Entrevista

Federico Guillén (Nokia): "El veto a Huawei nos está beneficiando, pero la acción política va en doble dirección"

El presidente de Operaciones de Clientes para EMEA y APAC en Nokia cree que el Gobierno español debería buscar "la mejor manera de balancear inversión e ingresos con la subasta de 5G"

Federico Guillén, presidente de Operaciones de Clientes para EMEA y APAC en Nokia.
Federico Guillén, presidente de Operaciones de Clientes para EMEA y APAC en Nokia.

El español Federico Guillén apura los días de 2020 como presidente de Operaciones de Clientes para EMEA y APAC en Nokia antes de asumir el próximo 1 de enero su cargo de presidente de la unidad de negocio de redes IP y ópticas, redes fijas y cable submarino del gigante finlandés. Bajo su batuta estará la segunda unidad por facturación (ingresa unos 7.000 millones de euros anuales) de la compañía, que acaba de anunciar un nuevo modelo operativo para competir con Ericsson y Huawei, sus dos grandes rivales en tecnología para redes de telecomunicaciones, mientras la compañía reconoce que enfrenta un desafiante 2021, destacando la necesidad de invertir más fondos en I+D en 5G.

Nokia se desplomó en Bolsa tras presentar sus resultados del tercer trimestre y rebajar sus previsiones para 2020 y sus estimaciones de márgenes para 2021. ¿Cuál es la situación de la compañía?

Los resultados del tercer trimestre no fueron malos. Sí bajamos un 3% nuestras ventas, porque algunos despliegues de red previstos se han parado por el Covid-19, pero subimos un 2% en rentabilidad frente al mismo trimestre de 2019, cuando sí cerramos un mal trimestre que nos obligó a congelar el dividendo hasta lograr un nivel de efectivo adecuado para reinvertir en ingeniería. Eso no gustó a los inversores, pero sí a los clientes, porque reconocimos que teníamos un gap tecnológico en 5G que debíamos corregir para poder estar al nivel de los despliegues que ya se empezaban a ver a finales de 2019 con esta tecnología. Pero desde el cuarto trimestre de ese año estamos creciendo y generando cash.

¿Y por qué rebajan entonces las estimaciones?

Este es un negocio de volumen y cuando este no se cumple afecta al porcentaje de margen operativo. Al bajar las ventas en 2020, principalmente por la pandemia, la rentabilidad está por debajo de lo que previmos, y hemos decidido ajustar la horquilla de márgenes. Este es un momento de apretar los codos y seguir adelante.

Nokia ha perdido varios altos altos ejecutivos en las últimas semanas, mientras el nuevo CEO de Nokia anuncia una reestructuración en la operativa. Muchos cambios.

Es normal que cuando llega un nuevo CEO a una compañía quiera poner su impronta, y eso es lo que está haciendo Pekka Lundmark, que ha decidido poner la responsabilidad de la cuenta de resultados en el producto, no en la parte comercial, y para ello ha creado cuatro divisiones: redes móviles (incluyendo servicios), un negocio de unos 10.000 millones anuales; redes IP/ópticas, fijas y cables submarinos, que mueve 7.000 millones; Nube y servicios en red (donde están todos nuestros activos de software y el canal de Enterprise, clave para nuestro negocio 5G), y Nokia Technologies, que gestionará nuestra cartera de patentes y licencias. Las dos últimas generan unos 3.000 y 1.500 millones anuales, respectivamente. Todas estas divisiones están envueltas por una organización de marketing y ventas común. Estamos ante una organización más sencilla y con responsabilidades más claras para cada grupo.

“La cifra cambia cada día, pero ya tenemos 133 contratos comerciales 5G y 39 redes operativas”

Nokia confía en el 5G para recuperar su crecimiento. ¿Cuántos contratos 5G han firmado ya?

La cifra cambia cada día. A 30 de noviembre tenemos 133 contratos comerciales y 39 redes operativas. Una cifra esta última que irá subiendo, pues los clientes primero adjudican, luego planifican y, después, crean la red. Arrancamos con contratos en Corea del Sur, EE UU y Oriente Medio, y poco a poco vamos creciendo en Europa, donde ya tenemos dos redes operativas en Reino Unido, dos en Finlandia y una en Italia, Austria y Alemania, respectivamente. En España, somos uno de los dos proveedores de radio de Telefónica, también en 5G. En las demás operadoras estamos muy presentes con el resto de tecnologías, pero no en radio.

¿Y la previsión es entrar en Orange, Vodafone y MásMóvil?

Orange y Vodafone son dos clientes importantes de Nokia en 5G fuera de España; hemos cerrado varios contratos con ellos este año en varios países, y claro que nos gustaría hacerlo en España. Pero piense que los ciclos de renovación de la infraestructura radio puede durar más de 2 ó 3 años, así que no cerramos la puerta a que en el próximo ciclo de renovación podamos entrar en estas dos operadoras e incluso en MásMóvil. Estaremos pendientes de la subasta del espectro de 700 MHz, que se ha retrasado a 2021 por el Covid, y de cualquier oportunidad que se presente.

El Gobierno español ya ha presupuestado 2.100 millones de ingresos por la subasta del espectro 5G, una cifra que no ha gustado a los operadores. ¿Cree que esa cifra les impedirá hacer inversiones importantes en el despliegue del 5G en una primera fase?

No puedo decirle, pero si un país quiere ser líder tecnológico hay que balancear ingresos e inversión. Así que espero que el Gobierno español esté viendo cómo balancear los ingresos que obtendrá con la licitación y la inversión que generará después, en una infraestructura, por cierto, que es muy necesaria. El primer país europeo que tuvo mucha fibra fue Portugal porque su Gobierno promocionó esa inversión. En el caso de España, uno de los países con más fibra del mundo hoy, fue por la apuesta que hizo Telefónica por esa tecnología en 2007-2008, y que después siguieron Vodafone y Orange.

“Nos gustaría que Orange y Vodafone cuenten con Nokia en España para su próximo ciclo de renovación de infraestructura de radio”

Habla de infraestructura necesaria, ¿por qué?

Sí, porque nuestra industria va a tener implicaciones muy positivas en la recuperación económica tras el Covid-19. El 5G no solo trae más capacidad (más gigabits por segundo) y velocidad frente al 4G sino también mucha menor latencia, y la combinación de todo ello permitirá usos ahora imposibles, como automatizar tareas en las fábricas, el famoso IoT y mezclarlo con inteligencia artificial y realidad virtual y realidad aumentada. Todos nuestros clientes tienen ya en la cabeza el despliegue del 5G, pero muchos nos están diciendo que tan prioritario o más que eso es el despliegue de fibra, porque para ofrecer las velocidades que promete el 5G hace falta que la fibra llegue hasta los hogares y hasta las antenas 5G; otras tecnologías utilizadas hoy para las redes 4G o 3G (como los enlaces radio punto-punto) no valen, ya que supondrían un cuello de botella y no serían capaces de cursar todo el tráfico generado en las antenas.

¿Cree que la crisis económica postCovid y la deuda que arrastran muchos operadores, retrasará las inversiones en 5G?

Cada vez tengo más claro que no. En lo que va de año ha habido un bache porque al final nuestros clientes son empresas normales que han sufrido como otras los envites económicos del Covid. Y es cierto que deberán manejar muy bien sus activos y sus deudas, pero las infraestructuras de comunicación son las que han permitido a la sociedad adaptarse rápidamente a un nuevo escenario con la pandemia, y nuestro sector está viendo que es el momento de invertir, cuando estamos aprendiendo a hacer las cosas de forma diferente y más productivas. Por ejemplo, los operadores indios nos han multiplicado por 10 sus pedidos de fibra en plena pandemia para poder teletrabajar y dar soporte a sus clientes.

Federico Guillén (Nokia): "El veto a Huawei nos está beneficiando, pero la acción política va en doble dirección"

Con el 5G también parece que muchas empresas de diferentes sectores quieren montar sus propias redes saltándose al operador. ¿Qué peso tendrá este negocio en Nokia?

Así es. Muchas han empezado con 4G y después se pasarán al 5G. En nuestro caso, vendemos tecnología directamente a las empresas que así lo desean y, también, a través de operadores. Nosotros preferimos esta segunda opción, porque creemos que obtienen más valor, pero hay compañías en algunos países que tienen su propio espectro y prefieren prescindir del operador. Nokia lanzó su canal de Empresas a principios de 2019 y ya nos está aportando unos 1.500 millones, un 7% del total. Es un negocio que crece a doble dígito.

¿Y el hecho de que España tenga tanta fibra como decía supone que necesitará menos inversiones para el despliegue del 5G?

Digamos que sí. O, dicho de otro modo, podrá hacer inversiones más inteligentes. Aprovechando la fibra que ya tiene instalada y aumentar su capacidad actualizando los equipos de los operadores de estas redes fijas, y, en caso de que las fibras existentes se agotasen, se podrá desplegar más fibra en las canalizaciones ya existentes, sin necesidad de obras civiles complejas y costosas. Además, el 5G va a requerir la instalación de antenas mucho más pequeñas que las que tenemos actualmente en 4G y en un mayor número de emplazamientos, así que tener esta red tan extensa de fibra óptica asegura la conectividad necesaria para 5G sin necesidad de hacer grandes inversiones, como tendrán que hacer en otros países que no disfrutan de tales redes. Pero el problema de España es su geomorfología, que es complicada, y deberán hacerse inversiones adecuadas para dar cobertura a toda la población. Nokia está haciendo ya pilotos en redes fijas con tecnologías de 25 gigabits por segundo frente a las que hay ahora en nuestras casas, que son de 2,5 gigabits por segundo. Y estamos trabajando ya en otra de 50, que multiplicará por 20 la capacidad actual.

Estamos haciendo pilotos con tecnologías de 25 gigabits por segundo en redes fijas que multiplican por diez la capacidad actual

¿Qué le parece el veto a Huawei y cómo está favoreciendo a Nokia, porque según los analistas Ericsson está sacando más provecho de esta situación?

Nosotros no entramos en geopolítica; nos dedicamos al negocio. Pero la situación es la que es y si un cliente nos pide ayuda le prestamos nuestros servicios. La situación lógicamente nos ha favorecido; hay clientes de países donde no estábamos y ahora estamos, pero la acción política va en doble dirección y Nokia no está en 5G en China, y es uno de los mayores mercados del mundo. China Telecom y China Unicom tomaron la decisión en abril de no contar con nosotros para evolucionar sus redes a 5G. Si mira la cuota de mercado que teníamos en móvil los proveedores occidentales en China hace 5 ó 6 años era del 30% aproximadamente (entre Nokia, Ericsson y Alcatel-Lucent), hoy es de un 5-6%. Ahí nos ha perjudicado. Respecto a lo que apunta de Ericsson, es algo que se verá con el tiempo. El 5G es un despliegue de 10 años y estamos en el primero. Ahora parece que ellos han ganado más cuota, pero las cuotas de mercado resultantes de los contratos que se ganan hoy no se ven hasta que se despliegan las estaciones de radio (que es lo que miden los analistas), y en nuestro caso de los 133 contratos que tenemos solo 39 han empezado a desplegar y, de ellos, solo algunos lo hacen en miles de estaciones base. Además, Ericsson está en 5G en China y nosotros no lo estaremos hasta que los proyectos allí no nos sean rentables.

El Gobierno español parece que no va a vetar a Huawei, según ha dicho Pedro Sánchez. ¿Tienen ustedes algún feedback?

No. Eso es algo totalmente ajeno a nosotros.

¿Y temen que el veto a Huawei impulse a Samsung, dado que no parece que los operadores estén muy contentos ante un duopolio Ericsson-Nokia?

Samsung ya era un competidor antes de que todo esto ocurriera. Está en operadores en Corea, en EE UU, en India. Hace mucho que está intentando tomar posiciones en el negocio de la infraestructura de red, pero sí evidentemente los operadores preferirán tener tres opciones a dos y seguramente se invitará a Samsung a la hora de cerrar un contrato. Nosotros seguiremos actuando igual; tratando de competir y de convencer al cliente de que nuestra tecnología es mejor. El problema de Samsung es que no tiene compatibilidad hacia atrás, con 3G y 4G, que es muy importante.

Los operadores contarán con Samsung [para evitar el duopolio Ericsson-Nokia], pero su problema es que no ofrece compatibilidad con 3G y 4G

En las circunstancias actuales, ¿ve necesario que el Gobierno español utilice las partidas presupuestarias que llegarán de Europa para ayudar al despliegue del 5G?

Sí. De hecho, estamos trabajando con los gobiernos de diferentes países europeos, entre ellos España, para ayudarles a preparar proyectos tractores que permitan solicitar que parte de esos fondos de recuperación se utilicen en telecomunicaciones. La dificultad que tiene esto es que hablamos de inversiones a largo plazo, y estas suelen salir fuera del horizonte de los tiempos políticos. Pero es la mejor inversión que pueden hacer, pues ayudarán al país a ser más competitivo. Invertir en fibra o 5G puede impactar hasta en un 1% del PIB a medio/largo plazo. Y, en este contexto, el Plan de Conectividad y el Plan de Impulso al 5G que incluye el Plan España Digital 2025 del Gobierno español pueden llevar a los operadores a adelantar algunas de sus inversiones.

¿Nokia desecha la estrategia de ofrecer soluciones extremo a extremo como han publicado algunos medios?

Para nada. Lo que hemos hecho es aclarar nuestra estrategia end to end para no crear confusión, porque cuando la lanzamos en 2018 muchos analistas interpretaron que eso suponía que nuestro objetivo era vender todo nuestro portfolio a todos los clientes, y eso no era así y se generaron unas expectativas que, lógicamente, no podían cumplirse. Aunque nuestro objetivo es lograr que nuestros clientes cada vez sean más azules [por el color del logo de Nokia], somos conscientes de que vamos a un mundo más abierto y nuestras soluciones lo son, y pueden venderse de manera conjunta o por separado. Lo que sí es cierto es que somos la única empresa, junto a Huawei, que tenemos un portfolio extremo a extremo (Ericsson no tiene IP ni redes fijas ni ópticas y Cisco no tiene móviles ni red fija), pero Huawei no opera en todo el mundo.

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