Los estudiantes de Derecho prefieren opositar que entrar en un bufete o emprender

Las mujeres son mayoría en la carrera, pero solo el 19% llegan a socias

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La abogacía no es la primera opción para los estudiantes de Derecho. Tan solo tres de cada diez alumnos tienen claro que ejercerán la profesión al terminar el grado, preferiblemente en un gran despacho, mientras que casi un 40 % están indecisos y el 28,4 % rechazan de plano esta vía. La mayoría de los universitarios, en cambio, se decanta por opositar y convertirse en funcionario. Así lo revela la primera encuesta elaborada por El Observatorio, un think tank enfocado a talento y personas para el sector legal, que recoge la opinión de 400 estudiantes de Derecho de hasta 11 universidades.

El informe, realizado durante el primer trimestre de 2020, refleja el alto grado de incertidumbre que tienen los estudiantes sobre su futuro laboral: siete de cada diez no tiene decidida cuál será su primera opción al finalizar la carrera, proporción que baja hasta el 56% en los últimos años del grado.

Otra de las circunstancias que destacan sus autores, Ignacio Escobar y Emiliano Cánovas, expertos en gestión del cambio y capital humano, es la situación de la mujer. Si bien ellas son mayoría durante la etapa universitaria (representan un 65% de la muestra), esta predominancia no se ve reflejada en la composición de los puestos directivos en las firmas, que solo cuentan con un 19% de socias. Los bufetes con una socia directora al frente son apenas el 5,3%.

Inquietudes

Las salidas profesionales más populares entre los encuestados siguen siendo las más tradicionales: los grandes despachos y la función pública. El boom de las startups jurídicas, especialmente las vinculadas al uso intensivo de tecnología (las conocidas como legaltech) son desconocidas por los jóvenes o no llaman su atención. Tampoco iniciar un proyecto autónomo es una opción mayoritaria; apenas el 19,5% de los estudiantes se sienten atraídos por el emprendimiento legal.

Una de las razones puede ser que los alumnos no cuenten con suficiente información a la hora de elegir sus primeros pasos laborales. Sin embargo, creen que su conocimiento en este sentido es medio. Menos de un 25% reconoce estar infra asesorado, aunque las fuentes que utilizan para guiarse son poco especializadas. Los jóvenes acuden a las páginas web de las organizaciones (61%), la familia (57%) y los profesores (48%) para orientarse. En cambio, apenas manejan otras herramientas. Siete de cada diez no consideran acudir a foros, plataformas de empleo o redes profesionales como LinkedIn.

Motivaciones

Los futuros abogados prefieren trabajar en una organización donde exista buen ambiente y se favorezca la conciliación y el desarrollo profesional, que en una entidad con un sueldo elevado. Sin embargo, casi dos tercios de los encuestados apuesta por recalar en una firma grande o mediana, en la que creen que la retribución es más atractiva que en un despacho pequeño, donde sí piensan que hay mejor ambiente. Es decir, parece que los recién licenciados no esperan encontrar un entorno laboral amable en su primera experiencia profesional.

En este sentido, el gran despacho puede atraerles por otros aspectos que valoran más que el sueldo, como los planes de carrera, la formación continua y la posibilidad de formar parte de proyectos innovadores. Por otro lado, es en la función pública donde los jóvenes creen que encontrarán una jornada más adaptada a sus necesidades personales, así como más igualdad laboral.

¿Cómo se ven de preparados?

  • Inseguridad. Tan solo un 34 % de los encuestados se considera muy preparado o totalmente apto para empezar a trabajar tras acabar los estudios. Este porcentaje baja al 20 % entre los estudiantes de cursos intermedios. Por el contrario, la mayoría (56 %) cree que está medianamente preparado. Uno de los miedos de los jóvenes es no ser capaces de satisfacer las expectativas de las empresas.
  • Habilidades. Esta falta de confianza se ve reflejada al priorizar la necesidad de formación en técnica jurídica para acceder al mercado laboral frente a otras materias que son ahora mismo fundamentales para las organizaciones como las habilidades personales (35,8 %, aunque sube hasta el 40,6 % entre los estudiantes de doble grado) o tecnológicas (26,9 %). En opinión de Alejandro Sánchez del Campo, of counsel Garrigues, la preparación técnica de los jóvenes que ingresan en el bufete es muy alta, y, sin embargo, deberían focalizarse en tener una actitud más proactiva y preguntarse cómo van a crear su marca personal.
  • Futuro. Las expectativas sobre la profesión de abogado son moderadas para un 46 % de los estudiantes. Solo el 37 % manifiestan tener unas perspectivas muy buenas en el ejercicio de la profesión.
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