Salud

El colapso provocado por el Covid eclipsa al resto de enfermedades

La saturación de la sanidad pública no se ha traducido en un aumento de la atención privada

Los pacientes se sienten indefensos

Un operario desinfecta el pasamanos de la escalera de la entrada principal del hospital Gregorio Marañón.
Un operario desinfecta el pasamanos de la escalera de la entrada principal del hospital Gregorio Marañón. Getty Images

El reto a nivel sanitario ha sido histórico, y el balance en Europa, no es bueno. El Covid-19 vuelve a golpear al Viejo Continente y lo vuelve a hacer cuando algunos de los sistemas sanitarios ni siquiera han tenido tiempo para recomponerse completamente de la primera ola de la pandemia. Además del caos económico que genera el virus, los efectos en los sistemas de salud no solo implican un mayor consumo de recursos para atender a los pacientes infectados por Covid, sino que también, se produce un abandono sobre aquellos que necesitan atención sanitaria no relacionada con el coronavirus.

En este contexto, en los países en los que el sistema de salud público ha sufrido mayores niveles de estrés, cabría esperar un aumento de la demanda de atención sanitaria privada, pero no ha sido el caso. En España, aunque los pacientes necesitaban atención médica, terminaron por desistir en medio del colapso. 

Según los datos de un estudio que consultó a 124 hospitales privados elaborado por la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), la actividad de estos centros registró una caída del 83% en las intervenciones quirúrgicas y un 78% en lo que a pruebas diagnósticas se refiere en lo peor de la pandemia. La actividad se fue recuperando poco a poco, pero justo cuando estaba a punto de normalizarse de nuevo y alcanzar niveles de 2019 el pasado mes de septiembre, volvió la pandemia y otra vez se desplomó. “Se podía pensar que iba a venir un repunte de actividad por esa demanda de atención sanitaria que había quedado embolsada por el confinamiento, ten en cuenta que en España se venían realizando 350.000 intervenciones quirúrgicas cada mes, y sin embargo, el aumento de la demanda no llegó”, dice Carlos Rus, presidente de ASPE.

Entre los motivos que explican que la demanda no haya aumentado en la sanidad privada, Rus destaca que durante el confinamiento no era posible acudir a un centro de salud salvo que fuera una emergencia. “Posteriormente yo creo que ha sido el propio recelo de la población a acudir a un centro, ya sea público o de carácter privado”, asevera. El cómo se ha gestionado desde la administración, es otro. El presidente de ASPE se queja de que en toda España, solo Andalucía ha acudido a la sanidad privada para ayudar a atender la demanda de atención sanitaria olvidada por el Covid y reclama un acuerdo a nivel nacional que vea a la privada como recursos sanitarios a usar, tanto para el coronavirus, como para otras patologías. 

La debacle que han vivido las empresas puede ser otro de los motivos. En España, la contratación de los servicios de la sanidad privada suele hacerse mediante seguros. Aunque los particulares también recurren a ellos, las empresas son grandes clientes. “Muchas veces el seguro viene por la empresa. Tienes el ámbito mutualista, que es el funcionarial, tienes el particular y tienes el de las compañías. Y aquí en muchos casos la caída de compañías o del personal es una bajada de pólizas”, asegura.

José Ramón Repullo, profesor de planificación y economía de la salud de la escuela nacional de sanidad y expresidente y portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS), coincide con la idea de que la demanda de atención sanitaria se ha autolimitado. “Los propios médicos se sorprendieron y se preguntaron que había pasado con la demanda sanitaria de los meses de más impacto del virus. Una parte se ha inhibido ¿Por qué? Porque hay mil cosas que se pueden posponer, e incluso, los propios pacientes con síntomas menores con frecuencia retiran su demanda de asistencia, no siempre de manera apropiada.”, razona. 

Que la población desista en su intento de acudir a servicios sanitarios, tiene en ocasiones consecuencias muy graves según Repullo. “Ha podido haber un impacto en la mortalidad de otras patologías que no han sido Covid que se ha visto acentuado por haber derivado toda la capacidad hacia el virus”. El experto cuenta que en España, el impacto asistencial fue “brutal” porque se tuvieron que paralizar todas las actividades sanitarias que no fueran urgentes, se retrasaron las citaciones, se paró la cirugía y en los lugares con más incidencia, se reclutó a enfermeros y especialistas de otras áreas para que colaboraran en urgencias y en los cuidados intensivos. “Ha sido una situación absolutamente dramática”.

La llegada del verano no pudo ser aprovechada para lidiar con esa carga de trabajo que se acumuló durante los meses del confinamiento más duro. Tal y como describe Repullo, el sistema sanitario público venía de una sobrecarga y el verano se aprovechó para dar un respiro a los saturados trabajadores. "El respiro que dio la pandemia en términos de carga asistencial coincidió con una época en la cual tampoco estaba disponible el sistema sanitario para asumir la tarea pospuesta por el virus, para recuperar el tiempo perdido".

Los diferentes expertos consultados coinciden: gran parte de la culpa del abandono que han sufrido los ciudadanos está en el colapso de la atención primaria. “La atención primaria es un servicio público de alta capilaridad, llega a todos los lugares. Es el referente natural, por lo que lo llamamos puerta de entrada. Para acudir a un especialista, se debe ir primero a ellos, que son quienes luego hacen el seguimiento, mantienen el tratamiento y acometen todas las tareas de atención sanitaria y de prevención, es una pieza básica del sistema sanitario español”, detalla Repullo. En medio de la pandemia, los centros de atención primaria cerraron la atención presencial salvo en casos extremos y en su lugar dieron asistencia telefónica. Las listas de espera para ser atendidos por especialistas no crecían, porque los pacientes no tenían la posibilidad de acceder a una cita con especialistas a través de la atención primaria.

La visión de los pacientes

Si a los sanitarios la situación les ha parecido absolutamente dramática, desde el punto de vista de los pacientes, el calificativo se queda corto. “Yo sinceramente lo pienso y lo digo constantemente. La pandemia no ha tenido culpa del abandono. La culpa es de los años anteriores que hemos tenido de no contratar personal, de no poner medios en la sanidad pública. Y desde luego, cuando llega una situación de estas características, esa falta de medios es la que ha provocado esta catástrofe”, opina Carmen Flores, presidenta y portavoz de la asociación el defensor del paciente. 

“La gente, la que puede, porque hay más personas que están en una situación maltrecha, coge y se va a la sanidad privada porque no pueden esperar y, sobre todo, porque no saben que patología tienen. No les atienden, no les dan cita con el especialista e incluso el médico de atención primaria no les atiende a no ser que sea por teléfono”, lamenta.

La presidenta del defensor del paciente explica que en los 23 años que lleva existiendo su asociación, nunca antes han tenido “tantísimo muerto, tantísimas personas indefensas, tantísimos familiares que no sabían que hacer porque sus ancianos, sus seres queridos, no solo no los podían ver sino que morían y no sabían ni cuando morían ni de que morían. Solo sabían que había una orden para no pasarlos a un hospital”.

"Ahora tenemos el aluvión de personas que no les atienden, o bien en los hospitales o bien en los centros de salud. Hay personas que nos dicen que como no tienen camas, van con otra patología que no es Covid, pero se les ingresa en las áreas de covid, con lo cual te puedes imaginar la situación. Es un panorama muy dantesco y desde luego alguien tiene que poner orden en todo esto. No se van a morir del virus, se van a morir de la falta de atención que necesitan o se van a quedar incapacitados", afirma.

La presidenta de la asociación opina que el Gobierno central debe de intervenir aunque las competencias estén transferidas a las comunidades. "En este momento deben reforzar la sanidad y la atención primaria y no poner la excusa de que no hay trabajadores porque los hay en el paro. Lo que no se puede hacer es un contrato de una semana, luego echarlos, luego cogerlos. En esa situación ni están contentos trabajando ni atienden bien a los pacientes tampoco".

Flores cuenta casos en los que esta desatención está costando vidas, o bien, dejando secuelas que los pacientes arrastrarán toda la que les quede. "El sentimiento de indefensión es enorme, uno tiene que perder la vida, pero no de esta manera".

Completo abandono en las enfermedades raras y la discapacidad

Si la pandemia ha impactado de forma brutal en la atención de otras enfermedades, en el caso de aquellas que son raras y en el de las personas con discapacidad, la situación ha sido aún más grave.

Santiago de la Riva, vicepresidente de la Federación Española de Enfermedades Raras, denuncia que el 75% de las tres millones de personas afectadas por alguna de ellas en el país han visto interrumpidas sus terapias. El 25% que sus tratamientos no se han interrumpido, han recibido consulta telefónica o aplazamientos. 

"Si tienes un problema de rodilla y tienes que esperar ocho meses a que te vean o te diagnostiquen pues es un contratiempo claro, pero cuando tienes un problema que afecta a tu vida y tu vida depende de esa consulta, de esa medicación o de ese diagnóstico, pues es muy duro. Porque se está muriendo gente en nuestro colectivo porque no están siendo atendidos. Estamos profundamente disgustados por el abandono total. Entiendo que el Covid lo acapara todo, pero no se puede dejar a tres millones de personas totalmente abandonadas", dice.

Respecto a la posibilidad de estas personas de acudir a la sanidad privada, según de la Riva, el problema es que en ella apenas hay tratamientos para las enfermedades raras. "Este colectivo, una de las desgracias que tiene es esta. Para que te hagas una idea, de las 5.000 enfermedades raras identificadas en España hay medicación para 50. En Europa hay para más de 100, pero aquí en España solo 50 porque la Agencia del Medicamento está ralentizando la llegada de los fármacos europeos”, comenta.

“La sanidad privada no es una alternativa para la inmensa mayoría de los casos. Es verdad que en terapias para personas con movilidad muy reducida, pues entonces sí que en algunas familias están haciendo un esfuerzo muy importante para ir a fisioterapeutas y otros especialistas para que su hijo o su esposo o familiar no se quede condenado prácticamente a morir”.

De la Riva pone un ejemplo para ayudar a entender el abandono que tienen este tipo de enfermedades: “Imagínate que ahora dijeran que ante el fracaso estrepitoso de las terapias contra el Covid se suspende la investigación. Que no se va a investigar nada del Covid. Eso está pasando con las enfermedades raras desde que tengo uso de razón. Nadie se preocupa por nosotros, el Covid, simplemente ha agudizado esta situación”, lamenta. 

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