Desayuno informativo

Los departamentos financieros: recuperar lo básico y dar a la vez un paso al frente

La tecnología y la pandemia otorgan posibilidades y desafíos al departamento financiero. Desde el antiguo papel centrado en la contabilidad, ahora se erige como una de las claves en el futuro de las empresas y mano derecha del consejero delegado

No es ningún secreto que la pandemia ha supuesto un seísmo a todos los niveles. Tanto la sociedad como las empresas se han visto obligadas a adoptar decisiones que no esperaban tener que ejecutar, y en medio de la urgencia impuesta por la inestable situación, una de las áreas de las compañías ha reivindicado su papel como guía del consejero delegado a la hora de tomar decisiones: el departamento financiero, de la mano de sus responsables, los CFO. Tal y como concluyeron los expertos que se dieron cita en el encuentro digital organizado por CincoDías con la colaboración de Work­day, este área, antaño dedicada básicamente a tareas de contabilidad, se ha convertido en un pilar básico de la sostenibilidad de las empresas, y ello gracias, en gran parte, a la tecnología que implementa cada vez en mayor medida.

“No estábamos preparados, nadie estaba preparado para esto en la sociedad, no solo en los departamentos financieros, nos ha pillado a todos en una situación en la que no nos podíamos ni imaginar”, admite el director financiero de Mediaset España, Javier Uría. “Lo que yo creo que ha sucedido es que muchas de las tendencias que ya estaban ahí se han acelerado, ha sido muy duro, pero al final, como sucede siempre, te aprieta y te hace avanzar en cosas que sin esta pandemia nos hubiera costado más trabajo adoptar. Ahora todo el mundo sabe que tiene que estar teletrabajando, que la comunicación digital es fundamental, que lo presencial ya no es tan clave o que sigue siéndolo pero ya no tanto”, comenta. Y resume su experiencia en una gráfica imagen futbolística: “Hay que saber atacar y bajar a defender a la vez”. Que completa con otra imagen deportiva: el CFO “tiene que saber surfear cualquier ola, grande o pequeña, sin importar del tipo que sea”.

En opinión de Joaquín Huesca, Iberia Financial Leads de Workday, los departamentos financieros siempre han trabajado buscando adaptarse a los cambios. “Al final, con distintos niveles de complejidad y de madurez, pero de alguna forma los departamentos financieros siempre han ido buscando esa capacidad de reaccionar y de tomar medidas frente a eventos que surgen fuera de la compañía”. Huesca advierte que en esta ocasión se ha tratado de un tsunami que ha exigido que los departamentos respondieran con una agilidad aún mayor a la que estaban acostumbrados.

Roberto García, director financiero de Stratio, recalca la idea de Huesca y destaca cuáles han sido los desafíos más acuciantes a los que han tenido que hacer frente en su departamento. “La primera respuesta que hay que pensar es a la pregunta de si estamos bien, si podemos seguir operando sin ningún problema o si lo tenemos que arreglar. La segunda es cómo esto nos afecta en el corto plazo, es decir, próximos meses, cómo continúa la empresa, qué necesidades tiene, temas de liquidez, de negocio, de operativa. La tercera es cómo esto cambia el modelo futuro de aquí a dos o tres años”.

Seguir adelante

La misión es clara. Teresa Quirós, directora corporativa económico-financiera de Red Eléctrica de España, la detalla. “El rol del departamento financiero es ser la mano derecha del consejero delegado [CFO]. El área tiene que llevar hacia delante el negocio, asegurando la operabilidad en la liquidez y, por supuesto, en la información para gestionar el negocio y elaborando las previsiones de futuro”.

Quirós explica que lo importante es hacer a los negocios sostenibles. Pero, “no es sostenibilidad como palabra manida”. Para ella, sostenibilidad significa hacer el negocio viable, “hoy, mañana y pasado”. La experta dice que hay varias partes bien diferenciadas en su trabajo. Por un lado, el departamento se encarga de pagar, de cobrar, de abonar impuestos, salarios y de atender a proveedores y clientes... Por otro, garantiza que la empresa tenga el capital y la liquidez necesarios para sobrevivir.

“¿Pero qué liquidez necesitas si no hay negocio?”, pregunta retóricamente. “Aquí, la parte estratégica es fundamental, es lo más importante, ver hacia dónde va el negocio, qué opciones tiene. Este tipo de situaciones que traen grandes riesgos también dan muchas oportunidades si eres flexible”, valora Quirós.

“En situaciones tan absurdas como la que estamos viviendo muchas veces los compañeros necesitan respuestas, tranquilidad y saber hacia dónde vamos y que se están tomando las mejores decisiones”, enfatiza Mario Llopis, vicepresidente de Finanzas de Cabify. “Es realmente importante que el departamento financiero sea ese catalizador del cambio, que acepte el cambio y que sea el que diga al resto que se van a tomar las mejores medidas”.

En busca de la sostenibilidad, Llopis afirma que las empresas se han dado cuenta de la importancia del departamento financiero “no solo como un órgano de consulta”. “También sirve para dar esa tranquilidad a toda la organización, entendiendo perfectamente qué es el negocio. Como mano derecha del CEO, su papel es el de decidir qué proyectos hay que despriorizar, en cuáles enfocarse, si hay que negociar alquileres o bien evitar entrar en proyectos que quizá tarden en madurar”.

Regreso a los orígenes

En contrapunto con ese papel tan destacado del que hablan Quirós o Llopis, Javier Uría reconoce que la pandemia también ha hecho que el departamento financiero vuelva a un punto más básico. “Antes de que esto nos estallara, los financieros estábamos pensando que nos habíamos hecho más estratégicos en esto de acompañar al CEO, expandir nuestro modo de actuar en la digitalización y estar más orientados hacia el negocio. Estamos en eso. Pero la pandemia me ha enseñado que teníamos que volver a unos orígenes muy básicos porque el negocio lo necesitaba”. Con los orígenes, Uría se refiere a mantener la liquidez y garantizar cobros en medio de la caída de ingresos. “Muchas empresas pensábamos que la liquidez iba a estar ahí siempre y de repente empezabas a ver en el mercado que había una enorme competencia por esa liquidez”.

Joaquín Huesca está de acuerdo. “Sí que es cierto que todos los departamentos financieros ya están en ese camino de tener una presencia más estratégica en la compañía, pero, efectivamente, esta situación ha hecho volver a mirar cosas a las que a lo mejor en los últimos tiempos no se prestaba tanta atención. Es necesaria la flexibilidad y la agilidad para ser capaces de estar prestando atención a un tema y al siguiente cambiar el registro y pensar en otra cosa”.

La tecnología como clave

Ya sea para ayudar a la supervivencia de una empresa volviendo a lo básico o ejerciendo de guía del consejero delegado, el departamento financiero se vale de la tecnología para cumplir sus metas. “Están saliendo en el mercado soluciones que permiten no gastar un tiempo que no tenemos para desarrollar la gestión del dato”, especifica Mario Llopis, de Cabify. “Ahora, la digitalización tiene que ir encaminada a la toma de decisiones inmediata. A valorar diferentes escenarios y, sobre todo, a poner en valor nuestras decisiones”.

Roberto García, de Stratio, vaticina que las compañías que hasta ahora hayan aplazado su inversión en tecnología por la incertidumbre la ejecutarán a partir de 2021. “La mayoría de las empresas han visto que han cambiado las reglas del juego, que tienen que competir en un modelo mucho más digital, menos presencial”.

En cuanto a las tecnologías que protagonizarán esas inversiones, el experto considera que antes que optar por elaborar soluciones propias, muchas compañías preferirán comprar herramientas ya existentes. “Yo creo que vamos a herramientas tecnológicas específicas para lo que podamos necesitar, y es casi mejor contratar algo y empezar a funcionar con ello que no perder seis meses o un año en comenzar a implementarlas”.

Teresa Quirós recuerda que, por ahora, no hay remedios milagrosos en este campo. “No existe el programa estándar que lo implantas hoy y mañana te funciona; en eso, hay que ser realistas, la tecnología también acarrea un poco de sufrimiento”.

El gobierno del dato

Otro de los grandes debates que los asistentes al encuentro pusieron sobre la mesa fue el que gira en torno al dato. Hubo unanimidad en la idea de que es el tesoro que todos quieren, y más en tiempos de pandemia. Quirós apostó por un sistema de mayor democracia, en el que el dato es introducido en el sistema por aquella persona que más cercana está a él. Uría precisó que, dada la compleja naturaleza de algunos datos, el departamento financiero debe ser siempre el principal responsable de los datos económicos.

García hizo hincapié en que las empresas han de tener claros cuáles son los más fundamentales. Llopis echó en falta una tecnología que sea capaz de dar visibilidad a los datos entre los diferentes departamentos y, por su parte, Huesca aportó una visión conciliadora al señalar que la información debe ser accesible en la organización, pero siempre validada por el departamento financiero. 

Oportunidades y futuro

Nueva coyuntura

Roberto García, de Stratio, identifica una nueva oportunidad que ha surgido a raíz de la pandemia. Mientras las fronteras en el mundo crecían con el objetivo de controlar la expansión del virus, se iban desdibujando para las empresas tecnológicas. “Momentáneamente se nos han abierto las fronteras. Antes, para crecer en otros países o para tener presencia en ellos era difícil entrar si no tenías allí una localización expresa. Si querías entrar en el mercado americano, en el australiano o en el asiático, la venta en oportunidad era más presencial, y si no estabas allí físicamente era más difícil competir; con esto de un modelo totalmente remoto en el que tú te puedes presentar a una oportunidad en cualquier país, de repente se han caído las fronteras. Igual que yo antes estaba centrado en unos mercados en los que teníamos presencia, ahora el mundo entero se me abre para hacer negocios”. 

El porvenir

Para Teresa Quirós, de Red Eléctrica, la gran pregunta es si la tecnología terminará por sustituir completamente a los trabajadores de estos departamentos. “Hay algún futurista que dice que nuestras tareas son las típicas que están abocadas a desaparecer”. La experta piensa que se producirá una sinergia en vez de una sustitución y que la tecnología permitirá conocer mejor la realidad, pero será la inteligencia humana la que adopte las decisiones. En este sentido, la tendencia que cobrará cada vez más fuerza a largo plazo es la de la información y la toma de esas decisiones en tiempo real, según García. Joaquín Huesca, de Workday, señala que en el futuro los CFO van a tomar cada vez más distancia de cierres mensuales, cuentas anuales: “Todas las compañías van a tener estas cosas en sus calendarios porque así es como tiene que ser, pero por otro lado, el rol del perfil financiero va a ir ocupando más ese espacio de ser capaz de anticiparse”.

La lengua de los datos

Javier Uría, de Mediaset España, apunta a que los departamentos financieros deberán hablar a través de datos y, además, ser muy buenos comunicadores para ganar esa credibilidad necesaria que requiere el rol estratégico al que están llamados. Mario Llopis, de Cabify, se resiste a hablar de futuro a largo plazo en el inestable entorno actual. En su lugar, propone centrarse en las decisiones más cercanas en el presente y aceptar que los tiempos son volátiles y ambiguos. 

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