Wall Street recupera el poder sobre los pagos a los inversores

Los bancos se han mostrado en general tímidos sobre la cantidad que piensan devolver a los accionistas

Estatua de George Washington, de espaldas, ante la Bolsa de Nueva York.
Estatua de George Washington, de espaldas, ante la Bolsa de Nueva York. AP

Wall Street ha recuperado el poder del dinero. Tras superar los test de estrés del banco central la semana pasada, los mayores bancos pueden confiar más en su propia discreción a la hora de pagar dividendos y recompras. Los inversores pueden ahora ver cuánto tiene para dar cada banco, desde la perspectiva de la Reserva Federal, si no con exactitud cuánto les llegará realmente.

Hasta hace poco, los bancos proponían a la Fed un nivel de dividendos y recompras, y si lo aprobaban, las entidades quedaban atrapadas en esas propuestas. El nuevo régimen les da más margen de maniobra. Cada año, el regulador establece un nivel mínimo de capital que deben mantener, expresado como un porcentaje de los activos ponderados por riesgo, que incorpora un “colchón de capital de estrés” adaptado a cada banco en función de sus resultados en las pruebas de resistencia anuales. Si se mantiene por encima del nivel mínimo, la entidad puede devolver a los accionistas todo lo que quiera.

A los inversores les quedan dos preguntas: ¿cuánto puede y cuánto quiere pagarles cada banco? Respecto a lo primero, el lunes hubo algunas sorpresas: Goldman Sachs y JP Morgan salieron con unas estimaciones de nivel de colchón de estrés inferiores a lo que se les había asignado anteriormente. El colchón del 2,5% de Bank of America no se movió. También hubo decepciones. El colchón de Wells Fargo aumentó del 2,5% al 3,1%. El de Citigroup también subió, consumiendo teóricamente 6.000 millones de dólares más de capital. La firma dirigida por Jane Fraser es el valor de los grandes bancos estadounidenses que peor se ha comportado este año.

Sin embargo, las entidades se han mostrado en general tímidas en cuanto a la cantidad que piensan devolver a los accionistas. Morgan Stanley duplicó su dividendo y aumentó su objetivo de recompra en 2.000 millones de dólares, hasta un total de 12.000 millones. Wells Fargo dijo que podría recomprar 18.000 millones en acciones, pero no totalmente, en una demostración de fuerza: la prohibición regulatoria de aumentar sus activos significa que tiene capital de sobra. Pero JP Morgan, Goldman, Bank of America y Citi no se comprometieron a nuevas y ambiciosas cantidades de recompras.

Es lógico que los bancos se den flexibilidad ante las incertidumbres económicas. Es cierto que los accionistas acostumbrados a saborear los grandes objetivos de recompra a futuro podrían lamentar la nueva mística. Al menos, ahora son los bancos, y no los reguladores de Washington, los que deciden qué desembolsos les esperan.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías