Cómo ahorrar con los objetivos SMART del ‘marketing’

Convertir los deseos personales en metas alcanzables es posible si se utilizan estos cinco parámetros: específico, medible, alcanzable, relevante y temporal

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Diciembre está a la vuelta de la esquina, un mes para hacer balance y también para empezar a pensar en los planes del próximo año. Lo cierto es que, cuando se echa la vista atrás para analizar si las tareas propuestas han llegado a buen puerto, a menudo nos damos cuenta de que muchas de éstas no se han realizado. Y, seguramente, la lista de propósitos por cumplir de este año 2020 será más larga de lo normal debido a las consecuencias de la pandemia: viajes no realizados, proyectos empresariales prorrogados, cursos o formaciones no completados... y, también, optimizar la gestión de nuestras finanzas personales. ¿Cuántas veces nos habremos propuesto una meta de ahorro y, al llegar a finales de año, vemos que no se ha alcanzado?

“Para convertir los objetivos financieros personales en metas alcanzables, la planificación es básica”, afirma Vicenç Hernández, Presidente de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Cataluña, en el Podcast de Banco Sabadell De objetivos personales a metas alcanzadas. Hernández añade que los objetivos deben ser muy claros y deben trabajarse poco a poco y de manera constante; sin olvidar los momentos de reflexión.

“Cuando nos marcamos objetivos a largo plazo es imprescindible hacer un control de los mismos de forma periódica”, asevera. En su caso, lo hace cada seis meses y si es necesario, los modifica. “La flexibilidad y la capacidad de adaptación son fundamentales, sobre todo cuando hablamos del largo plazo, ya que hay ciertos riesgos que no se pueden prever y las circunstancias pueden cambiar”, dice. Por ello, recomienda crear un fondo de emergencia cuando las cosas vayan bien. “Solo así se podrán sobrellevar las posibles circunstancias negativas mucho mejor”, asegura Hernández.

Esteban Cabezas, profesor de marketing de la Universidad CEU San Pablo, considera fundamental la importancia de los objetivos a la hora de alcanzar las metas. El problema, según el docente, es cómo y bajo qué criterios establecerlas. Y en esta tarea, los conocidos objetivos SMART (siglas de specific, measurable, attainable, relevant y timely, que se podría traducir del inglés como específico, mensurable o medible, alcanzable, relevante y temporal) del marketing pueden convertirse en perfectos aliados.

Los cinco parámetros SMART

Cómo ahorrar con los objetivos SMART del ‘marketing’


Specific o específico

Todo plan financiero debe llevar implícitos unos objetivos específicos de ahorro. No se trata de marcar intenciones, sino de concretar. “Decir tengo que ahorrar no es suficiente. Hay que bajarlo al terreno”, cree Joaquín Danvila, responsable de Desarrollo Digital y Formación Online del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB) y experto en marketing, e insiste en que lo general no funciona.

Measurable o medible

“Desde que las carreras se cronometran la gente corre más rápido”, ejemplifica Cabezas. “Lo mismo ocurre con los objetivos financieros. Si somos capaces de medir el progreso podremos saber si estamos avanzando y si estamos dirigiéndonos a la dirección correcta”, afirma Félix Ortiz, coach y profesor de EAE Business School. “Y si no lo estamos cumpliendo, estudiar por qué e intentar solucionar los fallos”, agrega.

Attainable o alcanzable

Este marcador implica establecer objetivos muy realistas en consonancia con la situación personal. “Aquí apuesto por una postura conservadora. Debemos poner objetivos que vayamos a ser capaces de conseguir. No tiene sentido forzar el ahorro y estar incómodos en exceso porque entonces abandonaremos”, explica Danvila y pone un ejemplo: “Si nos ponemos como objetivo ahorrar 1.000 euros y vemos que no lo conseguimos va a ser muy difícil que lo modifiquemos a 500 euros, lo más normal es que abandonemos con una sensación de no servir para este cometido”.

Cabezas considera que es uno de los parámetros más complicados. “Si es demasiado ambicioso corremos el riesgo de desanimarnos, pero si somos demasiado conservadores podemos cometer el error de estar dejando pasar oportunidades.

Relevant o relevante

“La meta final debe ser importante para uno mismo porque, de lo contrario, no nos vamos a sentir motivados”, expone Félix Ortiz. “Por ejemplo, capitalizar la educación superior de tus hijos, dar la entrada para una vivienda o dar la vuelta al mundo en 2030”, añade. “Muchas veces cometemos el error de escoger objetivos que no nos mueven. Si algo no nos emociona lo suficiente abandonaremos en el camino, incluso no comenzaremos la carrera”, sostiene Cabezas.

Timely o temporal

A la hora de marcarse un objetivo resulta esencial tener presente una fecha de inicio y una fecha final. “Hay que tener claro cuándo voy a empezar y cuándo voy a acabar”, resume el profesor de EAE Business School.

Félix Ortiz insiste en que esta metodología debe verse como un todo, ya que si uno de los marcadores falla, toda la cadena se romperá. “Se trata de hacer una checklist (lista de comprobación en inglés) e ir midiendo recurrentemente que todos ellos se están cumpliendo. De no ser así, no seremos capaces de llegar a la meta”, opina. Ortiz, incluso, añade un marcador más. “Los parámetros, en la medida de lo posible, deben ser sostenibles en el tiempo. Si sé que el mes que viene voy a entrar en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), difícilmente voy a poder seguir con el mismo nivel de ahorro”, indica. Aunque Vicenç Hernández remarca que cuanto más fuerte sea nuestro fondo de emergencia, más podremos hacer frente a las piedras en el camino y salir airosos sin necesidad de reducir las expectativas.

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