Vuelven las recompras bancarias en EE UU: ojalá que no con estrépito

Las entidades anunciarán este lunes sus planes de retribución al accionista, ya sin las restricciones de la Fed

Randal Quarles, vicepresidente de supervisión de la Fed.
Randal Quarles, vicepresidente de supervisión de la Fed. reuters

La Reserva Federal dio el jueves luz verde a los bancos de Estados Unidos para reanudar sus grandes recompras de acciones. Las 23 grandes entidades a los que ha sometido a su test de estrés anual han pasado el examen. Ello significa que pueden prodigar a sus accionistas con recompras y dividendos si así lo desean; pero no significa que deban hacerlo.

Durante el pasado año de incertidumbre económica, la Fed puso a los bancos en apuros. Hace justo 12 meses, restringió el pago de dividendos y las recompras de acciones a pesar de que el sector superó dos rondas de test de estrés, incluidos los escenarios del Covid. Ahora las restricciones desaparecerán a partir del día 30. Parece justo. La relación entre el llamado capital ordinario y los activos ponderados por riesgo del grupo de bancos, entre ellos JP Morgan, Goldman Sachs y Citigroup, se reduciría a un todavía cómodo 10,6% en la peor de las hipótesis, con una tasa de desempleo que alcanzara casi el 11% en el tercer trimestre de 2002.

Los bancos, que anunciarán hoy sus nuevos planes, tienen ahora la capacidad de ser generosos con los accionistas. Los seis más grandes –entre ellos, también Wells Fargo, Morgan Stanley y Bank of America– podrían tener un exceso de capital de unos 150.000 millones de dólares, según sus cálculos y las estimaciones de Autonomous Research. El banco de inversión Piper Sandler dice que las entidades podrían elevar su dividendo en un 7,6% y recomprar el 6,4% de sus acciones en circulación del primer trimestre durante el próximo año. La recompra de acciones tiende a aumentar los beneficios por acción, de los que les gusta presumir a las grandes empresas.

Pero hay razones para contenerse. La imprevisibilidad del Covid es una de ellas. También hay incertidumbre sobre la propia Fed. El mandato de Randal Quarles como vicepresidente de supervisión expira en octubre. Presidió una cierta flexibilización de la normativa, como la eliminación de algunos factores menos numéricos, por ejemplo, la gestión del riesgo en el test de estrés, que había puesto en jaque a bancos propensos a las meteduras de pata, como Citigroup.
Es probable que el presidente Joe Biden lo sustituya por alguien que sea más duro con Wall Street. Podría ser una de las integrantes del consejo de gobierno de la Reserva Federal, Lael Brainard, que se ha opuesto a las medidas para aligerar la carga regulatoria de los bancos.

Los jefes de los bancos están disfrutando de los buenos tiempos, pero saben que no durarán para siempre. El presidente y consejero delegado de JP Morgan, Jamie Dimon, y sus colegas han advertido de que los ingresos por operaciones caerán este trimestre en comparación con el anterior. El diferencial entre los tipos de interés del Tesoro a largo y a corto plazo se ha reducido, lo que reduce la rentabilidad de los bancos. Aquellos que sean previsores darán a los accionistas lo suficiente para que se mantengan en pie, y no mucho más que eso.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías