Biotecnología

La española Venvirotech capta 11 millones para lanzar en enero un bioplástico biodegradable

Quiere producir más de 20.000 toneladas en 2 años revalorizando más de 200.000 toneladas de residuo orgánico.

La compañía tiene ya acuerdos con Nestlé, Calidad Pascual y BonÀrea.

Jordi Margarit, Noelia Márquez y Patricia Aymá,  fundadores de Venvirotech.
Jordi Margarit, Noelia Márquez y Patricia Aymá, fundadores de Venvirotech.

La startup española Venvirotech, que aspira a ser un líder mundial en la producción de bioplástico a partir de residuos orgánicos, ha cerrado una ronda de financiación de 11 millones de euros. La operación, una de las de mayor importe en el sector biotecnológico en España en lo que va de año, ha sido liderada por un inversor industrial, cuyo nombre no ha sido revelado, y ha contado por la participación de un grupo de seis business angels, el family office de la familia Gassó (antigua propietaria de la empresa Gaes) y Giribets 2000.

La compañía, creada en 2018, ha captado hasta la fecha 15 millones y trabaja actualmente para introducir en el mercado un bioplástico biodegradable, que permita sustituir al plástico químico en sectores en los que este material es imprescindible, y contribuir así a la lucha contra los residuos plásticos y la contaminación.

Según explican los tres fundadores de la startup, Patricia Aymá, Noelia Márquez y Jordi Margarit, los tres ingenieros, los nuevos fondos permitirán a Venvirotech acelerar su plan de crecimiento con la consolidación de su modelo de negocio en España a través de la fabricación e instalación de contenedores (llamados Ve-Box) en industrias alimentarias y generadoras de residuos orgánicos y la ampliación de su plantilla, que prevén elevar de 23 a 40 personas para final de año.

El equipo fundador explica que la compañía cuenta con un doble modelo de negocio. Por un lado, la gestion de residuos orgánicos de empresas de forma modular, a través de la instalación de los citados contenedores in situ. Mediante un proceso biotecnológico propio, esos residuos se revalorizan al transformarse en bioplástico 100% biodegradable, según explican. “El proceso de transformación de los residuos en bioplásticos dura menos de un día, con lo que puede conseguir escalabilidad y rentabilidad”, añaden Aymá y Márquez.

Venvirotech tiene ya instalados sus contenedores en tres empresas: BonÀrea, Nestlé y Calidad Pascual. “Escalando estos tres contratos a la máxima capacidad industrial, Venvirotech ya es rentable y logra cifras de negocio muy grandes. Queremos lanzar el producto en enero de 2022 y, a dos años, el objetivo es producir más de 20.000 toneladas de bioplástico revalorizando más de 200.000 toneladas de residuo orgánico”, dicen ambas emprendedoras.

Las dos aclaran, además, que gracias a la innovación en la gestión modular allí donde se generan los residuos, se reducen los costes de transporte y manipulación, por lo que este servicio se ofrece a las empresas a un precio competitivo, y tiene un impacto medioambiental prácticamente nulo. "Por lo tanto, la gestión de los residuos para obtener la materia prima de Venvirotech es una fuente de ingresos, no un coste de la empresa", aseguran.

La segunda fase del negocio es la extracción y reformulación en el laboratorio de este bioplástico presente en las bacterias para transformarlo en un material con las mismas propiedades que el polipropileno o el polietileno, pero con la ventaja de ser totalmente biodegradable y no tóxico, porque es de origen orgánico. “Nuestros bioplásticos no tienen impacto medioambiental, pues no proceden de recursos nuevos sino que aprovechan un recurso ya existente como son los residuos orgánicos”, destacan.

Aymá y Márquez señalan que sus clientes cuando comercialicen el bioplástico serán los intermediarios, que a partir de las granzas o probetas de bioplástico que les proporcionen le darán una u otra aplicación para tener un producto final. "El bioplástico que estamos formulando ahora, con propiedades similares al polipropileno y polietileno, es de una alta calidad, por lo que es perfecto para aplicaciones de alto valor añadido como las del sector sanitario y farmacéutico (también por su compatibilidad con el cuerpo humano), cosmético, de aditivos y recubrimientos como la industria del automóvil, entre otros", continúan.

En cualquier caso, añaden, será el cliente que les compre y que lo tranforme quién decida qué uso final quiere darle. "El precio del bioplástico será decisivo a la hora de determinar su aplicación ya que el bioplástico de Venvirotech se encuentra en el mercado entre 4-12 euros/kilo", apuntan.

La duración del bioplástico de la startup española dependerá de la formulación que le den y también del uso que se dé al manterial. Guardado en un cajón, sin exponerlo a condiciones que puedan degradarlo, puede tener una vida de diez años, según explican los fundadores de la compañía. "Si, por el contrario, lo compostamos, en poco tiempo empezará a descomponerse, y si se deja en el medioambiente, sin compostar, también se descompondrá como cualquier otro residuo orgánico", añaden las fundadoras, que defienden que es un negocio de economía circular porque su producto puede volver al inicio y convertirse en un residuo orgánico, evitando la generación de nuevos residuos.

¿Cómo es el proceso sin recursos nuevos?

Patricia Aymá y Noelia Márquez cuentan que, si bien es cierto que la existencia de bacterias que producen bioplástico se conoce desde los años 70, hasta ahora los bioplásticos se generan a partir de bacterias alimentadas con caña de azúcar u otros productos cultivados especialmente para ello, "con lo que un proceso supuestamente más sostenible acaba teniendo un fuerte impacto medioambiental, ya que requiere de muchos recursos (agua, tierra, tiempo) para su producción", comentan.

Por contra, señalan, los bioplásticos que quiere producir Venvirotech no procederán de recursos nuevos si no que aprovechan un recurso ya existente y aparentemente sin valor, los residuos orgánicos, por lo que no tiene impacto medioambiental.

"Nuestro proceso se basa en alimentar a las bacterias con un residuo concreto, y testarlas durante casi un año para que rindan al máximo con ese residuo. En un ciclo de 24 horas, los residuos entran en el contenedor (VE-box), donde las bacterias se alimentan y engordan, generando el bioplástico en su interior. Pasado este tiempo, se centrifugan para extraer el agua y el lodo restante se lleva a la planta de extracción industrial de VEnvirotech, donde se extrae el bioplástico y se formula de forma que tenga unas características y prestaciones concretas", detallan las ingenieras.

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