Evergrande: ¿un nuevo Lehman Brothers?

Aunque la quiebra de la inmobiliaria china no debería provocar un tsunami como el de 2008, hay que estar atento a su efecto sobre la economía

Las Bolsas mundiales caen ante las dificultades en el pago de la deuda de la inmobiliaria china Evergrande. La compañía, uno de los mayores promotores inmobiliarios en China, está al borde del colapso. Este jueves debe hacer frente a pagos de intereses por valor de 71,6 millones de euros y existen muy altas probabilidades de impago. La deuda de la compañía asciende a 255.000 millones de euros y entre los acreedores se encuentran bancos, contratistas proveedores y hasta clientes que ya han pagado por viviendas que no han sido finalizadas. Evergrande cuenta con 200.000 trabajadores directos, está presente en 280 ciudades en China y está diversificada en sectores como la salud, la alimentación, la televisión, los coches eléctricos e incluso el fútbol.

Está claro que la quiebra de la empresa podría generar un serio problema para la economía del país, de consecuencias difíciles de prever. La primera podría ser la explosión de una burbuja inmobiliaria china que se ha ido formando durante décadas de crédito fácil y que ha provocado serios problemas de endeudamiento para algunas compañías del país asiático, como es el caso de Evergrande. El verdadero temor es que se produzca en China una situación similar a la producida en 2008 con Lehman Brothers: sucesión de quiebras en empresas del sector y contagio al sector bancario que conduzca a un credit crunch o contracción de crédito que afecte a toda la economía china. Desde ahí, el siguiente paso en esta catastrófica serie de eventos sería el contagio a los mercados financieros globales.

De cualquier manera, antes de pensar este escenario, hay que tener en cuenta varios factores. La exposición a la deuda y a las consecuencias directas de la quiebra de la compañía se localiza principalmente en China. Además, el gobierno chino, anticipando las posibles consecuencias para la economía, puede optar por un rescate, reestructuración de la deuda o medidas para evitar una falta de crédito en el país.

Una quiebra desordenada o dejar caer a Evergrande a su suerte podría desencadenar efectos adversos de consecuencias impredecibles. El paralelismo de la situación con lo sucedido en 2008, cuando el Tesoro y la Reserva Federal estadounidenses dejaron caer a Lehman Brothers, es evidente. Seguramente las autoridades económicas chinas tengan esto en mente ante la posibilidad de la quiebra desordenada de Evergrande.

De lo que no hay duda es de que el temor existe y se refleja en la caída de los mercados en todo el mundo. Las acciones de la compañía han caído un 10,63% el lunes en la bolsa de Hong Kong y hay caídas generalizadas en el sector bancario, que también han llegado a España. Es esperable un incremento en la inquietud de los mercados hasta el jueves, que es día del pago de intereses de la compañía. En este sentido, hay que estar atentos a la posible actuación del gobierno chino para hacer frente a la situación.

Aunque existen similitudes con la caída de Lehman Brothers en 2008, el fenómeno no es tan global como los productos financieros y activos tóxicos que estaban presentes en todo el mundo y que desencadenaron la crisis de 2008. Muchos analistas no anticipan unas consecuencias como las que se produjeron entonces. También se cree que el gobierno chino no va a permitir una situación que produzca grandes problemas en su economía.

Por otro lado, las autoridades chinas pueden intentar dar ejemplo con Evergrande para lanzar un mensaje a las empresas inmobiliarias para que disminuyan su endeudamiento, entendiendo que la caída de la compañía no supone un riesgo sistémico para la economía china y que por tanto la esta no sería merecedora de rescate. El plan de las autoridades podría ser acabar con las empresas altamente endeudadas para tener un crecimiento económico robusto en el futuro. Esto enlazaría con la idea de destrucción creativa Schumpeteriana de acabar con empresas con desequilibrios para no perpetuar empresas zombies que tanto daño han producido a las economías de otros países.

Otro problema de fondo en la situación de la promotora e inmobiliaria china, además del alto endeudamiento, es la caída en la venta de inmuebles en el país, donde la demanda se ha visto considerablemente reducida. El gobierno chino es consciente del problema del endeudamiento de las empresas de su país, en especial en el sector inmobiliario. Ya en años pasados se tomaron medidas para frenar las compras especulativas y la subida de precios en el sector, lo que evitó un excesivo flujo de crédito hacia la vivienda. Por ejemplo, el año pasado se prohibió la venta por adelantado de promociones. Estas medidas han supuesto graves problemas de liquidez para empresas como Evergrande. La empresa ha dejado numerosos proyectos sin terminar y las protestas de pequeños inversores y proveedores ante la sede de la compañía son habituales.

Aunque se entiende que los efectos de la quiebra de Evergrande no deberían provocar unas consecuencias como las que vivimos en 2008, hay que estar atentos a cualquier fenómeno que pueda provocar zozobra económica y entender que algunos de los graves problemas económicos actuales vienen del excesivo endeudamiento de los actores económicos y de la abundancia de dinero barato que facilita la especulación, la formación de burbujas y el retraso de reformas estructurales. Algunos economistas, como Nouriel Roubini, ya nos advierten de la llegada de una gran crisis de deuda y cualquier fenómeno económico podría ser el desencadenante.

A partir del jueves saldremos de dudas sobre los efectos del posible impago de la compañía y de la actuación del gobierno chino para solucionar este problema.

 Jorge Hernando Cuñado es profesor de Economía y Empresa de la Universidad Nebrija

Jorge Hernando Cuñado. Profesor de Economía y Empresa. Universidad Nebrija