Canarias

Las dos crisis lastran el futuro de una generación de jóvenes

La recesión y la pandemia condenan al paro a seis de cada 10 jóvenes en las islas, que presentan un muy bajo nivel de inserción por las ayudas de las políticas de empleo. La ministra de Trabajo afirma que un 60% de paro juvenil equivale a “una tierra sin futuro”

La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz (izquierda), y la consejera de Economía, Conocimiento y Empleo del Gobierno de Canarias, Elena Máñez, durante una reunión con agentes sociales el  3 de junio de 2021 en Santa Cruz de Tenerife
La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz (izquierda), y la consejera de Economía, Conocimiento y Empleo del Gobierno de Canarias, Elena Máñez, durante una reunión con agentes sociales el 3 de junio de 2021 en Santa Cruz de Tenerife

El último trimestre de 2012, en plena recesión económica, Canarias alcanzó uno de sus tristes hitos: casi el 70% de su juventud no tenía trabajo. Ocho años después, se ha registrado la tercera peor cifra de paro juvenil de las Islas, con el 61,3% en el primer trimestre de 2021. “El empleo juvenil es el drama de este país. Y no es de ahora. Tampoco una maldición divina o una plaga, sino consecuencia de unas políticas de devaluación y precarización del trabajo de los jóvenes y una cultura de aceptación de estas condiciones”, explicó la ministra de Trabajo y Economía Social tras firmar en Tenerife el nuevo Plan Integral de Empleo de Canarias. Y Yolanda Díaz añadió, respecto a los datos concretos de las Islas, que “son cifras inasumibles: hablar del 60% de desempleo juvenil es hablar de una tierra sin futuro”.

Y, efectivamente, las dos crisis que han coincidido en la última década están lastrando el futuro de toda una generación de canarios. La pandemia no hizo más que de dar la estocada a quienes aún no se habían recuperado de los efectos de la crisis económica de 2008, sobre todo a los menores de 25 años que no pudieron entonces, ni han podido ahora, acceder al mercado laboral. O lo han hecho en condiciones de gran precariedad: “Canarias es la región europea con mayores niveles de desempleo juvenil, porque ni las políticas activas de empleo ni la formación dual se han definido nunca con garantías de éxito”, según la secretaria de Acción Sindical de CC OO, Esther Martín.

La dirigente sindical pone el acento en “la frustración del colectivo de jóvenes con mucha formación que, pese a su cualificación y talento, se han tenido que ir fuera de las islas a buscar un empleo”. Y cita, como ejemplo, “la cantidad de sanitarios que se han ido a trabajar a Reino Unido, porque aquí las condiciones de contratación laboral son tan precarias y temporales que no les permiten tener una vida digna, si además tenemos en cuenta las dificultades para acceder a una vivienda”.

Frente a estos jóvenes bien formados, la directora general de Formación Profesional del Gobierno de Canarias, Rosario Gañán, reflexiona sobre aquellos menores de 25 años en edad de trabajar que “carecen de la formación suficiente para afrontar los retos del mercado laboral, y también les faltan las denominadas competencias blandas, esas habilidades personales para adaptar sus capacidades a las oportunidades del mercado”.

Educación sostiene que las Islas tienen más alumnado de “guante blanco que de mono azul”

Para estos perfiles de jóvenes, con alta o baja formación, ¿qué políticas activas de empleo serían necesarias para lograr una mayor inserción laboral? Hay un empleador, por un lado, y un sistema educativo, por el otro, y ambos tienen una importancia capital para que esta población activa pueda labrarse un futuro: “Cuando me preguntan si la Formación Profesional garantiza la inserción laboral, tengo que responder que no, por diversas razones, sostiene Gañán”.

En primer lugar, porque “hay empleos que el mercado demanda y el sistema educativo ofrece, pero el alumno no escoge”. La sindicalista se refiere, sobre todo, a la oferta tradicional de FP (fabricación mecánica, fontanería y electricidad o mantenimiento de vehículos), por lo que ilustra lo que ocurre con una expresión gráfica: “Tenemos un alumnado más de guante blanco que de mono azul”.

En otras ocasiones, el problema no es la existencia de plazas y la ausencia de alumnos, sino la lentitud del modelo formativo para adaptar la oferta de FP a las futuras demandas. Hay módulos nuevos en nevera, vinculados a la digitalización o las economías verde, azul o circular, pero tardan en ser incorporados al mapa de FP. No lo harán, de hecho, el próximo curso. Quizá el siguiente, tras la aprobación de la Ley de Formación Profesional que está aún en trámite parlamentario.

Una nueva figura, el “prospector”, actuará para adaptar los centros educativos a las necesidades de las empresas

Será la penúltima oportunidad para erradicar “el despliegue de medidas que, durante 42 años y medio centenar de reformas, gobernara quien gobernara, han lastrado al mercado laboral en la misma dirección”. Así se refería la ministra gallega a la precariedad y los problemas de formación que están impidiendo a muchos jóvenes españoles (y a la mayoría de la juventud canaria) a acceder, no ya a un trabajo digno, sino a un simple puesto de trabajo.

Las políticas de empleo y sus actores

Los empleados

España cuenta con una población, joven o no, con universidad y FP de grado superior o equivalentes, similar a los países más avanzados de Europa; pero la proporción de titulados de segunda etapa de secundaria (Bachillerato, FP de grado medio o equivalentes) es sin embargo muy inferior: 42% de la UE frente al 23% (y menor aún en Canarias). Esta carencia es un problema crónico que sigue reproduciéndose entre las generaciones más jóvenes y que resulta de las altas tasas de abandono escolar y la rigidez de los itinerarios formativos.

Los empleadores

La garantía de un buen funcionamiento de la formación dual depende de las empresas en las que los alumnos deben realizar sus prácticas. Y el tejido empresarial canario, integrado por pymes, no ayuda en absoluto. De hecho, las ayudas que reciben para formar a los jóvenes no están contribuyendo a mantenerlos y fidelizarlos, como ocurre en los modelos vasco o alemán. Cuando finaliza la subvención, el vínculo desaparece en un altísimo porcentaje. Aún así, su número crece año tras año por encima de la media nacional, según datos de Educación.

Los formadores

Hay expertos que sostiene que la FP arrastra un problema de raíz: la formación de formadores. Rosario Gaña considera, sin embargo, que el esfuerzo de reciclaje del profesorado es notable, sobre todo en digitalización. O en especialidades muy concretas como ciberseguridad. Se incorporará además este año una nueva figura, los “prospectores” (23 en total), preparados para conectar los centros educativos con las empresas y canalizar las ofertas de formación vinculadas al empleo.

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