José María Zolle: “El tráfico enseña el estilo de vida de una ciudad”

El directivo explica el impacto del Covid en la circulación

tomtom

Aunque la compañía saltó a la fama por los navegadores, TomTom ha evolucionado hacia el mundo de los datos y, ahora, su objetivo es proporcionar información a Gobiernos y empresas sobre las tendencias de tráfico. Su vicepresidente de mapas global y portavoz en España, José María Zolle (Madrid, 1969), explica, tras más de 20 años en el sector, todo lo que revelan los atascos sobre el ritmo de una ciudad.

¿Cómo le afecta a una empresa como TomTom que se reduzca la movilidad?

Nos hemos ido intentando anticipar al futuro para adaptarnos al mercado. Somos conocidos por los navegadores autónomos, es el producto que nos hizo famosos, pero todos estos años hemos ido buscando nuevos nichos de mercado. Hoy en día nuestro negocio es sobre todo el tema de los datos. Lo que queremos es aportar datos a otras empresas para desarrollar productos adecuados referentes a la movilidad. Que se reduzca la movilidad no quiere decir que vayamos a peor, yo creo que todo lo contrario. Otra cosa es el corto plazo, ahí es verdad que 2020 ha sido un año duro para nosotros. Pero financieramente somos una empresa muy buena y hemos diversificado.

Antes del Covid la movilidad sostenible era un tema en auge en el debate público, ¿apuntaban los datos en la misma dirección?

Pues por desgracia no, al menos no en España. En 2017 Madrid tenía una congestión del 21%, en 2018 esta llegaba al 22% y en 2019, al 23%. Es decir, iba subiendo un punto cada año, así que la tendencia no era buena. En 2020 sí que se ha visto una fuerte reducción, pero es por el efecto de la pandemia. A nosotros nos gusta pensar que, al menos, se van a tomar las cosas más en serio, tanto desde las empresas y los trabajadores como desde los gobernantes, a la hora de tomar decisiones. A ver si cuando se recupere la normalidad no llegamos a los niveles anteriores. Cuantos más atascos, más contaminación, así que reduciendo el índice de congestión se reduce también la contaminación.

Cada año publican un ranking con las ciudades más congestionadas del mundo. ¿Cómo se calcula?

Recibimos información de más de 600 millones de navegadores autónomos, los mal llamados GPS; acumulamos los datos históricos de todas las rutas y analizamos la diferencia entre una ruta en condiciones óptimas, es decir, sin ningún atasco, y la realidad en 416 ciudades de 57 países. Por ejemplo, si desde la Puerta del Sol en Madrid se tarda media hora al aeropuerto de Barajas, pero en la realidad vemos que se han tardado 45 minutos, diremos que el índice de tráfico es del 50% porque se ha tardado un 50% más de lo que se debería. Este año Moscú ha sido la que más atascos ha tenido de todo el mundo, con un índice del 54%.

¿Y en España?

España ha sido uno de los países con menos atascos del mundo en 2020 como consecuencia de la pandemia, así que seguramente no sean buenas noticias. La primera ciudad que aparece es Barcelona, que repite porque ya lo estuvo en 2019. En la segunda posición también repite Granada, donde además se produce el pico más alto del año, el 19 de febrero, por la famosa manifestación de agricultores que cortó todas las calles. Ese día se alcanzó un índice del 52%. Madrid ha pasado de ser la cuarta ciudad en 2019 a la décima en 2020, con un índice del 15%, posiblemente por la pandemia. Pero, de hecho, es una de las grandes ciudades europeas en las que más ha bajado el tráfico en 2020.

¿Qué revela el tráfico sobre una ciudad?

Por ejemplo, con la pandemia, hemos visto que el tráfico ha descendido en 387 de las 416 ciudades que analizamos. También se han observado comportamientos extraños en momentos puntuales del año, como que cuando se anunció el confinamiento de marzo en París se produjeron unos atascos enormes de salida de la ciudad. Eran personas marchándose a sus segundas residencias. Eso no lo he observado en España, por ejemplo, pero sí en Atenas y en Londres en noviembre. Más allá del Covid, el tráfico también muestra el estilo de vida de una ciudad. En Madrid, la mayor congestión se da los martes entre las ocho y las nueve de la mañana. En Barcelona, los jueves alrededor de las seis de la tarde. Lo mismo la salida del trabajo en Madrid es más escalonada, mientras que en Barcelona lo es la entrada. Otro caso curioso son los viernes a las dos de la tarde, cuando se ve que la gente sale de trabajar antes.

El teletrabajo supone un gran cambio.

Exactamente. De hecho, creemos que esto es una oportunidad buenísima. A nosotros nos gusta pensar que la pandemia es un momento para cambiar y tomar mejores decisiones en base a lo que hemos visto. Ojalá que cuando acabe no volvamos a las mismas rutinas de tráfico que antes y nos desplacemos por las ciudades de otra manera, para evitar horas punta, ahorrar combustible, reducir la contaminación... Las empresas de la misma zona se podrían poner de acuerdo para entradas escalonadas.

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