España no puede aprovechar solo el 34% de los Fondos Europeos

Las empresas aseguran todavía desconocer cuál es el procedimiento para optar a estas ayudas y no tienen detectados los pasos a seguir

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Los Fondos de Recuperación de la UE Next Generation son una brillante oportunidad para reactivar el motor empresarial español a medio y largo plazo. Una ayuda esencial y decisiva en la coyuntura económica actual pero que, sin embargo, plantea ciertas dudas sobre su finalidad, procedimiento y tramitación. Un factor que podría desdibujar las expectativas de las empresas optantes y, por tanto, hacer tambalear la confianza que ahora mismo se tiene puesta en ellos.

Entre los principales focos de incertidumbre se encuentran los retrasos de la Unión Europea para su puesta en marcha. Una demora por el momento indefinida, que ya ha provocado algún desajuste que podría incluso afectar a la previsión de crecimiento de la economía española. Otra de las incógnitas identificadas por el entorno empresarial tiene que ver con la forma de articulación de estas ayudas y todos los procedimientos para optar a ellas. Se desconoce todavía qué Administraciones y organismos concretos serán los competentes en la distribución de estos fondos, qué funciones específicas tendrán asignadas para garantizar el correcto cumplimiento y cuántas personas desempeñarán esta responsabilidad.

Las empresas aseguran todavía desconocer cuál es el procedimiento para optar a estas ayudas y no tienen detectados los pasos a seguir a consecuencia de su enorme complejidad. Tanto es así que el Gobierno anunció que simplificaría estos procesos para ganar agilidad, pero lo cierto es que este objetivo no se ha cumplido todavía y es necesario hacer llegar a las empresas la oportunidad de resiliencia, y sobre todo, competitividad, que tienen próximamente a su alcance con los Next Generation.

Hay que tener en cuenta que del total de las ayudas europeas que llegan a España sólo se aprovechan el 34 %, y el resto se acaban devolviendo por no acreditarse justificaciones sólidas. La tarea de argumentación será un requisito esencial para las compañías que se postulan como beneficiarias de este nuevo paquete de financiación europeo. Una justificación que debe poner en el centro los parámetros relacionados con la tecnología y la I+D+i. Por todo esto, si no se consigue facilitar el conocimiento de estas ayudas, y sobre todo, cómo solicitarlas correctamente, se generará un gran cuello de botella que seguramente provoque la devolución de cientos de ayudas, algo que el tejido empresarial nacional no puede permitirse, pues Next Generation hará que se generen hasta 3,5 veces más fondos por año de lo que llegaría normalmente.

España, a pesar de ser la quinta economía europea, se sitúa en Europa el puesto 18 de los 28 estados miembros de la UE en el año 2019 en inversión en I+D respecto al PIB. Un punto de partida que exige a las empresas dedicar enormes esfuerzos en armar una apuesta firme por este ámbito y en construir un relato persuasivo capaz de convencer a Bruselas de que son merecedoras de esas ayudas. Una cuestión pendiente todavía en la empresa española, que no está acostumbrada a defender y justificar la importancia y necesidad de promover la investigación y el desarrollo para hacer evolucionar el motor económico.

Las empresas pueden aprovechar los tiempos previstos de tramitación y la condición de largo plazo de los Fondos —que empezarán a llegar de aquí a 2023 con un plazo de ejecución que previsiblemente se extenderá hasta 2027— para planificar una estrategia consistente, realista y veraz tanto para Europa como para la Administración nacional otorgante. Una estrategia que sitúe la I+D+i y los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el centro y extraiga todo el potencial innovador de las organizaciones.

Los requisitos de Europa especialmente estrictos exigen que las propuestas y solicitudes sean consistentes. En el caso de algunas empresas es aconsejable incluso presentar la candidatura junto a otras compañías similares en el sector, con el objetivo de ganar solidez y aumentar las opciones de acceso. Es clave, para ello, contar con un expertise técnico depurado para conseguir plantear solicitudes con potencial impacto.

La veracidad y el realismo de la propuesta deben regir siempre la base de la solicitud. El menor índice de sospecha de irregularidad o inexactitud supondrá el descarte inmediato. De hecho, los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE), una de las vías en las que se canalizarán los fondos junto a programas preexistentes como CDTI, Red.es o Enisa, entre otros, podrían verse frenados si afloran en su asignación sospechas de prácticas anticompetitivas.

Es el momento de potenciar la competitividad de las empresas, grandes y pequeñas, para configurar un verdadero ecosistema de innovación que convierta en el gran motor de crecimiento de la economía en los próximos años. Es la hora de la I+D+i. Aprovechémosla.

Carlos Artal de Lara, managing director Ayming Spain.

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