Ferrán Martínez: “La vida real empieza cuando te retiras”

Jugó hasta en 156 ocasiones con la selección española de baloncesto, trabajó asesorando sobre inversión a otros deportistas y ahora se dedica a emprender

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Jugó más de 10 años en el Barcelona, para pasar después al Joventut de Badalona y al Panathinaikos de Atenas. Fue internacional con la selección española hasta en 156 ocasiones y en su palmarés destacan siete ligas ACB y dos Mundiales de Clubs de Baloncesto. Pero la pasión de Ferrán Martínez (Barcelona 1968) por sumar logros va mucho más allá de la cancha. Cuando se lesionó y se vio forzado a retirarse, se recicló y dio el salto al mundo de las finanzas y la tecnología. Ahora, compagina proyectos emprendedores, con investigar sobre física cuántica y escribir libros, donde intervienen el baloncesto, la inversión y el coaching. Aun así, celebra que su mejor proyecto sigue siendo su familia: “Siempre hemos sido una piña. Les he hecho moverse por todo el mundo, pero gracias a eso mis hijos hablan perfectamente inglés y han recibido una educación global, conociendo muchas realidades. Para mí, ese es el verdadero éxito”.

 ¿Siempre le interesaron las finanzas?

Cuando jugaba al baloncesto tenía muchas inquietudes aparte del deporte. Me gustaba mucho la tecnología y había empezado programación. Fui de los primeros en ir con un ordenador cuando viajaba con el equipo, y eso que antes no había ni portátiles. Así me hice mi propio sistema de autogestión, a través de una hoja de cálculo antigua, que se llamaba Lotus 1-2-3, porque no existía aún Excel. También me creé mi propio modelo de inversión: cada año me obligaba a comprar alguna propiedad, una casa, un terreno, una parcela, lo que fuera... Y solo gastaba el 30% de lo que ganaba. Además, cuando me ofrecían por algo el doble de lo que me había costado, lo vendía siempre.

¿Cómo dio el salto del mundo de los deportes al de los negocios?

Cuando me retiré, me di cuenta de que era muy importante tener herramientas suficientes para tener el control de mi vida. Los deportistas competimos pocos años. Mientras juegas vives en una especie de burbuja, pero la vida real comienza cuando te retiras. Lo que nunca había podido hacer a alto nivel, lo pude hacer entonces. Hice un grado en el Centro de Estudios Financieros de Barcelona y luego, un Executive MBA en La Salle. Hice unas primeras inversiones que no fueron muy bien por el tema de la burbuja tecnológica, del 1999 al 2002, hice unos cambios y empezaron a ir muy muy muy bien, así que me vino a fichar un banco y así empecé con el tema de asesoramiento a artistas y deportistas. Primero lo hice en UBS, después vinieron Banco Sabadell, Mirabaud y Andbank.

¿Es un mundo que necesita de mejores consejeros?

Sí. Lo bueno es que yo he tenido la experiencia como deportista profesional y conozco perfectamente lo que se te pasa perfectamente. Te viene mucha gente a ofrecer negocios y hay mucha gente a tu alrededor. Lo normal es que tú delegues todos estos temas fiscales y legales en asesores, pero es importante que tú mismo tengas suficiente conocimiento para tener el control de la situación. En estos bancos, montamos unidades especializadas para hacer productos financieros específicos para este tipo de personas. Es gente que gana mucho dinero pero en periodos muy cortos. Pueden arriesgar, pero no demasiado porque se jubilan a los 35 años. Lo importante es poder diversificar.

Usted mismo trabaja en varios proyectos.

Claro, esa es la carrera que hice en banca, pero me gusta más lo que hago ahora de no estar ligado a ninguna empresa en concreto, sino asesorar, invertir y crear startups. Cuando hacía programación ya me gustaba hablar de un concepto que es la red neuronal. Si tú tienes diferentes empresas y las puedes conectar entre ellas, te beneficias de todas ellas. Por ejemplo, DeWocracy es una compañía que nació justo antes del Covid porque ya entonces me di cuenta de que veía oficinas de mil plazas, pero que en realidad tenían a 100 trabajando porque el resto estaban desperdigados por el mundo. Decidimos crear una herramienta tecnológica para ayudar a las empresas a optimizar el trabajo en remoto. Justo cuando estábamos haciendo el plan de negocio, llegó el Covid, así que nos ha funcionado super bien y ayuda a las compañías a ahorrar muchísimo dinero.

¿Y cómo se conecta con el resto?

Pues, por ejemplo, se puede conectar con Olympia, que es como una super app del deporte, donde integramos muchas tecnologías diferentes. O Globatalent, que fue una que incorporamos hace cuatro años, más enfocada como un sistema de pagos. Yo empecé a indagar en el blockchain en el año 2013-2014, cuando nadie hablaba de eso, y empecé a ver que eso de las criptomonedas era una tecnología sobre la que se podían construir muchas otras cosas. Así empezamos Globaltalent, que inicialmente era un sistema para financiar y ayudar a deportistas jóvenes y ha ido evolucionando a un sistema para hacer pagos y obtener descuentos a través de una aplicación, pero todo relacionado con el deporte.

Le habrán venido bien los contactos de su vida anterior.

Claro, hay mucha gente que quiere invertir en estas compañías porque me conoce. Una de las cosas que les explicó mucho a los deportistas es que lo importante no es ser el mejor del mundo en tu deporte y ganar todos los títulos, sino sacar provecho de esta primera vida que tienes, que es como una burbuja, para aplicarlo en la segunda. Por ejemplo, eres una especie de espejo para los jóvenes, pero estos jóvenes, cuando se hacen grandes, igual son directores generales de multinacionales. Si tú has sido un buen profesional fuera de la cancha y has tenido una buena relación con tus seguidores, cuando te retiras, esta energía positiva que tenías como jugador te retorna. Por eso siempre la he cuidado mucho.

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