Los mercados cotizan el riesgo del optimismo no justificado

La inflación aprieta de nuevo, con tasas interanuales preocupantes en muchas zonas económicas

Los mercados financieros encadenan demasiados meses intentando recuperar valoraciones tradicionales jugando con la expectativa de que los riesgos de la pandemia de Covid están amortizados, pero sin que los números reales justifiquen tal posibilidad y en un escenario en el que surgen obstáculos adicionales que pueden colocar en un segundo plano el protagonismo de la crisis sanitaria. Las últimas semanas las Bolsas de todo el mundo ceden con cierta virulencia porque el crecimiento de las economías revela cierto agotamiento; porque la cadena de contagios no está controlada en casi ninguna parte relevante del mundo; porque la ruptura de las cadenas de suministro industrial y el petróleo están estresando la inflación hasta tasas muy elevadas que pueden poner en peligro la política monetaria expansiva; y porque la campaña de resultados empresariales ya iniciada está deparando algunas sorpresas desagradables. El lunes los índices de las principales Bolsas europeas cayeron con fuerza volviendo a los niveles de marzo pasado, y hay otra vez más dudas que certezas sobre los niveles de precios de las acciones y de sus estimaciones para los próximos meses.

Por partes. La pandemia de Covid está menos controlada de lo que las autoridades dicen en muchos países, tanto en Europa como en Estados Unidos, Latinoamérica o Asia, pese a que las campañas de vacunación llevan un ritmo de penetración elevado. La aparición de nuevas variantes y las dudas sobre la efectividad de los sueros están generando suspicacias que han elevado los contagios a niveles del año pasado y que han recomendado nuevas restricciones de movilidad internacional y dentro de las fronteras de cada país. El lunes los valores ligados al turismo encajaron nuevos ajustes de precios como consecuencia de ello, y siguen muy alejados de sus óptimos tras haber consumido ingentes cantidades de reservas durante el último año y medio.

Y la inflación aprieta de nuevo, con tasas interanuales en muchas zonas económicas preocupantes, que, aunque no han cambiado el rictus optimista y discreto de los gobernadores, podrían hacerlo en las próximas semanas y acortar el periodo de tipos de interés congelado y compras masivas de deuda y de todo tipo de activos. Si tal cosa ocurriera y se elevase el coste de la financiación, pillaría a casi todos los agentes económicos de casi todas las economías del mundo OCDE con unos niveles de deuda de muy complicada digestión. Y si tal cosa ocurriera podía ser la puntilla a una recuperación no del todo consolidada, al menos en Europa, cuyo único signo a la contra es la elevación mínima de la oferta de petróleo para no forzar demasiado el paso de la inflación.