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La COVID-19 modifica la forma de invertir. Descubre las nuevas tendencias para sacar partido a tu dinero

Los sectores que salen reforzados de un cambio de hábitos provocado por la crisis del coronavirus son el tecnológico, el de la salud y el de la sostenibilidad

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La crisis del coronavirus ha provocado en solo unos meses alteraciones muy profundas en casi todos los ámbitos de la vida. La sociedad ha experimentado un cambio en sus hábitos.

Esta aceleración en las transformaciones ha impactado también en los vehículos elegidos por los inversores para colocar su dinero. Los sectores tradicionales han perdido su atractivo en favor de otras áreas emergentes. Son las llamadas megatendencias.

Las apuestas de los inversores se dirigen ahora hacia todo lo relacionado con la tecnología (digitalización, robótica, inteligencia artificialinternet de las cosas), la salud (biotecnología, farmacéuticas, servicios médicos, investigación) y de la sostenibilidad (transición energética) y buenas prácticas.

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Entre las más evidentes destacan la importancia que ha cobrado la innovación sanitaria y la biotecnología. Un ejemplo de ello es la carrera a la que se han lanzado los Gobiernos y las instituciones privadas para obtener cuanto antes una vacuna efectiva contra el virus. 

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Otros aspectos relacionados con la salud, como una mayor demanda en aplicaciones de telemedicina, una mejor reputación de las compañías farmacéuticas, los servicios médicos y la investigación, no hacen sino que consolidar el interés por este campo.

La fabricación inteligente va a ser igualmente un gancho para atraer el dinero de los inversores hacia aquellas empresas que cuenten con ella. Impresión 3D, robótica y materiales avanzados establecerán la diferencia entre los que los posean frente a los que no, para responder a determinadas necesidades que han sido puestas de manifiesto por esta crisis sanitaria.

Pero si ha habido un concepto que ha destacado por encima de otros en este tiempo ha sido la digitalización. En apenas unos meses ha avanzado más que en cinco años.

 “En tres meses, la COVID-19 nos ha traído una digitalización equivalente a la que viviríamos en cuatro o cinco años”, explica Miguel Vicente, fundador de Antai Venture Builder, de Wallapop, de Justbell y presidente de Barcelona Tech City, en el Podcast de Banco Sabadell.

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Su uso es fundamental para sostener muchos de los cambios experimentados y para hacer frente a las nuevas necesidades: en el desarrollo del teletrabajo al que se han adaptado millones de personas; en el uso intensivo de las plataformas online y en los pagos electrónicos cuya utilización se ha disparado. Para todo ello la digitalización es imprescindible. Combinada con el big data, el internet de las cosas y la inteligencia artificial se forma un cóctel imbatible para el inversor.

Y como última tendencia hay que destacar el crecimiento sostenible y la transición energética como una herramienta esencial para cambiar las ciudades, los espacios de trabajo y, sobre todo, la manera en la que venimos produciendo y consumiendo hasta ahora.

El confinamiento, el teletrabajo y la disminución en los desplazamientos han propiciado la reducción de la contaminación en las ciudades. El pasar más tiempo en casa nos hace plantearnos habitaciones y espacios más grandes, así como un uso más eficiente de la energía. La reducción en los ingresos nos ha llevado a interesarnos más por la economía circular. “Es probable que nos replanteemos la globalización brutal actual como un proceso de ahorro de costes inmediato, para ver qué consecuencias tiene a medio y corto plazo”, señala Oriol Guimerà, diseñador estratégico y de productos, en el Podcast de Banco Sabadell.

Inversiones temáticas

Todos estos cambios se reflejan en la proliferación de las llamadas inversiones temáticas. El coronavirus ha fortalecido esta tendencia. Hay fondos que invierten en el envejecimiento demográfico, el big data, la inteligencia artificial o en los videojuegos y eSports. Su crecimiento alcanzó los 195.000 millones de dólares en activos gestionados a finales de 2019, según datos de Morningstar.

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La inversión temática es una estrategia que pone el foco en estas megatendencias. Esto se traduce en una inversión mucho más eficiente y que cuenta además con un propósito. Pero, ¿en qué se diferencia de otras?

Por ejemplo, una persona que pone su dinero en un supermercado. Si lo hace a la manera tradicional en el sector retail, lo puede hacer en un establecimiento regional o en otro que tenga un modelo de internacionalización que se basa en el comercio electrónico y que usa la inteligencia artificial para llegar a más clientes.

Sin embargo, si quiere invertir en una estrategia temática como es el ecommerce o la inteligencia artificial, lo hará únicamente en el segundo de los supermercados. Además, su dinero también se invertiría en otras compañías de otros sectores que siguen estas tendencias innovadoras.

Para los que buscan algo más que rentabilidad

El perfil del inversor en estrategias temáticas se aleja del que pone sus ahorros en productos más tradicionales. El primero, además de querer obtener rentabilidad, busca temas que tienen que ver con la forma de pensar y los valores, lo que le confiere un atractivo añadido. No solo se pretende rentabilidad, sino la posibilidad de contribuir con esa financiación a determinadas causas en las que uno cree.

Las inversiones temáticas tienen en el entorno actual crecimientos estructurales a corto y a medio plazo. El horizonte temporal oscila entre los tres y los cinco años. Compañías de software, digitalización, vehículos eléctricos, ecommerce, salud, ciberseguridad o sostenibilidad forman parte de los sectores que, entre otros, están concitando el interés de estas inversiones debido a su alta capacidad de desarrollo y crecimiento en el futuro, además de una rentabilidad muy positiva.

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