El plan de los sindicatos para la reforma laboral: apostar por los ERTE y restringir los despidos

Sordo fija una línea roja en la reforma de pensiones: si el Gobierno quiere ampliar el número de años cotizados para calcular la pensión "nos va a tener en frente", ha dicho

Ley Reforma Laboral
Los secretarios generales de CC OO, Unai Sordo (izquierda) y de UGT, Pepe Álvarez.

Los líderes sindicales de CC OO, Unai Sordo, y UGT, Pepe Álvarez, han explicado hoy cuáles son sus planes para la reforma laboral que el Gobierno quiere negociar con ellos y con la patronal en los próximos meses. Durante el foro Justicia del Colegio de Abogados de Madrid, ambos han reiterado que el punto de partida debe ser la derogación --"o como quieran llamarlo", en palabras de Sordo-- de la reforma laboral para que la negociación parta de un equilibrio de fuerzas que consideran que está fuertemente inclinado hacia los empresarios desde 2012.

 A partir de ahí, las organizaciones sindicales tienen un plan claro para reformar el mercado de trabajo y, sobre todo, atajar su fuerte dualidad entre trabajadores indefinidos y con mejores condiciones que los temporales, que es, además, lo que exige Bruselas a España en el terreno laboral desde hace años.

Según ha explicado Sordo, se trataría de un conjunto de medidas que sería imprescindible adoptar al mismo tiempo para que fueran plenamente efectivas. El objetivo final sería diseñar la norma de forma que, ante una crisis cualquiera o una necesidad de adaptación de una empresa "el despido sea la última opción". Eso exigiría que el mecanismo natural de flexibilidad en las empresas no fuera la contratación temporal, sino el recurso a los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), que tan eficientes han resultado en la crisis actual.

Si bien, esto requeriría un rediseño de los ERTE actuales repartiendo su costosa financiación, que actualmente recae por completo en el Estado. En este punto, ambos abogaron porque, como ocurre en Alemania, se financien de forma tripartita entre las empresas, los trabajadores y el propio Estado.

Álvarez ha recordado que los sindicatos ya presentaron al anterior Gobierno del PP la creación de un fondo tripartito, al margen de los fondos para las prestaciones por desempleo, que se empleara para estas crisis y adaptaciones empresariales y, al tiempo, se usara para la formación de los trabajadores en los momentos que no hiciera falta emplearlos para suspender temporalmente el empleo de los trabajadores. Así, plantearán al Gobierno retomar esta idea.

Junto a este diseño de un nuevo de ERTE permanentes, los sindicatos perseguirán endurecer el uso de los contratos temporales, acotando su causalidad. Y, de la misma manera, opinan que hay que restringir el recurso a los despidos. "Hay que hacer mucho más restrictivo y más severo el régimen de los despidos", ha dicho hoy Sordo, tras insistir en que esto no debe ser una medida aislada sino que debe llegar junto al refuerzo de la flexibilidad interna de las empresas y nuevos límites a la temporalidad.

 En este punto, Álvarez también se refirió, específicamente a que los sindicatos demandarán reformas "para que los despidos objetivos individuales y colectivos dejen de practicarse sin ningún tipo de causa". Los sindicatos reclaman dos cuestiones. Por un lado, en el caso de los despidos colectivos, que si no se llega a reponer la autorización administrativa previa que existía antes de 2012 para hacer un expediente de regulación de empleo de extinción (ERE), sí al menos se exija a las empresas la ejecución real de planes de inversión social alternativos para los despedidos y para la zona afectada, si se llega a cerrar la empresa.

Mientras que, para el caso de los despidos individuales, estarían pensando en acotar más las causas que justifican el recurso a una extinción por causas objetivas, algo que también se hizo más laxo en la reforma de 2012.

Línea roja en pensiones

Por otra parte, en cuanto a la reforma del sistema de pensiones que el Gobierno ya está negociando con los agentes sociales, Sordo puso una clara línea roja: la ampliación del número de años que se tienen en cuenta para calcular la pensión fijado actualmente en 25 años. El líder sindical no entró en la polémica de cuántos años se podría ampliar porque, según dijo, no aceptarán más años de los actuales, ya que lo contrario supondría un recorte agregado de la cuantía de las pensiones.

Si bien, aceptó el argumento del Gobierno para intentar ampliar este número de años al aceptar que esta medida podría beneficiar a los trabajadores que son expulsados del mercado laboral en sus últimos años de vida laboral dañando gravemente sus cotizaciones para la pensión. Pero, en esos casos, planteó la posibilidad --también barajada por el Ejecutivo-- de poder descartar algunos de los peores años de cotización de las vidas laborales de los trabajadores que sean expulsados del mercado, sin necesidad de aumentar al mismo tiempo el número de años para calcular las prestaciones de jubilación, ha explicado sordo. "Ahí nos van a tener enfrente", ha advertido el líder de CC OO al Ejecutivo.

Dicho todo esto, ambos líderes sindicales se mostraron preocupados por el derrotero que pueden llevar las negociaciones tanto de la reforma laboral como de la reforma de pensiones, si el Gobierno decidiera que cualquier cambio legal debe hacerse con el consenso imprescindible de patronal y sindicatos. Sordo y Álvarez han asegurado que esto sería como dar "derecho de veto" a la patronal que "se quedaría quieta en una esquina del ring, para que nada cambiara", ha concluido Sordo. 

 

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