Cuando el ‘influencer’ se las da de gurú bursátil

Desde cuentas de Instagram se combina ostentación con supuesta inversión de éxito

Capturas de cuentas de Instagram ligadas al mundo de la inversión.
Capturas de cuentas de Instagram ligadas al mundo de la inversión.

El precursor fue Josef Ajram, qué duda cabe. Hace una década, cuando ni si quiera existía Instagram, este catalán de padre sirio y madre española, apareció en el programa de televisión Salvados, de Jordi Évole, para explicar por qué la deuda europea estaba siendo atacada. Fue entonces cuando España descubrió a un experto en triathlon y otros deportes extremos, que se decía inversor bursátil desde 1998.

Su aspecto rompía el estereotipo del trader de Wall Street. Los tatuajes, el piercing en la nariz, su desenvoltura (excesiva) al explicar términos financieros complejos... le convirtieron en poco tiempo en una celebridad. Tres años después de la aparición televisiva tenía 175.000 seguidores en Twitter. Ahora tiene casi 300.000 seguidores en Instagram, la red social más utilizada por los influencers.

Pero, ¿realmente era un gran inversor bursátil? La realidad demostró que no. Tras lanzar en 2016 su propia Sicav (un vehículo público donde se ve a diario la rentabilidad obtenida), tuvo que cerrarla en 2018 tras perder un 21%. Con lo que Ajram sí que gana dinero, paradójicamente, es con sus cursos de Bolsa.

Tras él han ido apareciendo otros supuestos gurús del trading que han logrado una enorme popularidad en redes sociales. El caso más llamativo es el de Maxi Bonelli, con 324.000 seguidores en Instagram.

Bonelli, un vallisoletano de ascendencia argentina y afincado en Málaga, tiene solo 27 años. En sus redes sociales ha explicado que creó su primera empresa con 16 años y que con 18 ya estaba invirtiendo en Bolsa. Asegura que los dos primeros años perdió mucho dinero, pero que luego encontró la forma de ganar. Había encontrado la piedra filosofal.

Decidió crear el portal Spainoption.com (controlado por una sociedad radicada en Dubai) para organizar cursos en los que, por tan solo 1.250 euros, enseña a sus alumnos las claves para batir a los mercados. Desde casa o desde la piscina.

Los clubes de inversores

Un término medio entre los ‘influencers’ y los cursos de Bolsa son los clubes de inversores. Desde hacer dos años ese han extendido comunidades de inversores que reciben de una empresa “ideas de inversión”. Se trata de servicios de suscripción por el que los clientes pagan unos 100 euros al menos a cambio de recibir señales de compra y venta de acciones, normalmente para operar en el día. Las firmas no tienen por qué ser entidades reguladas porque no son consejos formales de inversión, sino solamente “ideas”. En ocasiones, las rentabilidades que publicitan son exageradas y no atienden a unos mínimos principios contables.. 

Los perfiles sociales de Bonelli, siguiendo la estela de Ajram, se caracterizan por hablar poco de Bolsa y mucho de viajes, discotecas, coches... La ostentación del supuesto trader roza lo grotesco.

En uno de sus últimos vídeos se le podía ver en un Lamborghini descapotable, en medio de una estación de esquí, acompañado de una mujer en bikini, mientras “invierte” con su tablet, entre copa y copa de champán.

La utilización de mujeres desnudas es uno de sus ganchos. En otra de sus fotos se le puede ver en la cama con tres mujeres en ropa interior, bebiendo champán mientras “invierte”, en un refugio de montaña.

Claro que no es oro todo lo que reluce. En octubre de 2019, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) emitió una advertencia al público en la que advertía que Spainoption “no está autorizada para prestar servicios de inversión”.

Además, en los últimos meses Bonelli ha tenido varios encuentros con la policía, tanto por organizar fiestas ilegales, en las que multitud de jóvenes burlaba la normativa más básica para evitar los contagios por Covid-19, como por conducir un coche sin los papeles en regla y saltarse un control de tráfico.

“Estos ‘instagramers’ están copiando el modelo de negocio de algunas estrellas del póker: ostentación, mujeres, viajes, coches... para transmitir una sensación de riqueza y luego vender su curso”, apunta Luis Ángel Hernández, responsable de formación del portal Rankia.

Una segunda fuente de ingresos menos evidente es su condición de prescriptores de brókers de Bolsa. Los influencers llegan a acuerdos para promocionar ciertas web de compraventa de acciones o derivados. Por cada cliente que llega a la web con la recomendación del famoso, este cobra un fijo, que va de los 200 a los 800 euros.

Lo que no suelen contar nunca los supuestos expertos en inversión es que el 80% de los particulares que se dedica a invertir en Bolsa, especialmente cuando son operaciones intradía, o bien pierde dinero o bien gana una cantidad tan insignificante que no le da para vivir. De lo que sí viven ellos es de transmitir una sensación de opulencia y de éxito inversor para captar incautos.

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