Coronavirus

Las dudas que cuestionan la vacuna de AstraZeneca

Reino Unido avanza en la autorización sin que la compañía resuelva la incertidumbre

Las dudas que cuestionan la vacuna de AstraZeneca

AstraZeneca se convirtió el lunes en el tercer laboratorio, tras Pfizer/BioNTech y Moderna, en avanzar datos sobre la eficacia de su vacuna anti-Covid. Pero sus explicaciones no han hecho más que generar incertidumbre en la comunidad científica y entre los inversores. Lo que sin duda parecía una excelente noticia para acabar con la pandemia que ha dejado cerca de 1,4 millones de muertos y una crisis económica sin precedentes, solo ha abierto interrogantes sobre su aprobación. Sin ir más lejos, en esta semana, la acción de la compañía se dejaba un 6% en la Bolsa londinense.

Este viernes el Gobierno de Boris Johnson dio un importante apoyo a la compañía británica al pedir a la agencia del medicamento de Reino Unido que dé la autorización de uso de emergencia esta vacuna. Ese respaldo llega en un momento en el que la empresa, que desarrolla el producto junto a la Universidad de Oxford, debe todavía aclarar el camino a seguir para recibir el plácet de la UE y de EE UU.

Un estudio confuso

El origen del problema de AstraZeneca proviene de la presentación de resultados preliminares del ensayo clínico en fase III, la última etapa antes de solicitar autorización a las autoridades y que se realiza con miles de voluntarios. La compañía sorprendió dando resultados de eficacia en dos subgrupos diferentes de participantes. El régimen convencional de dosificación de dos inyecciones completas (sobre 8.895 voluntarios), cuya administración se separa un mes, mostró una eficacia  únicamente del 62%. Mucho más baja que las presentadas anteriormente por Pfizer (95%) y Moderna (94,5), ambas basadas en ARN mensajero.

Pero la compañía, se descolgó con los datos de un estudio hasta entonces desconocido con una muestra menor (2.741 participantes), que tiene como eficacia del 90% si se administra la mitad de una dosis, seguida de otra completa con un intervalo de un mes. El laboratorios decidió hacer una media de los dos ensayos y en su nota de prensa informó de una eficacia media del 70%.

Resultado por error

A las pocas horas, Menelas Pangalos, vicepresidente de la compañía, reconoció que el segundo estudio fue un afortunado error. A una parte de los voluntarios en Reino Unido se les administró por equivocación una primera dosis con la mitad del antígeno. Cuando se dieron cuenta, obtuvieron el visto bueno de las autoridades sanitarias y continuaron este segundo estudio. A los participantes se les inyectó una segunda dosis completa al mes. Como resultado, la empresa obtuvo el sorprendente dato de que con menos compuesto, obtenía mejor eficacia.

Para la comunidad científica no tiene sentido que con menos dosis se obtenga mejor resultado. Esto significaría un hecho grave para la empresa: que el ensayo original estuviese mal diseñado. O simplemente que los datos del estudio más eficaz sean más inconsistentes por provenir de un subgrupo más pequeño.

Incertidumbre sobre el proceso de autorización

En condiciones normales, este error no habría supuesto ningún problema, porque se hubiese esperado a tener más datos sobre ambos ensayos para despejar incógnitas. Sin embargo, en esta vertiginosa carrera por disponer de una solución médica para la pandemia, el camino de AstraZeneca genera una enorme incertidumbre.

El laboratorio no ha aclarado con ninguna precisión si decidirá llevar a la Agencia Europea del Medicamento (EMA, en sus siglas en inglés) los datos con el estudio original (con menor eficacia en las cifras provisionales) o los de la muestra más pequeña. El dilema no es despreciable. Abogar por una vacuna con más baja efectividad o, tal vez, tener que esperar más tiempo para recopilar datos adicionales de más personas sobre el protocolo con menos cantidad de antígeno.

Con enorme descaro, el laboratorio llegó a decir en la nota de prensa que, con base en los resultados del estudio realizado por error, al necesitar menos dosis, se podría llegar a más población.

"Los análisis de subgrupos en ensayos controlados aleatorios siempre están plagados de dificultades", afirma Paul Hunter, profesor de medicina de la Universidad de East Anglia de Gran Bretaña, recoge Reuters. "Para tener fe en los resultados, cualquier análisis de subgrupo debe tener un gran número de voluntarios", agregó.

Europa no tiene los datos

La EMA indicó en octubre que ha comenzado lo que llama una evaluación continua de los datos que llegan del estudio de AstraZeneca para dar una autorización necesaria para que la compañía comience su distribución. Inicialmente se preveía que la solicitud ante la EMA llegaría con tiempo suficiente para que el suministro a los países llegase en diciembre. Aunque es probable que se retrase hasta enero.

De momento, la agencia comunitaria del medicamento no ha recibido datos de ninguno de los dos subgrupos en los que AstraZeneca ha probado la vacuna.

"La EMA ha evaluado el primer lote de datos sobre la vacuna, que provienen de estudios de laboratorio (datos no clínicos). La agencia está esperando el segundo lote de datos que debe incluir los de calidad de la vacuna, incluidos sus ingredientes y la forma en que se produce, y las respuestas de la empresa a las preguntas que surgieron del primer lote de datos no clínicos", reconocen a este diario fuentes de la autoridad sanitaria europea.

Un estudio sin personas mayores

En su presentación, AstraZeneca no comunicó que en el ensayo con resultados más prometedores no se incluían personas mayores, las más afectadas habitualmente de casos graves de Covid-19. Moncef Slaoui, asesor científico principal del programa de vacunas Operation Warp Speed (velocidad máxima) del gobierno de EE UU destaca las lagunas en los datos del ensayo. Avanza que en el subgrupo que recibió la mitad de la dosis inicial no había nadie de más de 55 años, lo que sugiere que la eficacia del régimen en grupos cruciales de mayor edad no está probada en estos datos provisionales. "Hay una serie de variables que debemos entender y cuál ha sido el papel de cada una de ellas para lograr la diferencia de eficacia", afirma.

Valoraciones precipitadas

La compañía avanzó el lunes que, con esos datos preliminares, preparará de inmediato la presentación las evidencias a las autoridades para buscar una aprobación anticipada. Pero ante las incertidumbres creadas, se antoja que antes deberán despejar algunas incógnitas. La empresa aseguró que los datos con los que cuentan se publicarán en una revista científica y evaluada por pares. Pero, de momento, solo se cuenta con una nota de prensa de un ensayo sin finalizar.

"Los porcentajes de eficacia ofrecidos por todas estas empresas cambiarán cuando los estudios se completen y se haga un análisis estadístico riguroso de sus ensayos", recuerda Mercedes Jiménez Sarmiento, investigadora del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC. "Lo que tenemos hasta ahora son los datos que han dado las compañías sobre eficacia, pero no han dicho nada o muy poco de la sintomatología, de los efectos secundarios o de si frena la transmisión del virus. Hay más factores que la eficacia para aprobar una vacuna", añade. "De momento hay que ser cautos". Esta científica agrega que, de momento, no tiene ninguna lógica que una menor dosis funcione mejor.

Ensayos adicionales

El consejero delegado de AstreZeneca, Pascal Soriot, tuvo que salir a despejar algunas incógnitas este jueves en declaraciones a Bloomberg. "Ahora que hemos encontrado lo que parece una mejor eficacia, tenemos que validarlo, por lo que necesitamos hacer un estudio adicional", reconoció Soriot. El directivo también adelantó que para conseguir la autorización en EE UU deberá realizar esos estudios adicionales, pero no dijo nada sobre el caso europeo.

Ventajas y el peso en la UE

Existe una presión adicional sobre la inyección de AstraZeneca para que tenga éxito porque es más fácil de almacenar y la compañía la vende a costo durante la pandemia, a un precio de 2,9 euros, lo que significa que muchos países de ingresos bajos y medianos dependen de ella. Para la UE es también su principal proveedor entre las vacunas más avanzadas en plazos, ya que le ha adquirido 300 millones de envases, ampliable a otros 100 millones, por lo que el éxito del producto es clave para los 27.

De hecho, un reciente informe de Deutsche Bank indicaba que si la compañía no conseguía confirmar la eficacia más elevada, los países europeos podría llegar a la inmunidad de grupo en el tercer trimestre de 2021, varios meses después que lo haga EE UU, más dependiente de Pfizer y Moderna.

El producto británico tiene claras ventajas en su distribución, puesto que se conserva en una sencilla nevera entre 2º y 8º, frente a las necesidades de congelación de la vacuna de Pfizer (75º bajo cero) y de Moderna (20º bajo cero si se almacena más de 30 días).

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