Victoria Ortega: "Asumir que de los cuidados se hace cargo la mujer nos impide progresar"

La presidenta del Consejo General de la Abogacía Española celebra la entrada en vigor del nuevo estatuto tras ocho años desde su aprobación

Victoria Ortega en su despacho del Consejo General de la Abogacía Española durante la entrevista. Juan Lázaro
Victoria Ortega en su despacho del Consejo General de la Abogacía Española durante la entrevista. Juan Lázaro

Tras ocho años de espera desde su aprobación, el nuevo Estatuto General de la Abogacía por fin ha entrado en vigor. La norma sustituye así a la que regía desde 2001 y refuerza aspectos tan importantes como el secreto profesional o la defensa del letrado frente a la actuación de los jueces. Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de la Abogacía Española, lo celebra como un triunfo del derecho de defensa.

Con esta regulación el abogado puede reclamar al Consejo General del Poder Judicial a través de los colegios las faltas de respeto o los retrasos por parte de algunos jueces. ¿Basta ya de desprecios?

Esa posibilidad de plantear quejas por atrasos o por las circunstancias que indicas de facto existía. El Estatuto lo regula y lo procedimenta porque este tipo de reclamaciones siempre es mejor hacerlas a través de la institución que hacerlas directamente a través del abogado. Lo que se establece es un procedimiento de incidencias, pero no ha habido un boom por el cual se haya querido regular.

El texto regula de forma exhaustiva el secreto profesional de los abogados “por razón de cualquiera de las modalidades de su actuación profesional”. Pero una directiva transpuesta a través de la Ley General Tributaria establece la obligación de declarar las operaciones fiscales agresivas en el ámbito internacional. En la práctica, ¿podrán los fiscalistas acogerse a la dispensa?

El secreto profesional se encuentra en la base misma del ejercicio de la profesión, que se basa en la confianza y en la confidencialidad. Hemos impugnado recientemente la exposición de la directiva y veremos.

En el mismo sentido, ¿qué pasará con los abogados de empresa?

La regulación de la que estás hablando se establece en la lucha contra el blanqueo. No hay que confundir el ejercicio de la profesión y los principios que están en su base con conductas que pueden ser delictivas. Aquí nadie se opone a que se persigan los delitos. Son dos ámbitos distintos: el que tiene por dedicación el blanqueo de capitales y el que ejerce su profesión, que es la defensa. Y es ahí donde está amparado por el secreto profesional. Si lo mezclamos todo, nos cargamos la profesión.

El nuevo estatuto también regula la publicidad. Así, no es deontológico dirigirse a víctimas de desgracias en circunstancias que condicionen su libre elección de abogado. Pero, ¿es deontológico dirigirse a los afectados por prácticas bancarias para que rechacen el acuerdo propuesto por la entidad?

El estatuto regula que la publicidad es libre, pero todo tiene una serie de límites éticos. El límite es el respeto dentro de la profesión. Quien tenga conocimiento de que esto se hace en los términos que se regulan en el estatuto y en el código deontológico tiene que denunciarlo, como prometer resultados que no están en la mano de uno porque entonces es publicidad engañosa.

¿Las llamadas divorcionetas, los vehículos que han circulado por Madrid anunciando divorcios a 300 euros, son contrarias a la dignidad de la profesión?

Obviamente.

El próximo 12 de julio se celebra el día del Turno de Oficio. ¿Cree que hay que revisar los módulos de pago a los abogados para dignificar su labor?

Por completo. Actualizarlo es una reivindicación que tenemos ahí. Se han dado pasos. En la última reforma se subió un 20 por ciento. Y el cobro con periodicidad mensual es muy importante porque nos podíamos encontrar con meses y meses. Son logros que se van consiguiendo. Seguiremos insistiendo.

¿Qué le diría a estos abogados que de repente se encuentran con un caso como el 11-M?

Muchísimas gracias por el esfuerzo que están haciendo. Son un orgullo para la profesión.

La Confederación Española de Abogados Jóvenes denunció en 2017 que algunos despachos contrataban como falsos autónomos a abogados jóvenes con jornadas que superaban las 60 horas semanales por menos de 500 euros al mes. ¿Es consciente el Consejo?

Nosotros en su momento peleamos por ello y conseguimos la regulación laboral especial. Todo lo que traspase la posibilidad de esa regulación se debe poner de manifiesto. Te dirán que si se pone de manifiesto yo me quedo sin trabajo, pero eso es como todas las luchas: si no arriesgas no lo vas a conseguir. Conductas que son irregulares hay que denunciarlas ante esta casa, ante Hacienda, ante la Seguridad Social…

Pero no a todo el mundo se le puede exigir esa heroicidad…

En tanto y cuanto se denuncie a través de la institución no se asume ese riesgo directo. Pero en este tiempo no hay por qué pasar por esas circunstancias.

Usted es la primera mujer que preside el Consejo. Si hubiera sido un hombre, ¿le habría sido más fácil llegar al lugar que ocupa?

En las responsabilidades institucionales que he tenido no he sentido que tuviera obstáculos por ser mujer. He tenido que pelear mucho, pero no. Probablemente lo que más costaba era llegar, pero luego no.

Se estima que las abogadas son apenas un 20 % de los socios de los grandes despachos, a pesar de que el porcentaje de mujeres y de hombres en la profesión es casi el mismo. ¿Hay machismo?

Creo que el 20% hasta es optimista. Efectivamente, es una fotografía inadmisible. No sucede solo en la abogacía, sucede igualmente en la judicatura o en la academia. Siendo un número superior en el inicio, a medida que se va subiendo la presencia de mujeres es inferior. ¿A qué se debe? Desde luego, no se debe a formación ni a capacidad ni a mérito. Probablemente el hecho de que se haya venido entendiendo que de todo el ámbito de cuidados se hace cargo la mujer, la asunción de esa idea ha impedido ir progresando. Tiene una solución de corresponsabilidad y mentalización. No nos acostumbremos a la foto.

Algunas abogadas jóvenes denuncian que a ellas les encargan actividades administrativas, de trámite, mientras ellos pasan reuniones o vistas…

Creo que esa situación ha mejorado mucho. Quiero pensar que no es una situación común hoy en día. Hay un primer paso: que se le dé a la mujer la oportunidad de demostrar lo que puede hacer. Si no llegas nunca a esa posibilidad, entramos en círculo. Esa primera parte sí justifica la cuota. Ahora, cualquier conducta en el ámbito que señalas es inadmisible. Y tienen que ponerlo de manifiesto.

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