Nace una nueva profesión en el lujo: el ‘daigou’

Es alguien que visita boutiques en una ciudad y realiza compras para otros

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Los meses más duros de la pandemia paralizaron por completo el turismo en todo el mundo. Y aún ahora los números de este sector están muy por debajo de los que tenían antes de que estallara la crisis del Covid-19. Un año muy duro, pero que muchos de los implicados han aprovechado para reinventarse. “Ha sido una de las industrias más impactadas por la situación actual, pero también por eso está cambiando mucho”, expuso la directora del Innovation Hub del Instituto de Innovación de ESIC (ICEMD), María Albalá, durante la presentación del informe Innovation Series: Turismo, elaborado por la universidad.

El turismo de lujo y compras es uno de los segmentos que mejor está aprovechando esta oportunidad para la transformación, según la portavoz de ESIC: “Quienes más están viajando ahora, además, son las personas con mayor poder adquisitivo”. Un turismo con un gran potencial, ya que fomenta que lleguen viajeros de mayor calidad: el ticket medio más alto se encuentra en el barrio de Salamanca de Madrid (1.011 euros), seguido de Puerto Banús en Málaga (994 euros) y la Diagonal (973 euros) y el Paseo de Gracia (850 euros) en Barcelona.

Sin embargo, con las fronteras cerradas, el turismo de compras tiene que buscar nuevas formas para sobrevivir. Una de ellas es el conocido como live stream shopping (compras retransmitidas en tiempo real). Son conexiones en directo, donde se promocionan productos que se pueden comprar en ese mismo momento, como sucedía con la teletienda. Esta estrategia es la que llevó a cabo la cadena china de productos de belleza Forest Cabin, que tuvo que cerrar sus 300 establecimientos en el país, pero consiguió aumentar un 20% sus ventas respecto al año anterior. La plataforma Taobao Live de Alibabá recibió siete veces más clientes el pasado febrero, mientras que las retransmisiones de la aplicación para agricultores Pinduoduo se multiplicaron por cinco de febrero a marzo. Se espera que este año en China se alcancen los 526 millones de telespectadores en servicios de retransmisión en directo, ya sea para socializar o para comprar.

En este contexto emerge la figura del daigou. “Es alguien que va visitando diferentes boutiques de la ciudad y compra por ti. Con todas las restricciones de viaje, ha habido un repunte en este tipo de perfiles”, comentó Albala. Según el informe, los gastos de estos profesionales pueden alcanzar los 40.000 euros a la semana y sus ganancias en España rondan los 1.000 euros semanales enviando artículos de lujo a China. ¿Por qué alguien optaría por contratar este servicio en lugar de comprar directamente a través de la página web? “Es parte de la experiencia, un proceso de gamificación de las compras. Incluso, cuando se retomen los viajes, puedes comprar lo que quieras antes de llegar al destino y recibirlo al llegar. Una forma de viajar ligeros de equipaje”, planteó la portavoz de ESIC.

La tecnología es una de las piedras angulares sobre la que se están construyendo estos cambios, pero no debe ser el principal enfoque. “Tenemos que pensar muy bien qué valor nos ofrece como personas esa tecnología. Debe ayudar, no generar más estrés y hacer que disfrute más de la experiencia”, continuó Albalá. Una idea con la que coincidió el director de innovación de Room Mate, Pablo Gago, quien insistió en que el secreto está en las experiencias personalizadas. Si bien los datos que se consiguen a través de las aplicaciones digitales ayuda a conocer mejor a los clientes, no se debe perder el toque humano. “La tecnología está muy bien, es una herramienta, pero son las personas las que deben preparar esta experiencia”, declaró el portavoz de Room Mate.

Inspiración

  • Ar Media Labs. La compañía de software ha creado un prototipo de lo que podría ser una tarjeta de embarque de SpaceX.
  • Wooorld. Una aplicación de realidad virtual que permite a sus usuarios –y a sus amigos– desplazarse a cualquier parte del mundo a través de la pantalla.
  • Triporate. Imita a una agencia de viajes, pero la mayoría de sus procesos están automatizados para ahorrar el máximo tiempo posible.
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