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La falta de chips retrasa la entrega de algunos PC de 45 días a cinco meses y eleva los precios

La industria informática y de electrónica de consumo sufre una subida de costes por el incremento de precios de algunos componentes, que empieza a impactar en el bolsillo del cliente

La falta de chips retrasa la entrega de algunos PC de 45 días a cinco meses y eleva los precios

La falta de semiconductores no da tregua. Si durante meses han sido los fabricantes de coches quienes han sufrido el drama viendo afectada de manera notable su producción, ahora son los fabricantes de PC, móviles y otros equipos de electrónica de consumo los que dan la voz de alarma: no tienen suficientes chips para atender la demanda, jaleada por la pandemia, y sus costes se están disparando por la subida del precio de algunos componentes. ¿Consecuencia? Los plazos de entrega de los equipos se están ampliando de manera preocupante y el cliente acabará pagando más por los dispositivos.

Mikako Kitagawa, director de investigación de Gartner, aseguraba recientemente en un informe de la consultora que “la escasez global se semiconductores y las consiguientes limitaciones de suministro de componentes han extendido el tiempo de espera para algunos modelos de portátiles empresariales hasta 120 días”. Según este experto, esto ha provocado un aumento de los precios en la lista de materiales, que los proveedores han transferido a los usuarios finales. “Y en el futuro, el aumento de los precios podría frenar la demanda de PC durante los próximos seis a 12 meses”.

La situación se va agravando con el paso de los días. “La industria está hoy dos trimestres por detrás del mercado. Es una situación muy complicada porque estaba acostumbrado a que le entregaras la mercancía solicitada en 45 días o dos meses máximo y, ahora, en bastantes casos, se ha pasado a cuatro o cinco meses. Es un retraso importantísimo, que tiene un impacto muy negativo en la industria del PC”, dice a CincoDías un alto directivo del sector.

Alberto Ruano, director general de Lenovo España, expone otro problema ligado al anterior: su empresa y otras más no se están presentando a algunos concursos públicos porque las Administraciones están penalizando a los proveedores por no entregar a tiempo. “Nos penalizan por máquina y día. es muy triste, porque conocen perfectamente la situación que se está viviendo, no solo derivada de la falta de semiconductores sino de una fuerte demanda de ordenadores como consecuencia de la pandemia, que ha impulsado el teletrabajo y la educación y el entretenimiento por internet”.

Ruano coincide con otros fabricantes de equipos en que la situación actual -que combina un tamaño de mercado que se ha hecho más grande con la escasez de componentes- obliga a planificar con mucho más tiempo los pedidos. “Es algo que estamos pidiendo todos a los clientes porque no hay tanta disponibilidad de equipos en el corto plazo.

El sector no entiende que haya concursos públicos que penalicen por no entregar a tiempo en la actual

Gartner remarcaba hace unos días cómo Dell había experimentado un crecimiento de solo un dígito en el segundo trimestre en portátiles (aunque había subido un 14,4% en el mercado total de PC), y lo achacaba a los largos tiempos de entrega por la escasez de componentes. Otras empresas, sin embargo, como Apple, Acer y Asus, crecieron más que el mercado en portátiles debido a que el segmento de consumo se vio menos afectado por la escasez que el mercado empresarial (donde es fuerte Dell), ya que los proveedores pueden ser más flexibles en el diseño de los sistemas de los modelos de consumo.

También HP retrocedió un 11,3% en ventas de PC por las limitaciones de suministro de portátiles empresariales, el segmento que más está sufriendo esta crisis. Una muestra de ello es que los envíos de portátiles en EE UU disminuyeron por primera vez en cuatro trimestres, un 9,5% interanual, por la razón fue la misma.

Microsoft reconoció en su presentación de resultados a finales de julio que las ventas de su ordenador Surface habían caído un 20% entre abril y junio por problemas en la cadena de suministro, y sus ingresos por licencias de Windows retrocedió un 3% porque los envíos de PC se están viendo afectados por la falta de procesadores.

Y lo peor es que el futuro no pinta mejor. Tim Cook avisó en su llamada con analistas tras presentar sus últimos resultados que las restricciones en la oferta de componentes afectarán a las ventas del iPhone y de iPad en el segundo semestre del año, o incluso más allá. En abril, el CEO de Apple ya informó que la escasez mundial de semiconductores había retrasado la producción de MacBooks y iPads.

Es cierto que Apple y la mayoría de los fabricantes de equipos de electrónica de consumo han impulsado sus ventas en los últimos trimestres por la pandemia, pero como dijo Cook su compañía lo habría podido hacer aún mejor si hubiera podido atender “la gran demanda [que han tenido]”. Algo que le ha ocurrido a casi todas.

El aumento de precios podría frenar la demanda de PC en los próximos 12 meses, según Gartner

Ruano señala que los fabricantes de equipos tecnológicos están sufriendo desde principios de año un gran aumento en sus costes debido al incremento en el precio de algunos componentes, “y ello está provocando que muchos se estén quedando desposicionados de algunos proyectos que ya tenían en marcha”.

Algunos de los componentes que más han subido en los últimos meses, según indican desde el sector, son los chips de memoria, los discos SSD, los paneles LCD, los circuitos integrados/semiconductores y las tarjetas gráficas. 

Los fabricantes de PC y móviles advierten también de una subida en sus costes derivada del sector de la logística global "que está experimentando escasez de capacidad en la mayoría de los medios de transporte, lo que resulta en un aumento en los costes de fletar los productos que afecta a toda la industria".

Algunos directivos del sector reconocen que esta subida de costes ya se está repercutiendo a los clientes, aunque en otros casos lo han asumido los fabricantes porque ya tenían acuerdos y concursos cerrados. Pero ninguno duda de que ya se está produciendo un encarecimiento de los equipos y que esta subida de precios para el cliente seguirá.

 

Un problema con difícil solución

Barreras. Directivos de la industria informática dicen que todo se normalizará en el momento que aumente la producción de chips, pero eso no ocurrirá de un día para otro. Montar nuevas fábricas implica tiempo y mucho capital, sobre todo para los chips de última generación. Se habla de entre 10.000 y 20.000 millones de dólares y de dos a tres años desde que arranca su construcción hasta que está operativa. Todo ello hace que las barreras de entrada de nuevas empresas al negocio sean muy altas y que prácticamente, solo TSMC, Samsung e Intel fabriquen en la actualidad chips de última generación, los que requieren dispositivos como los ordenadores, los móviles o las consolas.

Dependencia. El analista de Bain & Company, Peter Hanbury, dijo recientemente al FT que la industria informática es “enormemente dependiente de TSMC [el fabricante taiwanés de chips], que controla el 90% de la fabricación de los microprocesadores que usan casi todos los productos de electrónica de consumo. Un dato que también apunta a este periódico Federico Ruiz, responsable del Observatorio Nacional 5G del Mobile World Capital Barcelona. En su opinión, la industria de semiconductores ha sufrido una tendencia de concentración asombrosa y peligrosa. "Ahora mismo si quieres hacer un chip de los que encontramos en móviles y ordenadores, básicamente solo hay una opción: TSMC, una empresa taiwanesa que, además, fabrica prácticamente todo desde un solo sitio: Taiwán".

Costes. Para solucionar el problema, Intel anunció hace poco que fabricará chips para terceros (Qualcomm y Amazon son sus primeros clientes) y que abrirá fábricas en Europa. También TSMC planea fabricar más en plantas fuera de Taiwán y China, y los Gobiernos de Corea del Sur, China y EE UU también se están sumando a la acción y han aprobado programas para financiar iniciativas locales de investigación, diseño y fabricación de chips. La UE también está dispuesta a comprometer fondos para expandir su fabricación en Europa.

"La participación de los gobiernos podría ayudar a nivelar el campo de juego y aliviar parte del problema, especialmente el precio de ciertos chips, ya que solo un puñado de empresas dominan la cadena de suministro", según dijjo a la CNBC Timothy Uy, director asociado de Moody's, pero Boston Consulting Group ya lo ha advertido: el coste de operar una fábrica de chips en EE UU es un 50% mayor que en Asia y un 40% mayor en Europa, y eso podría derivar en última instancia en una subida de precios aún mayor para los clientes.

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