El vino, el aceite y el queso español celebran la paz arancelaria entre EE UU y la UE

Prorrogan la suspensión de los recargos durante cinco años hasta el 11 de julio de 2026

Jornaleros recogiendo aceituna en una finca de El Viso del Alcor (Sevilla).
Jornaleros recogiendo aceituna en una finca de El Viso del Alcor (Sevilla).

La Unión Europea y EE UU han alcanzado esta mañana un acuerdo para prolongar durante cuatro años la suspensión de los aranceles cruzados que gravan las exportaciones europeas y estadounidenses y que tiene como punto de partida la guerra comercial entre Airbus y Boeing, a la que no se ofrece ninguna solución, al menos a corto plazo, y que dura 17 años.

EE UU, con Donald Trump en la presidencia, impuso en octubre de 2019 aranceles del 10% para los productos de la industria aeronáutica europea y del 25% para determinados productos agroalimentarios, que afectan a productos como el aceite de oliva, vino, queso o aceitunas. La justificación era que los países de la UE habían dado ayudas de estado a Airbus y que eso había supuesto un quebranto económico sustancial para su competidor estadounidense Boeing. De hecho, el conflicto acabó en la Organización Mundial del Comercio, que dio el visto bueno a EE UU para imponer aranceles por valor de 6.000 millones de euros al año. La respuesta europea a los aranceles estadounidenses llegó en julio de 2020, cuando la UE presentó un acuerdo con Airbus para limitar las condiciones preferentes en las que se habían concedido las ayudas al gigante aeronaútico entre 2011 y 2013. Ese recorte de las ayudas no fue suficiente y EE UU no retiró ni modificó los aranceles a los productos europeos, por lo que la UE optó por responder con aranceles por 3.400 millones de euros, que afectaban a productos como vino, bebidas espirituosas o tractores.

El fuego cruzado de aranceles se apagó parcialmente en marzo de 2021, cuando la UE y EE UU alcanzaron un acuerdo para suspender temporalmente los recargos durante cuatro meses y esta mañana, esta prórroga se ha alargado durante al menos otros cinco años a partir del 11 de julio. Dicho de otra manera que hasta julio de 2026, las exportaciones españolas de vino, queso o aceite español a EE UU no se verán afectadas por aranceles y podrán competir en igualdad de condiciones con el resto de empresas. La Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (Asoliva), calculó que en el año y medio que han estado activos los aranceles, dejó de exportar 80.000 toneladas de aceite y perdió en torno a 1.200 millones de euros.

Por su parte, la Federación Española del Vino (FEV) calculó que los aranceles redujeron las exportaciones al 90% de las bodegas españolas, “que tuvieron que absorber en su margen comercial todo o gran parte de ese 25% para no elevar su precio de venta". José Luis Benitez, director general de la FEV, valora el acuerdo como muy buena noticia que acaba con una situación injusta. "Devuelve el optimismo a las bodegas españolas en uno de sus principales mercados de exportación. Aunque todavía queda por aclarar algunos detalles del acuerdo, lo más relevante es el cambio de actitud y el espíritu de negociación que ha primado en los últimos meses y que debería conducir a una soluciónen laque no haya vuelta atrás”. Por su parte, los productores de aceituna negra reconocen un quebranto cercano a los 40 millones de euros al año.

Desde la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) confían en que las dos potencias puedan alcanzar un acuerdo negociado y definitivo a este conflicto externo a la industria de alimentación y bebidas. "Desde su imposición en octubre de 2019, un total de 113 categorías de productos españoles, que representan el 53,1% sobre el total de productos exportados a EE. UU., se han visto gravados con aranceles del 25%, causando un grave perjuicio en productos tan significativos como aceite de oliva, vino, queso, aceituna de mesa, carne de porcino, zumos, procesado de pescados o bebidas espirituosas". La patronal destaca que, pese a la batalla arancelaria, EE UU es uno de los principales socios comerciales, "el quinto destino de las ventas externas de la industria de alimentación y bebidas y el segundo socio comercial extracomunitario por detrás de China".

La resolución cerrada hoy, sin embargo, no ofrece ninguna solución al conflicto entre los dos gigantes aeronáuticos. EE UU sigue acusando a la UE de ayudas de estado a Airbus y la Comisión Europea señala con el dedo a la Administración Biden por ayudas injustificadas a la I+D e incentivos poco claro para subvencionar a Boeing. Pese a ello, Reyes Maroto, ministra de Industria, Comercio y Turismo, subrayó que el acuerdo alcanzado "supone un paso histórico para terminar el conflicto comercial más largo en el seno de la OMC y lograr eliminar definitivamente unos aranceles que han lastrado a la industria aeronáutica y agroalimentaria española, así como poder recuperar las operaciones de exportación e inversión españolas en el mercado estadounidense, clave para nuestras empresas y para la recuperación de la economía española.

Por su parte, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, se ha felicitado por el acuerdo. “Es una magnífica noticia. Volvemos a la senda del multilateralismo que nunca se debería haber dejado de lado. El diálogo, la colaboración y la búsqueda de consenso debe primar a las acciones unilaterales que generan desequilibrios y conflictos comerciales innecesarios”.

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