El 14F deja cuatro victorias favorables al Gobierno de coalición y sus socios

Los socios de Gobierno ven reforzadas sus marcas en solitario y ven con alivio el cambio de interlocutor en el independentismo alivia al Ejecutivo

El ascenso de Vox mina la fortaleza del gran partido de la oposición

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente de Derechos Sociales, Pablo Iglesias.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente de Derechos Sociales, Pablo Iglesias.

Las noches electorales son célebres por dar cierto margen a todos los partidos concurrentes para presentarse como ganadores. No es el caso de la 14F, donde hay claros derrotados: Ciudadanos cae de primera a séptima fuerza en Cataluña; el PP no logra grupo propio y se ve rebasado por la ultraderecha; Junts per Catalunya pasa a ser la segunda marca del independentismo; y su escisión, el PDeCAT, no logra entrar en el Parlament. Al otro lado del espejo, sin embargo, los resultados arrojan una serie de éxitos, de diferente calado, que benefician en mayor o menor medida al Gobierno de coalición y a los socios que lo conforman.

De un lado, los socialistas están de enhorabuena tras convertirse en la primera fuerza política de la región tras una década de retrocesos. La victoria electoral, al menos numérica, lograda con el llamado “efecto Illa” se ha revelado como un nuevo éxito de Iván Redondo, jefe de gabinente de Pedro Sánchez y artífice de su liderazgo y de la moción de censura que le llevó al poder. El estratega de cabecera del presidente ha pasado la recta final de la campaña electoral sobre el terreno y el propio candidato del PSC le agradeció públicamente su papel al proclamarse como ganador. Aunque lo previsible es que Illa no logre ser investido –cosa que intentará, al contrario que Inés Arrimadas en 2017, para reforzar su marca y obligar a posicionarse al resto de fuerzas–, la expectativa está puesta en que el Govern lo lidere ERC, que desbanca a Junts como primer partido independentista. Su apuesta más sosegada por una autodeterminación negociada con el Estado central, frente a la vía unilateral y urgente de los de Carles Puigdemont, da alas al diálogo abierto en Madrid con el Gobierno de coalición, del que ha sido sustento clave desde la investidura. La propia Esquerra leía ayer sus resultados como un aval a la vía negociadora abierta con el Ejecutivo central. La Moncloa asume con alivio el cambio de interlocutor ahora que se dispone a retomar la mesa de negociación sobre el cisma catalán.

Unidas Podemos, por su parte, asiste con alivió al mantenimiento de su cuota de poder catalana, al renovar los ocho escaños de los que ya partía En Comú Podem tras pasar un año dentro del Gobierno central.

Pese a las continuas fricciones entre los socios del Ejecutivo, algunas pendientes de limar como la polémica abierta por el cuestionamiento de la calidad de la democracia española por parte del vicepresidente de Derechos Sociales y líder de Podemos, Pablo Iglesias, la tranquilidad que dejan las urnas en su sede y en Ferraz prometen ayudar a calmar las aguas. A falta de ver cómo lidian con la hoja de ruta independentista o el indulto a los presos del procés, PSOE, Podemos y ERC tienen intención de seguir llegando a acuerdos (ver despiece) y ven refrendada su estrategia en las urnas.

La cuarta victoria de la noche, la irrupción de Vox en el Parlament, tiene también su lectura positiva en La Moncloa, pues es fruto del debilitamiento de PP y Cs, atomiza a la derecha y mina sus opciones de gobernar. Con todo, preocupa que el avance de la ultraderecha arrastre a esas posiciones a la oposición más moderada.

La armonización fiscal, puente entre La Moncloa y la Generalitat

Aunque oficialmente los socialistas y ERC se disputan ahora la presidencia del Govern catalán, y ambos reclaman su apoyo a Podemos, las tres fuerzas mantienen buena sintonía en varios campos de actuación entre los que destaca uno que podría ser clave para tender puentes en lo que le queda de legislatura del Gobierno de coalición: la armonización fiscal entre las comunidades autónomas. ERC insistirá esta semana acabar con el dumping fiscal de Madrid, mientras que Hacienda escuchará sus propuestas en una mesa bilateral y abordará el asunto en la reforma tributaria integral que prepara.

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