Médico, investigador en nutrición y catedrático de la Universidad de Navarra

Miguel Á. Martínez-González: “El covid desaparecerá, la obesidad, no”

Acaba de publicar un libro sobre los grandes engaños de la dieta mediterránea

Miguel Ángel Martínez-González.
Miguel Ángel Martínez-González.

Médico, especializado en Medicina Preventiva y Salud Pública, puso en marcha este mismo departamento en la Universidad de Navarra. Miguel Ángel Martínez-González (Málaga, 1957) es además catedrático visitante en Harvard. Ha liderado la red de investigaciones de Predimed, el mayor ensayo realizado, hasta el momento, sobre los efectos de la dieta mediterránea y hábitos de salud. Acaba de publicar ¿Qué comes? Ciencia y Conciencia para resistir (Planeta), en colaboración con la divulgadora Marisol Guisasola.

¿Qué errores son los más comunes en cuanto a la alimentación?

No hay un terreno en el que haya tanta confusión, debido a la interferencia de la industria alimentaria. Se asocia con la dieta mediterránea ingredientes como el pan blanco, la pasta, las patatas… o la pizza, que tiene demasiada sal. Y la sal no tiene nada de graciosa. Hay que decir adiós a muchos mitos, además de que hay otra realidad, y es que comemos demasiado pan. Existe un lobby demasiado fuerte de la industria alimentaria que hace que no se cambien estos hábitos, además de hacer etiquetas que no hay quien lea. Existen conflictos de intereses por parte de algunos científicos, que reciben financiación de las marcas para desarrollar proyectos, y al final crean confusión, como la que existe con las carnes rojas y procesadas. Hay demasiados escándalos en la alimentación.

¿Por qué ha decidido sacar las vergüenzas en este libro?

Porque hay demasiada confusión, porque hay que desbancar mitos y pseudociencia. Este es un libro libre de intereses, sobre todo porque no está financiado por la industria alimentaria. Todo este trabajo es fruto de la labor de investigación realizada en la Universidad de Navarra, en la que han participado 23.000 voluntarios en 250 estudios. Parece que la pandemia del coronavirus es la mayor que hemos padecido en época reciente, y no es así. Hay otras pandemias no infecciosas, que nos dañan a diario y que están relacionadas con la dieta, como los infartos de miocardio, los infartos cerebrales, el alzheimer, el cáncer de mama o el de colón, la diabetes, la depresión o la obesidad. Y todo ello se puede prevenir con un correcto patrón de alimentación.

¿El concepto de dieta mediterránea es un cajón de sastre?

Lo que se ha hecho es erróneo. Lo que llamamos hoy dieta mediterránea es el tipo de alimentación de las poblaciones del Mediterráneo en los años cincuenta y sesenta, lo que comían nuestros abuelos. Y ese no es el patrón de alimentación que seguimos esos países en la actualidad. No todo vale, por eso hay que poner un semáforo rojo a todo aquello que no forma parte de esta dieta, Y la pizza no entra ahí. Ni las patatas que son puro almidón. Hay que explicar en qué es rica esta dieta, considerada científicamente como la más sana de todas.

Ilústrenos con la información que maneja.

En un estudio, hemos cambiado el patrón dietético a 7.500 personas a lo largo de cinco años, y hemos visto que se reduce el 30% de los infartos de miocardio, cerebrales o de la muerte cardiovascular. Hemos visto que con estos cambios se reduce la enfermedad que más muertes causa en el mundo.

Miguel Á. Martínez-González:
“El covid desaparecerá, la obesidad, no”

¿En qué consiste la dieta mediterránea?

Hay alimentos a los que se les debe poner un semáforo rojo, como a las carnes. La dieta tradicional de los países mediterráneos se caracteriza por un bajo consumo de carnes rojas y productos cárnicos procesados. En ese grupo se encuentran los lácteos, ricos en grasas saturadas. Esta dieta solo incluía los lácteos fermentados, como el queso y el yogur, pero en pequeñas cantidades. Siempre digo que ante una pieza de fruta o un lácteo, es preferible la fruta.

¿Y qué alimentos tienen el semáforo verde?

El aceite de oliva. La dieta mediterránea es alta en grasa debido al alto consumo de aceite, que tiene efectos saludables demostrados. También para los vegetales frescos, no procesados. Aquí se incluyen las verduras, las hortalizas, frutas, legumbres, frutos secos y cereales. Aquí no se incluyen las patatas, que no forman parte de esta dieta. Hay que consumir productos naturales o semiprocesados. Un tomate no necesita etiquetas y una merluza, tampoco, porque son alimentos reales, y los más ausentes del carrito de la compra que sale del supermercado.

¿Algún alimento más que añadir al carro de la compra?

Sin caer en excesos, los pescados y mariscos, habituales en esta dieta, y una fuente de proteína, cuyo consumo variaba en función de la proximidad al mar. También está permitido el consumo de huevos, tres o cuatro veces a la semana, y el vino de forma moderada durante las comidas. Lo que no hay que incluir son las salchichas Fráncfort, cargadas de aditivos químicos. No sabemos la cantidad de conservantes y estabilizantes, de química que se les mete a estos alimentos. Y esto lleva a la muerte prematura.

Hay un boom de las dietas milagro para adelgazar, ¿qué opina de ellas?

Todas esas dietas tienen eficacia, pero a corto plazo, porque el peso se vuelve a ganar. Es el efecto yo-yo. Son dietas extremas y no tienen ese sabor de la dieta mediterránea. Lo decía el médico Grande Covián, la comida en plato de postre. Cuando se sigue este tipo de dietas más equlibradas, se tiene una pérdida de peso más modesta, pero más saludable. También quiero decir que lo generado por los derechos de autor de este libro irá destinado a financiar investigación de salud pública y de alimentación. Porque hay otra pandemia, tan grave como el coronavirus, y es la obesidad, y no hay viso de que desaparezca. El coronavirus en dos años desparecerá, la obesidad, no.

¿Cómo deberían ser las comidas de trabajo?

Las comidas de trabajo son responsabilidad de cada uno. Es fácil finalizar una comida de este tipo con postres, esto significa acabar con azúcar. Lo peor. Conviene elegir un plato o dos de verduras. No es incompatible la formación con tener criterio.

 

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