Los fondos cotizados sacan pecho en la crisis sanitaria

Tras remontar las salidas de dinero de marzo, 2020 se cerró en máximos de patrimonio

Los fondos cotizados sacan pecho en la crisis sanitaria

Los ETF no hacen más que acaparar titulares dado el buen comportamiento demostrado en 2020, el año de la pandemia, y que se mantiene en los primeros meses de 2021. De hecho, los flujos de fondos cotizados cerraron el pasado ejercicio con cifras récord a nivel mundial, y en Europa con datos muy positivos tanto en renta variable como en fija, tras remontar los desembolsos ligados a las caídas de marzo.

En EE UU, el 70% de los inversores en gestión pasiva son minoristas, mientras que en Europa lo son un 50%. “Quizás la pandemia ha venido a poner aún más en valor tres características principales de este tipo de inversión para el particular”, opina Tania Salvat, miembro del equipo de distribución de BlackRock en España. La primera, el ahorro de tiempo que supone en muchos casos invertir en un índice y no buscar entre la infinidad de fondos que hay a disposición en Europa (más de 135.000 referencias).

La exposición del inversor particular es indirecta, mediante fondos

La segunda característica mencionada por Salvat se refiere al ahorro en costes dado el impacto que pueden tener las comisiones en una cartera en el largo plazo. Y, por último, “la flexibilidad que estos vehículos han ofrecido al inversor minorista para invertir en algunas de las temáticas que más recorrido han tenido, y en la que seguimos viendo valor por su componente de largo plazo, es decir, las megatendencias”.

Por su parte, Nina Petrini, responsable de ETF y gestión pasiva en UBS AM para Iberia, achaca los crecimientos en flujos a la variedad de nuevos formatos. “Mientras que los primeros ETF seguían índices de renta variable sencillos, la oferta se amplió rápidamente a otras clases de activos, como los mercados de renta fija y materias primas. Además, en los últimos años hemos observado una gran demanda de productos que integran consideraciones ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) en sus metodologías y este movimiento ha sido realmente muy notable en Europa”.

Las cifras

669.700 millones de euros alcanzó el total de suscripciones en ETF a nivel global al finalizar 2020, según datos de Amundi. La renta variable representó algo más de la mitad, con 358.200 millones.


6.800 millones de euros es el dinero que entró en febrero en Europa en ETF sectoriales, temáticos y basados en inversión smart beta.

70% es la proporción de inversores minoristas en el sector de la gestión pasiva de Estados Unidos. En el caso de Europa, ese porcentaje se reparte al 50% entre retail e institucionales.

Para Pedro Coelho, responsable de Société Générale para Lyxor ETF en España, Portugal y Latinoamérica, 2020 fue un año de consolidación del uso de ETF por parte de todos los segmentos de mercado de la gestión de activos, un ejercicio de mucha incertidumbre y volatilidad, “y por eso es muy importante resaltar que, una vez más, los ETF han cumplido su papel y han dado a los inversores la posibilidad de participar en los distintos mercados y clases de activos de una forma eficiente, tanto en costes y calidad de réplica como en transparencia y accesibilidad”. En su opinión, prueba de ello es el aumento de flujos en vehículos de renta fija, ya que “han demostrado durante 2020 su resiliencia y capacidad de funcionar como un vehículo refugio en tiempos de alta volatilidad”.

Christopher Gannatti, responsable de investigación para Europa de Wisdom Tree, cree que no siempre es fácil saber exactamente quién compra o vende un ETF. “El sólido rendimiento reciente de estos les hace muy atractivos para los inversores minoristas. Sin embargo, nuestra experiencia con las institucionales es un poco diferente”, observa. Este experto se refiere a que las gestoras están revisando sus protocolos de búsqueda de inversiones, y hoy en día analizar la estrategia de un ETF que no sigue un índice de referencia ampliamente conocido no es muy diferente del trabajo que se desarrolla en la gestión activa. Además, a veces los instituciones no pueden invertir en ETF pequeños o más nuevos y deben esperar a que estos vehículos logren cierto tamaño antes de poder incorporarlos en sus carteras.

No siempre es fácil saber quién compra o vende estos productos

En lo que coinciden los expertos es que en España los pequeños inversores sí utilizan la gestión pasiva; sin embargo, no siempre lo hacen de manera directa, sino a través de fondos o carteras de inversión que los contienen. “A lo mejor el inversor final no es el que da a la tecla y compra el ETF directamente, pero sí que se está beneficiando de estos a través de productos de gestoras locales que hacen muy buen trabajo con esa selección y gestión”, asegura Juan San Pío, director comercial de Amundi ETF, Indexing & Smart Beta para Iberia y Latinoamérica. “El crecimiento viene de la mano del inversor institucional y llega al inversor retail a través de estos productos”, concluye.

Apuntes

Oferta. Actualmente se pueden encontrar en el mercado mundial más de 9.000 ETF diferentes. Pese a su crecimiento, la cifra aún está lejos de los 135.000 fondos de inversión comercializados a nivel global.

Riesgo asegurado. Javier Redondo Hernández, suscriptor sénior de líneas financieras de QBE, grupo asegurador especialista en seguros para empresas, confirma que a la hora de estudiar a un cliente, efectivamente “vemos que si se dedica a la inversión activa conlleva mucho más riesgo en todos los sentidos que si se dedica a la inversión pasiva”.

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