Invertir para mi jubilación: ¿qué opciones tengo además del plan de pensiones?

Inversión a largo plazo y ahorro para la jubilación

Invertir para mi jubilación: ¿qué opciones tengo además del plan de pensiones?

Cuando nos estamos planteando invertir para la jubilación, la mayoría de nosotros pensamos exclusivamente, casi por inercia, en los planes de pensiones. Y aunque lo cierto es que el plan de pensiones es el producto por excelencia para ahorrar para cuando dejemos de trabajar, no es el único. ¿Cómo podemos saber en qué producto deberíamos invertir para la jubilación?

Como hemos explicado en otras ocasiones en este blog, el plan de pensiones es un producto de ahorro diseñado específicamente para la contingencia de la jubilación, además del fallecimiento, dependencia o incapacidad y, también, para los supuestos excepcionales de liquidez como enfermedad grave, paro de largo duración y a partir del 1 de enero de 2025, cuando las aportaciones tengan una antigüedad mínima de 10 años. Esto lo convierte en un producto idóneo para invertir para la jubilación porque su iliquidez hace que nos comprometamos con nuestro plazo y objetivo de jubilación, obligándonos a pensar en el futuro.

Entonces, ¿tengo que invertir en un plan de pensiones para asegurar mi jubilación? La realidad es que antes de invertir en cualquier producto financiero, lo primero que deberíamos hacer es hablar con un asesor financiero y pensar en nuestros objetivos y en nuestro punto de partida. En este caso, al hablar de la jubilación, deberíamos responder a una serie de cuestiones para poder definir qué estrategia financiera y de inversión es la que necesitamos y en qué productos debemos invertir. ¿Qué quiero hacer cuando me jubile? ¿Cuándo tengo pensado dejar de trabajar? ¿Quiero jubilarme de golpe o podría hacer una transición y retirarme poco a poco? ¿Cuánto dinero extra quiero para complementar la pensión pública? ¿Cuánto puedo invertir ahora y cuánto puedo ir ahorrando?

Responder a todas estas preguntas nos va a ayudar a sacar una foto realista de nuestra situación, de lo que tenemos y de lo que queremos, para poder trazar una hoja de ruta que nos permita alcanzar nuestros objetivos. Porque puede que tengamos que invertir en un plan de pensiones y, también en un fondo de inversión o, quizás en un PPA. Diversificar nuestro ahorro es la clave para alcanzar nuestras metas y, como cada uno de nosotros tiene unos objetivos y circunstancias diferentes, el plan financiero y de inversión debe ser siempre personalizado.

¿Dónde puedo invertir?

Plan de previsión asegurado. El PPA comparte muchas características con el plan de pensiones. Se trata de un tipo de seguro de vida ahorro que tiene las mismas condiciones fiscales que los planes de pensiones y que se puede rescatar en los mismos casos. La diferencia está en su rentabilidad. El PPA ofrece, por ley, una rentabilidad mínima garantizada en el momento del vencimiento.

Plan de ahorro sistemático. El PIAS es un producto de ahorro que ha ido ganando popularidad en los últimos años. Está diseñado para construir un capital para la jubilación con un plazo mínimo de cinco años, por lo que hasta que no pasen esos cinco años no tienen liquidez. Respecto a la cuantía que podemos aportar, tienen un límite de 8.000 euros al año y de 240.000 durante toda la vida del producto. Respecto a la fiscalidad, hay que tener en cuenta que la rentabilidad que se acumule hasta el rescate está exenta de tributar, siempre, eso sí, que el rescate se realice en forma de renta vitalicia. Además, respecto a la rentabilidad, debemos tener en cuenta un aspecto muy importante dependiendo de cuál sea nuestro perfil como inversores. Hay PIAS que están pensados para inversores más conservadores, ya que ofrecen una rentabilidad mínima garantizada, y hay otros que no garantizan ninguna rentabilidad mínima, por lo que están pensados para inversores más arriesgados, son los Unit Linked.

El Plan de Ahorro 5. O también conocido como el plan de Ahorro 5 (PA5), surgió de la reforma fiscal del año 2014. Tiene dos modalidades: puede adoptar la estructura de una cuenta de ahorro (CIALP) o la de un seguro (SIALP). Es un producto enfocado a inversores más conservadores que buscan asumir poco riesgo, ya que garantiza el 85% del capital. Comparte la misma liquidez que el PIAS, es decir, es ilíquido hasta su quinto año de vida y la rentabilidad que se genere durante ese periodo no tiene que tributar. El límite de las aportaciones es de 5.000 euros al año.

Con todo, como comentábamos antes, elegir el producto financiero en el que invertir nuestro dinero debe ser siempre el último paso de un ejercicio de reflexión y planificación financiera. Porque el mejor producto para nuestra jubilación siempre será el que se adapte a nuestras circunstancias y nos permita cumplir nuestros objetivos y, en muchos casos, el éxito estará en tener varias inversiones que se complementen porque, por ejemplo, podemos invertir en un plan de pensiones y, a su vez, en un fondo de inversión en el que poder seguir invirtiendo una vez nos jubilemos si así lo necesitamos. Y es que, un aspecto fundamental que debemos tener en cuenta es que si la esperanza de vida sigue creciendo y la edad de jubilación permanece inalterable, vamos a pasar un tercio de nuestra vida como jubilados, por lo que gestionar nuestro ahorro e inversiones en esa etapa es también fundamental.

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