Indosuez Wealth Management

Santiago Bannatyne: “El mundo no va a ser Jauja en 2021 pero hay que estar en cíclicos”

Cree que los valores más ligados a la economía empujarán a la Bolsa el próximo año, si bien excluye al turismo, que se quedará atrás en la recuperación

Santiago Bannatyne, responsable de asesoramiento de Indosuez Wealth Management
Santiago Bannatyne, responsable de asesoramiento de Indosuez Wealth Management

Reconoce que el año termina mucho mejor en los mercados financieros de lo que nadie se hubiera atrevido a soñar durante el hundimiento de marzo. “Si dijera que en marzo podía imaginar la remontada bursátil que vino después, mentiría”, señala Santiago Bannatyne, responsable de asesoramiento de Indosuez Wealth Management. 2020 ha roto todos los esquemas y, según explica este experto –con experiencia directa en la gestión de fondos durante su anterior etapa profesional en Barclays y CaixaBank– el mercado ya no es el mismo al de antes de la pandemia, la actuación arrolladora de los bancos centrales lo ha trastocado todo. El veloz hallazgo de la vacuna contra el Covid-19 ha sido la última de las sorpresas que Bannatyne reconoce haberse llevado este año, en este caso claramente para bien.

¿Qué resumen haría de un año tan intenso para la inversión?

Los bancos centrales ya avisaron que no repetirían los errores de la pasada crisis financiera. Y el impacto final de su actuación en los mercados ha sido muy positivo. Los activos financieros son los más fáciles de revalorizar del planeta, no hay nada más rápido para absorber el dinero. Ello tiene luego impacto solo en una parte de la población muy específica y en países desarrollados, donde los productos de inversión están mucho más arraigados. Pero es cierto también que se han desvirtuado mucho los mercados. Hay muchos indicadores que ya no tienen el mismo significado que antes por esa intervención radical de los bancos centrales.

¿Cuál es su visión actual de los valores cíclicos y value una vez que se ha descubierto la vacuna frente al Covid-19?

Hay que estar en cíclicos y value (baratos por valoración) para el año que viene. La vacuna nos da muchísima visibilidad, pero no hay que olvidarse de la diversificación. Creemos que hay que tener de todo en cartera, jugando con posiciones de sobreponderación e infraponderación. Teniendo de todo, hemos estado sobreponderados en la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías, la salud, de eso no hay que olvidarse. Pero hemos reducido parte de esa sobreponderación para elevar la parte del value.

¿No hay demasiada euforia respecto a la vacuna?

Yo he sido analista de farmacéuticas y no estaba muy convencido de que pudiera ser tan rápido. El proceso de sacar adelante un fármaco suele ser de entre seis y ocho años, el paso por las tres fases. Ha sido absolutamente sorprendente cómo lo han conseguido y además con una metodología nueva, la del ARN mensajero. En términos de mercado, la vacuna te da menos riesgo, más visibilidad y menos volatilidad. Pero el mundo a futuro no va a ser Jauja, eso lo tenemos que tener en cuenta. La vacuna no es una bomba de destrucción de todo lo malo que existe y de pronto no se van a vender muchísimas casas, ni muchísimos coches. Está demostrado que un entorno de crisis afecta a las tendencias futuras de inversión productiva, más cuanto más profunda sea.

¿Cómo ha sido ese viraje a los cíclicos? ¿Todo vale?

Hay que ser cuidadoso en el paso a los cíclicos y el value pero no hay que ser ni mucho menos reacio. Hay que tener en cuenta los extremos de valoración relativa que había del value frente al growth (empresas en crecimiento). Es cierto que el mundo growth se merece unas ratios de valoración más elevadas, estás dispuesto a pagar más por compañías que generan más ROE y beneficios. Pero no podemos olvidar que existe una parte del mercado consustancial a la marcha de la economía, como la automoción, las químicas, las industria, el comercio tradicional, que es realmente nuestro día a día y que se había quedado muy atrás.

"El mercado se ha desvirtuado mucho con los bancos centrales. Hay indicadores que ya no tienen el mismo significado que antes"

No menciona ni a la banca ni al turismo, claves para la Bolsa española. ¿No le gustan?

En banca estamos neutrales, con cierto sesgo positivo, muy oportunista en algunas entidades. Sobreponderamos en los cíclicos industria, bienes de equipo, químicas…La banca no es ni mucho menos el sector en el que más positivos estamos. Y el turismo, tras la última crisis registró un rebote tremendo. Fue lo que alimentó a España en la recuperación pero esta vez vemos que eso es mucho más complejo. Hay que cogerlo con pinzas. Se puede beneficiar simplemente por el flujo de mercado hacia lo cíclico, pero lo tratamos con bastante cuidado.

Ante esa apuesta por los cíclicos, ¿van a dar más peso a la Bolsa de Europa frente a EE UU?

Todo esto tiene unas implicaciones geográficas importantes. Estados Unidos es mucho más growth, el que más entre los países desarrollados, y además la composición de sus índices es muy diferente, con compañías que llegan a capitalizar un billón de dólares. Europa en cambio es mucho más value, y España, muchísimo más. El cambio de cartera que hemos hecho tiene por tanto unas implicaciones geográficas importantes. Al final se incrementa la exposición a Europa, que va a seguir mereciendo un descuento en valoración frente a EE UU. El ROE del S&P sigue siendo superior. Y esto es fundamental.

¿Cuál es su visión en renta fija?

Tenemos infraponderada la deuda soberana de Europa y Estados Unidos, y en países emergentes sí podemos encontrar alguna oportunidad siendo muy oportunistas. No puedes ir en contra de los bancos centrales pero tampoco incluir en la cartera de un cliente un bono alemán a 10 años a -0,5%. Sobreponderamos Bolsa. El motor de generación de rentabilidad va a ser la renta variable. Estamos más neutrales, con un punto positivo, en crédito corporativo, del que nos gusta más Europa y la deuda subordinada financiera, aunque somos extremadamente selectivos.

¿Y en mercados emergentes?

En emergentes estamos positivos, tanto en Bolsa como en deuda corporativa. En especial en el sudeste asiático, y sobre todo, China, es lo que más nos gusta por el dinamismo de su economía. Estar en emergentes ya no es un capricho exótico, en una cartera que pretende ser global tienes que tener países emergentes. Y tienes que tener China. El mercado chino es muy atractivo y cotiza ahora mismo con un descuento importante, tiene compañías con una capitalización enorme. Con toda seguridad, en los próximos años China participará mucho más en los mercados bursátiles a nivel global.

Puestos a diversificar, ¿el oro sigue siendo una opción?

El oro ha sido uno de los activos en los que más éxito hemos tenido en el último año. Nos ha servido mucho hasta ahora, que vemos que ha perdido un poco de lustre, en un entorno de recuperación cíclica. Tiene razón de ser en las carteras. Pero lógicamente, ya no estamos tan positivos.

¿Le preocupa el nivel de deuda que va a quedar en los balances de los bancos centrales?

La deuda en balance de los bancos centrales es un mal menor. El mundo ideal sería aquel en el que hubiera cierta intervención de los bancos centrales pero sin que nos tuvieran que sacar las castañas del fuego de esta manera, con tipos en mínimos sin precedentes. Los estímulos monetarios no pueden ser infinitos, aunque gracias a eso la economía ha seguido hacia delante.

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