad. La propuesta danesa es más humana.

¿Cuál es el nivel de Europa en innovación?

Si la Covid-19 ha demostrado que el sistema social de EE UU no es bueno, también ha evidenciado que el modelo de innovación de Europa no es el óptimo. China y EE. UU. lideran el ámbito de la innovación y Europa va con retraso. Tiene que invertir más en investigación básica, en universidades y centros tecnológicos.

El país norteamericano tiene un modelo más desarrollado de capital riesgo aplicado a la investigación, que además cuenta con numerosos patrocinadores. Europa necesita más dinero para la innovación. Y las inversiones en investigación tienen que tener una traslación rápida a las sociedades.

Un ejemplo en positivo es lo que se ha avanzado en un año en el campo de las vacunas a cuenta de la Covid-19. Para lograrlo hay que fomentar la competencia entre los proyectos de innovación, para que no se duerman en sus estudios respectivos.

El mundo empresarial, ¿apuesta por la innovación?

El problema es que las multinacionales tienden a bloquear las innovaciones que logran otros. O las absorben o directamente las frenan, porque las ven como una amenaza a su liderazgo. Por eso hay que cambiar la regulación sobre la competencia.

Sobre todo en el ámbito digital. Se han aprobado adquisiciones y fusiones sin límite. Cuando los reguladores analizan estas operaciones solo miran la cuota de mercado resultante del nuevo grupo. Y lo importante es comprobar lo que aportan en innovación.

¿Qué sectores destacan por sus avances?

Los de energía, salud, la nueva movilidad que llega con el coche eléctrico, las grandes posibilidades de los dispositivos electrónicos.

Los esfuerzos en lograr una economía más sostenible, ¿están bien encaminados?

Las empresas que en el pasado innovaban en tecnologías sucias siguen con la misma trayectoria. Por eso hay que buscar la destrucción creativa, apoyar a nuevas compañías que no están mediatizadas por ese pasado. El futuro sostenible estará marcado por la suma de una cultura social cada vez más verde y de nuevas tecnologías limpias.

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