Contante y Sonante

La banca vuelve a prescindir de Oliver Wyman

Calviño tiene pendiente una reunión con los consejeros delegados de los bancos, prevista inicialmente para la semana pasada

 La vicepresidenta tercera del Gobierno Nadia Calviño
La vicepresidenta tercera del Gobierno Nadia Calviño EFE

Haremos lo que siempre hemos hecho, la gestión de la morosidad es parte de la gestión habitual de la banca”. Así de tajante se mostró la pasada semana el presidente de la AEB, José María Roldán. Y es que la banca y el Gobierno llevan semanas intentando ultimar un documento, que se plasmará posiblemente en un código de buenas prácticas para salvar a las empresas viables, principalmente micropymes y autónomos, que por culpa de la pandemia están viendo tambalear su futuro si no reciben en breve ayudas para salvar su solvencia o liquidez.

Ambas partes esperan firmar esta semana o la próxima un acuerdo para la reestructuración de la deuda de las pymes y para recibir ayudas directas como se ha comprometido el Gobierno por escrito hace unas semanas. Pero, de momento, las posiciones se encuentran enfrentadas.

Mientras que el Ejecutivo pretende que una de las principales soluciones para la salud de las pymes afectadas por el coronavirus pase por las quitas de sus créditos, los bancos proponen otras soluciones que consideran más efectivas y menos costosas para la solvencia del sector financiero, y más de acorde a lo llevado a cabo por otros países europeos como Francia, Italia o Alemania, que son las ayudas directas.

Los empresarios, tanto grandes como pequeños, también abogan por esta opción. Consideran que las quitas son la última solución. Ahora necesitan, según fuentes bancarias y empresariales, inyecciones de capital, créditos participativos o subvenciones fiscales o de otros gastos para poder seguir funcionando.

Reclaman lo que han puesto en marcha los países mencionados. Pero Economía prefiere que las ayudas a las micropymes, el principal problema del tejido industrial español en estos momentos, sean compartidas por el Estado y los bancos.

Las entidades financieras rechazan rotundamente la idea de Economía de imponer quitas en los créditos ICO de las pymes

Fuentes financieras mantienen que los bancos no tienen la culpa de la crisis económica actual derivada del coronavirus, aunque están dispuestos a pagar parte de los platos rotos. De los créditos avalados por el ICO, entre el 70% al 80% están concedidos por la banca, por lo que entienden que deben correr con parte de sus impagos, pero también consideran que antes de llegar a la quita de un crédito puede haber otras soluciones, como ampliar las carencias de los plazos de pago de los préstamos o subvenciones de los pagos a Hacienda, por poner un ejemplo.

Además, mantienen que la idea de las quitas parte, no de Economía, sino “de más arriba”, y que no hay una explicación coherente de por qué el Gobierno cree que esta es la mejor fórmula, a no ser porque así la factura de las ayudas se comparte entre la banca y el Estado, con lo que se rebaja el efecto negativo que estas inyecciones de capital en las pymes pueden representar al déficit público.

Pero las mismas fuentes aseguran que la solución propuesta por el Gobierno de ayudar a las microempresas y autónomos principalmente vía quitas “supone desnudar a un santo para vestir a otro”. Realizar quitas a los créditos de las empresas que han solicitado préstamos avalados por el ICO conlleva a la entidad que ha otorgado esa financiación un esfuerzo en sus provisiones. “Y aunque los bancos españoles en estos momentos están totalmente saneados, la verdad es que subir las provisiones para algunas entidades, principalmente las más pequeñas, puede suponer un esfuerzo demasiado elevado para la solvencia de estos bancos y les puede arrastrar al abismo”, afirma un directivo del sector.

De momento, según el estudio de Oliver Wyman, las micropymes y autónomos necesitarían ayudas por unos 5.000 millones de euros, “una cifra totalmente asumible por el Estado y por los bancos en la parte que les corresponde”, declara otro directivo que conoce las negociaciones entre la banca y el Estado, y el informe de la consultora. Aunque también mantiene que el análisis de Oliver Wyman “es algo vivo, cada día que pasa, esta factura aumenta”.

Lógico. Pero en este argumento se escapa un pequeño gran detalle. El informe de la consultora era o es considerado clave para evaluar la factura de las ayudas a las pymes, y la división de la tipología de las empresas, aunque está perdiendo fuelle. Ha accedido a los datos de los balances de las empresas que controla el Banco de España. Para eso le paga la banca.

Pero su informe, conocido por una parte del sector hace algo más de una semana, no ha convencido. Tanto es así que la banca, su pagador, ha vuelto a prescindir de sus servicios justo también hace una semana.

En octubre del pasado año, AEB y CECA contrataron a Oliver Wyman para realizar un examen sobre la situación de las empresas y sobre posibles soluciones. Este análisis concluyó que era necesario ampliar el plazo de amortización de los créditos ICO y su periodo de carencia. Y así ase hizo, aunque la solución no convenció a sus pagadores. Esperaban más del estudio, razón por la que prescindieron de sus servicios. En diciembre, sin embargo, volvieron a contratar sus informes. Era mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer, según algunas fuentes. Ya tenía parte del trabajo hecho, y se suponía que su labor así sería más rápida y acertada que si se contrataba a otra consultora.

Pero parece que no ha sido así, y pese a que su análisis se suponía básico para concretar las ayudas necesarias para restablecer la solvencia de las pymes previsiblemente viables, sus conclusiones no han terminado de convencer a los bancos, por lo que han rescindido su contrato.

Pese a ello, Economía y la banca esperan firmar un acuerdo sobre las ayudas necesarias para salvar a las pymes infectadas por el virus del coronavirus esta semana o la que viene.

De momento, Nadia Calviño tenía previsto reunirse con los primeros ejecutivos de la banca la semana pasada, pero el acto no se produjo. Los consejeros delegados están pendientes de la llamada de la titular de Economía para los próximos días.

También se espera que para los próximos días o semanas Hacienda nombre al presidente de la Sepi. Todo apunta a que será Bartolomé Lora, actual vicepresidente de este organismo, pero también es cierto que el nombramiento se esperaba para el pasado Consejo de Ministros. Eso sí, todas las fuentes consultadas mantienen que, con o sin nombramiento, el trabajo de la Sepi no está sufriendo por ello, solo sufre por la acumulación de peticiones de ayudas por parte de las empresas y la evaluación de sus balances.

Normas
Entra en El País para participar