Covid-19: conductas individuales y resultados colectivos

Hay que generar una motivación suficiente en las personas para que adopten sacrificios a corto plazo por un logro futuro

Covid-19: conductas individuales y resultados colectivos

Las diversas medidas propuestas para gestionar la pandemia del Covid-19 son preventivas. Buscan frenar las oportunidades de transmisión del mismo, poniendo barreras físicas (mascarillas), aumentando la distancia social entre las personas o reduciendo las ocasiones de contacto entre las mismas.

La eficacia de estas medidas se demuestra, entre otros parámetros, por la reducción del factor de reproducción R, que ha pasado desde una estimación del 2,2-4 para el Ro (o factor básico), que indica la transmisión de la enfermedad antes de haber tomado medidas, hasta estimaciones recientes, que se sitúan a mediados de noviembre en el entorno del 1,1 -1,3 en el Reino Unido y alrededor del 1 en Alemania (Robert Koch Institute).

Las medidas preventivas requieren la colaboración ciudadana, que debe cambiar sus costumbres. Dado el coste económico y social de establecer medidas coercitivas (de paternalismo duro), resulta conveniente que las medidas se sitúen en el ámbito de lo que se denomina paternalismo blando o paternalismo libertario, según el término acuñado por los economistas Richard Thaler y Cass Sunstein en 2003.

Ciertos datos sobre nuestras costumbres en España pueden contribuir a explicar la dificultad para frenar la pandemia. Según un estudio publicado en 2017 por Sorokowska, A. y otros (“Preferred interpersonal distances: a global comparison”. Journal of Cross-Cultural Psychology, 48) España se encuentra entre los países donde se acepta una menor distancia interpersonal, tanto para los contactos de familias y amigos como para los contactos sociales. Mientras que la distancia social se suele determinar alrededor de 1,2 metros, en España la situaríamos por debajo de 1 metro, y la distancia aceptada para amigos en menos. A ello hay que unir las interacciones sociales que tienen lugar en España, en comparación con otros países. Según indicadores publicados por Eurostat en 2018 (Quality of life indicators - Leisure and social interactions), España se encuentra entre los países en los que más porcentaje de la población se reúne con familia y amigos. Cerca de un 65% de la población se reúne con la familia al menos una vez a la semana en España, mientras que la media europea es alrededor del 55%. En relación con las relaciones con amigos, mientras que la gente joven (menor de 24 años) exhibe pautas similares en todos los países, en España un 65% de la gente mayor declara reunirse al menos una vez a la semana con amigos, frente a un 45%-50% de media en Europa.

Esa sería la situación de partida, pero hay factores que determinan la falta de cumplimiento de las recomendaciones y la teoría conductual contribuye a explicarlos. Algunos tienen que ver con la reacción psicológica de falta de aceptación de una realidad que puede producir temor. Además, las personas tenemos una fuerte tendencia a no cambiar nuestros hábitos (sesgo del statu quo), especialmente si ello conlleva una pérdida (aversión a la pérdida).

Claro, que habría que poner en la balanza la pérdida de nuestras costumbres actuales en comparación con los beneficios futuros de superar la pandemia (o de evitar pérdidas mayores). Pero el ser humano muestra lo que se denomina sesgo del presente, por el cual sufre mucho más por perdidas en su situación presente aunque estas le vaya a reportar superiores beneficios en el futuro. Un problema no menor es que se está pidiendo a la población sacrificios en su estilo de vida o statu quo, cuando los beneficios futuros son para toda la sociedad. Así, puede ser que esa falta de correspondencia sacrifico-beneficio a nivel individual explique el incumplimiento de las medidas preventivas en las sociedades más individualistas. Y hay que recordar que entre los males de España según Ortega y Gasset (España Invertebrada) se encontraban la insolidaridad y el individualismo congénito.

También la falta de cumplimiento se puede explicar por el llamado sesgo de omisión, según el cual se valora menos el daño que se causa por una omisión (comportamiento pasivo) que el que se causa por una acción, aunque el daño resultante de la omisión sea superior al de la acción. Quizá las personas que no respetan las medidas anti-covid consideran que no tienen un comportamiento activo en la transmisión del virus, sino simplemente pasivo, por lo que su conciencia se mantiene intacta.

El paternalismo libertario busca cambiar las elecciones de la gente sin reducir su libertad. Medidas que recaen bajo la órbita del paternalismo libertario resaltan la importancia de la comunicación, basada en datos ciertos, enfatizando mensajes claros. Dada la influencia del comportamiento individual en el resultado colectivo, la comunicación debe impulsar la cooperación de la sociedad.

Esto puede conseguirse por distintas vías. Enfatizar el riesgo de la población más vulnerable (mayores, sanitarios) puede estimular el comportamiento altruista. La gente se encuentra más dispuesta a cooperar si se perciben sentimientos de auto eficacia. Además, aumentar la visibilidad de los comportamientos cooperativos ayuda a reafirmar la moralidad de los mismos, por un lado, y además puede contribuir a reforzar una visión del comportamiento mayoritario que influya en los demás (herd behavior).

En definitiva, el cambio en los comportamientos y el respeto a las medidas depende de tres factores: capacidad, oportunidad y motivación. El primer factor implica que las personas son física y psíquicamente capaces de adoptarlas. El segundo factor supone que el entorno facilita su cumplimiento, y en él se ha puesto el énfasis en la acción política. El tercer factor, en este caso es casi el más importante y el menos destacado: generar una motivación suficiente a las personas para que adopten voluntariamente sacrificios individuales a corto plazo por un logro futuro y colectivo. Asi, se hace necesario reforzar la empatía por la población vulnerable y la importancia del esfuerzo comunitario en los resultados.

 Nieves Garcia Santos es Economista y exdirectora de inversores de la CNMV