El año del Covid dispara el alquiler a precios por debajo del mercado a cifras récord en más de una década

El 3,3% de los hogares vivieron bajo esta modalidad, según el INE

La mayor proporción se dio en las zonas con los inmuebles más caros

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Entre todas las consecuencias que la crisis sanitaria y económica del Covid-19 ha provocado en el mercado residencial español se encuentra la notable subida que han experimentado los alquileres arrendados a un precio inferior al del mercado, situándose a lo largo del año 2020 en el 3,3% del total de hogares, la mayor cifra registrada en más de una década. Sigue siendo una proporción relativamente pequeña en comparación con el conjunto, pero cabe recordar que en los ejercicios previos este porcentaje ha oscilado normalmente entre el 2,5% y el 2,7%. La subida de 2019 a 2020, de seis décimas, es además la mayor de toda la serie histórica.

Los datos, que se desprenden de la Encuesta de condiciones de vida publicada la semana pasada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), evidencian, según fuentes inmobiliarias, el impacto de la pandemia en el mercado del alquiler, ya que esta modalidad de arrendamiento existe, entre otros factores, gracias a los acuerdos entre propietarios e inquilinos para reducir el precio de las rentas

Ocurre, señalan estas fuentes, que dentro de esta variante estadística se incluyen las familias que pagan cantidades asequibles gracias a un alquiler social, pero también aquellas que modifican la renta mensual gracias a acuerdos con los caseros, que suelen ser en su mayoría propietarios privados.

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Llegado este punto, fuentes del sector inmobiliario recuerdan que en plena crisis sanitaria, mientras el Gobierno diseñaba un paquete de medidas en materia de vivienda “que en muchos casos resultó ser demasiado exigente para los inquilinos”, buena parte de los propietarios aceptaron negociar con los arrendatarios para rebajar el esfuerzo del gasto, sobre todo en las zonas más caras.

Los alquileres reducidos, según muestran los datos de Estadística, se han comportado de forma heterogénea en función de cada comunidad autónoma, con algunas regiones doblando la media nacional y otras situándose en cotas inferiores al 1%. En Baleares, por ejemplo, esta modalidad de alquiler creció del 3,8% en 2019 al 6,7% en el año de la pandemia. En Canarias se pasó del 1,6% al 3,4%; en Cataluña, del 4,4% al 5,8%; en Comunidad Valenciana, del 1,7% al 3,7%; y en Madrid se avanzó del 2,8% al 3,7%. En el resto de regiones, a grandes rasgos, la proporción bajó o se mantuvo en cifras prácticamente idénticas a las del ejercicio previo. Una mención especial se merece Ceuta, que cayó del 20% al 10%.

A nivel estatal, el alza de 0,6 puntos de este tipo de arrendamientos coincide casi de manera exacta con la bajada que ha experimentado en el mismo periodo el alquiler basado en los precios de mercado, un movimiento que en buena parte ilustra el trasvase que se ha producido entre ambas modalidades. Si los de rentas reducidas crecieron del 2,7% al 3,3% entre 2019 y 2020, los otros cayeron del 15,4% al 14,7%, el primer retroceso registrado por el INE en esta categoría desde 2014.

Sumando los dos tipos, el alquiler se sitúa en España en el 18% de todos los hogares. Es una cifra elevada, sobre todo al compararse con las proporciones de la mayoría de la serie histórica, pero también es la primera vez en varios años que el INE recoge un retroceso interanual. Según los datos de Estadística, la proporción de arrendamientos no dejó de crecer desde el año 2014 (14,9%) al ejercicio previo al Covid-19, cuando el porcentaje se situó en el 18,1%. La pandemia, en consecuencia, ha roto con seis años continuados de ascensos.

La propiedad, por su parte, se situó en 2020 en el 75,2% del total, una caída de siete décimas respecto a 2019, si bien esta modalidad de tenencia ya venía reduciéndose año a año desde 2014 en beneficio del alquiler. La vivienda cedida, normalmente de forma gratuita, se situó en el 6,8%, ocho décimas más que la registrada en 2019.

Tipos de tenencia

España era antes del Covid, y sigue siéndolo después del golpe más duro de la pandemia, un país de propietarios, en el que más del 75% de los hogares viven bajo este régimen de tenencia. Sin embargo, de acuerdo con los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la radiografía entre regiones dista mucho de ser homogénea, con fuertes diferencias entre el norte y el centro de la península –exceptuando Madrid– y el levante español y los archipiélagos.

La propiedad, por ejemplo, está fuertemente asentada en regiones como Extremadura, Galicia y La Rioja, donde esta modalidad supera el 80% del total de hogares. En la mayoría de autonomías, por su parte, la proporción se sitúa ligeramente por encima del 75,2% nacional. Por el contrario, solo hay cuatro comunidades en las que este régimen de tenencia se queda por debajo de la media estatal: Baleares y Canarias (en torno al 65%), Cataluña (69%) y Madrid (74%). A estas habría que añadir Ceuta y Melilla, con entorno al 68%. Es en estas regiones en las que el alquiler, ya sea a precios de mercado o reducidos, alcanza las cifras más altas, con un 31,7% en Baleares, en torno a un 26% en Ceuta y Melilla, un 27% en Cataluña, un 22% en Madrid y, por último, un 21% en Canarias.

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