La Gran Sorpresa

La inversión ASG ha ganado masa crítica

Fuentes: Refinitiv Datastream, Pictet Asset Management.
Fuentes: Refinitiv Datastream, Pictet Asset Management.

En 2020 hemos visto un comportamiento muy maduro de los inversores, a diferencia de diciembre de 2018 cuando hubo cierto pánico. Es un reflejo claro del esfuerzo de educación financiera en favor de un enfoque de medio y largo plazo.

Además, aunque 2020 ha sido complicado, los resultados han sido mucho mejor de lo que hubiéramos podido pensar para un año con la recesión más rápida e intensa de la historia, ni siquiera vista durante la Gran Depresión, la economía global en hibernación tres meses y la mayor pandemia en cien años. A pesar de todo ello las acciones globales han proporcionado 17 % en dólares y los bonos cerca de 10 %. De hecho, casi todos activos han acabado en positivo. Han funcionado muy bien casi todas las estrategias y hay que destacar las temáticas relacionadas con tecnologías. De hecho, tecnologías de la información han subido 46,1 % y consumo discrecional 37 %, aunque energía caído 27,7 %. Además, las acciones asiáticas se han comportado mejor, China arriba 36,8 % y Asia Emergente 28,8 %, seguido de EE. UU. con 21,4 %, muy por encima de 8,5 % de la Euro Zona. Los bonos en EE. UU. han subido más de 8 % y la deuda de mercados emergentes ha terminado en positivo en dólares.

La inversión ASG ha ganado masa crítica

También es destacable que la inversión responsable ASG (criterios ambientales, sociales y de gobernanza) ha pasado el examen en 2020, pues, aunque ha habido grandes salidas de minoristas de las inversiones convencionales, se ha dado aceleración de inversiones sostenibles, lo cual viene creciendo ininterrumpidamente desde 2015, en una tendencia secular que permanecerá. Efectivamente, la inversión con criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno ha tenido una demanda muy importante en 2020.

De hecho, tratamos de facilitar que el particular se familiarice con la inversión en la transición energética, desde energías renovables y vehículos eléctricos, hasta tecnologías e infraestructuras que respaldan a las energías limpias. Así, por ejemplo, una inversión de 5.000 EUR en una estrategia de inversión en energías limpias puede proporcionar 62 EUR en I+D en industrias no contaminantes; un día de empleo en actividades orientadas a la transición energética; 4.934 kWh de energía solar, equivalentes a 270 luces LED cinco horas al día 365 días del año y 15.463 kWh de energía eólica, equivalentes a evitar 1.933 kg de combustión de carbón. Más aún, la transición y eficiencia energética es un tema de inversión para 2021 y los años venideros.

El inversor tiene que ser más innovador

De todas formas el inversor español es muy conservador y su inversión estratégica tradicional ha sido renta fija de gobiernos, que proporcionaba 3 %/ 4 % de rentabilidad con 4/5% de volatilidad. Eso ya no existe y las tasas reales de rentabilidad en bonos europeos van a ser negativas, incluso con la poca inflación que hay. Así que el inversor debe mirar alternativas. Pueden ser determinadas estrategias multi activos conservadoras, algunas con capacidad para reproducir el perfil de rentabilidad/riesgo de la renta fija tradicional.

Adicionalmente el inversor, trabajando con su asesor, tiene que ser más innovador. Puede mirar bonos en moneda local de China, cuyo diferencial de rentabilidad a vencimiento respecto a deuda de EE. UU. es de más del 2 %, en una economía de inflación baja, con un banco central predecible y tradicional, que atrae capital dada su resiliencia durante esta crisis y con previsible apreciación del renmimbi.

2021: recuperación económica global y sincronizada

Ahora bien, en 2021 vemos dos fases. Los primeros cuatro a cinco meses podemos seguir viendo mucha volatilidad, pues permanecerá la lucha por controlar la pandemia.

De todas formas prevemos una recuperación económica global y sincronizada este año, a medida que se implanta la vacunación. El crecimiento en el año puede ser 7,4 % en emergentes, 4,5 % en desarrollados y 5,8% globalmente y el aumento de beneficios superar 20 % en 2021. Más aún, entramos en un ciclo de dos a tres años de crecimiento y el dinamismo económico debe reflejarse en las cotizaciones.

Hay oportunidades, pero hay que ser selectivos

En conjunto esperamos rentabilidades del 7 % al 10 % en acciones globales en 2021. De hecho, hay oportunidades, pero hay que ser selectivos. Aunque todavía no es el momento de rotar completamente a valor, los cíclicos relacionados con la inversión (materiales, industriales) tienen potencial. Además, nuestros temas preferidos son madera, energía limpia, medioambiente y biotecnología.

Pero hay que tener en cuenta que prácticamente todas las clases de activos muestran valoraciones significativamente desviadas de la tendencia de los últimos 20 años, tanto en acciones como bonos. Así, estimamos que las acciones de EE. UU. se comporten peor, dadas las altas valoraciones y excesiva concentración en torno a tecnológicas. Si nos gusta el carácter cíclico de las acciones de Japón, favorecidas por la recuperación global, baratas, capaces de aprovechar la reflación y con alto peso del sector industrial, donde esperamos inversión. También nos gustan los mercados emergentes especialmente acciones de Asia, dada la previsible debilidad del dólar, liderazgo de la economía global de China, coronavirus bajo control y el peor comportamiento de esta clase de activos los últimos años.

 

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