Salvamento

PwC exige inyectar dinero en la matriz de Abengoa para aprobar sus cuentas

El informe de auditoría es clave para cualquier plan de rescate

Una planta  solar de Abengoa en Sanlucar la Mayor (Sevilla).
Una planta solar de Abengoa en Sanlucar la Mayor (Sevilla). Reuters

La salvación de los activos operativos de Abengoa depende de que PwC emita los informes de auditoría de las cuentas de la matriz correspondientes a 2019, ya presentadas ante la CNMV, y también de las de 2020. La empresa cotizada, Abengoa SA, está en concurso de acreedores desde el 26 de febrero, pero los dos posibles planes de rescate –el de Terramar y el de los Amodio– incluyen la inyección de unos 25 millones de euros en la holding para que se dé el salvoconducto a las cuentas del grupo y se pueda ejecutar el salvamento. Sin la luz verde de PwC todo está perdido, explican fuentes financieras.

El objetivo, muy complicado aunque no imposible, es que Abengoa sobreviva y se mantengan sus alrededor de 13.000 empleos, unos 2.500 de ellos en España. La oferta del fondo californiano Terramar ya está encima del tapete, con 200 millones en total, 50 de ellos en forma del capital. Aunque la participación del Estado, a través de la SEPI con 249 millones de euros, del ICO y de Cesce, que deberán blindar liquidez por unos 300 millones y también avales para que el grupo de ingeniería siga operando, es imprescindible.

Los Amodio, aliados con EPI Holding y Ultramar Energy y también con la plataforma AbengoaShares, que agrupa a minoritarios con el 21% del capital, se disponen a presentar su propuesta, una vez que Pérez-Llorca ha verificado la viabilidad de Abenewco 1. En principio, Caabsa, la empresa de la familia mexicana se quedaría con un 35%, junto con sus socios –que están discutiendo el papel– y los minoritarios, con el mismo porcentaje. El 30% restante sería para los acreedores, liderados por Santander y por fondos como KKR, Blue Mountain, Alden y Melqart.

El visto bueno necesario

Los dos posibles rescatadores tienen una labor pendiente más prosaica: lograr que el auditor del grupo, PwC, emita su informe. Sin este, es inviable cualquier tipo de solución, según fuentes conocedoras de la situación. Abengoa envió sus cuentas de 2019 a la CNMV el pasado 12 de febrero, aunque avisó de que estaba “pendiente de recibir los informes correspondientes del auditor de cuentas”. Con el papel de PwC, los resultados y el balance deberían aprobarse en junta.

Las cuentas de 2019 están presentadas, pero no han recibido el aval del auditor

Pero fuentes financieras señalan que esa luz verde no ha llegado, ni llegará, si no se ayuda a la matriz. Curiosamente, el rescate de Abenewco 1, la sociedad que atesora los activos, pasa también por llevar dinero a la matriz. Se barajan unos 25 millones, según las fuentes consultadas. Y ya no son solo las cuentas de 2019, sino las del año pasado, que ni han sido formuladas. Entre tanto, los dueños de una parte del pasivo financiero han ampliado hasta el viernes, 21 de mayo, el waiver que libera a la empresa de abonarles el dinero que les debe.

El asunto de fondo, en todo caso, sigue en el tejado del Gobierno. La intervención de la SEPI y sus casi 250 millones de euros es imprescindible para que pueda funcionar cualquiera de las dos hojas de ruta de salvamento planteadas. También las participaciones del ICO y de Cesce son cruciales.

La tercera vía es la alianza de los Amodio y Terramar

  • No es ni el plan A ni el B, es el C. Es complicado, pero no está completamente descartado. Consiste en la alianza del fondo estadounidense Terramar con los Amodio para ejecutar el rescate de Abengoa. Esta tercera vía, que resultaría en otra oferta distinta, está promovida por un expolítico ligado a la Junta de Andalucía. El actual presidente, Juan Pablo López Bravo, explicó el mes pasado que una tercera oferta era posible. Sería esta. Si bien, esta posibilidad ha perdido fuerza en los últimos tiempos. Tanto el grupo como los acreedores son partidarios de la oferta liderada por los Amodio antes que la de Terramar, como publicó ayer CincoDías, pues promete no despiezar la empresa. Pero que surta efecto dependerá que la SEPI tome cartas en el asunto.
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