España recupera el empleo prepandémico a costa de una bajada en la productividad

El país roza el nivel de cotizantes de junio de 2019

Reabrir ciertos negocios requiere de un personal mínimo aunque la demanda siga baja

Afiliados Seguridad Social Pulsar sobre el gráfico para ampliar

Apenas un año y cuatro meses después del comienzo de la pandemia, España está a las puertas de recuperar el nivel de empleo precrisis. Los datos de afiliación a la Seguridad Social de cierre de junio sitúan al país a solo 12.000 cotizantes de los que tenía en el mismo mes de 2019. Sin embargo, el PIB prepandémico no se recuperará hasta finales de 2022, según estimaciones del Banco de España. Esto, alertan Funcas y el Consejo General de Economistas, habla de una bajada en la productividad de la economía española. “Es algo transitorio”, matiza, eso sí, María Jesús Fernández, economista sénior de Funcas.

“Cuando volvieron a abrir las empresas después del confinamiento, muchas tuvieron que hacerlo con un volumen de negocio muy reducido. Por ejemplo, un hotel, quizá para abrir necesita a la mitad de su plantilla, pero está recibiendo solo el 10% del volumen de clientes que solía tener. El empleo ha bajado menos que su volumen de negocio, con lo cual la productividad baja. Esto sería lo que podría explicar que el nivel de productividad sea menor al empleo precrisis”, explica Fernández.

Antonio Pedraza, presidente de la comisión financiera del Consejo General de Economistas, comparte la opinión de Fernández y señala que un parón de actividad de este tipo, en algunos sectores especialmente largo, es el caldo de cultivo perfecto para un bajón de la productividad. “No se están dando las condiciones naturales para que la productividad sea alta. No es por culpa del trabajador, sino porque la industria no está funcionando a un ritmo normal. No es una atmósfera cómoda para que aumente la productividad, sino una propicia para que se escapen horas”, indica Pedraza.

Por otro lado, en cuanto a la recuperación del empleo, Fernández comenta que, aunque España esté ahora prácticamente al mismo nivel de junio de 2019, aún está a más de 200.000 cotizantes de alcanzar el número de afiliados a la Seguridad Social que tenía en febrero de 2020, justo antes de que estallara la pandemia. “Es mejor comparar las cifras con febrero de 2020 en términos desestacionalizados (...) porque hay que tener en cuenta que entre junio [de 2019] y febrero [de 2020] el empleo estuvo creciendo. Da la sensación de que estamos a las puertas, pero en realidad no es así”, explica la economista sénior de Funcas.

Si se observa el dato de afiliados desestacionalizado (el que ofrece una fotografía más fiel debido a la gran estacionalidad de la economía española, con épocas del año donde aumenta mucho el empleo de manera temporal y luego desciende), tras un junio histórico en el que se sumaron 202.000 trabajadores, a España todavía le faltan casi 212.000 cotizantes para alcanzar el volumen de ocupación precrisis. Al diferenciar por actividades económicas, se observa que la agricultura, la ganadería y la pesca, ya están por encima del nivel de empleo de febrero de 2020, con apenas 5.735 trabajadores más; al igual que la construcción, con 11.151 contratos más. Sin embargo, la industria todavía ha de recuperar casi 24.500 empleos.

En cuanto al sector servicios, el gran castigado por la crisis debido a las restricciones sanitarias impuestas por las Administraciones para hacer frente a la pandemia, todavía se encuentra lejos de sus niveles pre-Covid, con 216.409 ocupados menos que en febrero de 2020. Esta cifra representa casi todo el volumen de empleo que aún le queda por recuperar a la economía española, a pesar del subidón en la contratación que experimentó en junio, con 186.542 cotizantes más (dato desestacionalizado).

Por otra parte, recalca el presidente de la comisión financiera del Consejo General de Economistas, todavía hay una gran cantidad de personas que continúan en ERTE (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo), unos 447.000 trabajadores, de los cuales 309.000 se encuentran en suspensión total de actividad, es decir, no trabajan ni una sola hora.

A esto hay que sumar la moratoria concursal aprobada por el Ejecutivo, vigente hasta el 31 de diciembre, con el objetivo de evitar una avalancha de cierres de compañías. Cuando la moratoria finalice y los ERTE actuales dejen de estar en vigor (la prórroga finaliza el 30 de septiembre), señala Pedraza, “tendremos la fotografía completa de la situación del paro”. “Hasta ahora es un tapón de alivio, que no nos deja avizorar la realidad encubierta”, alerta.

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