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La crisis del Covid acelera la necesidad de impulsar un ‘hub’ audiovisual en España

Los expertos del sector aseguran que la industria audiovisual está en pleno proceso de crecimiento a pesar del impacto de la pandemia

El objetivo es aglutinar a todos los sectores implicados bajo un mismo paraguas para competir con fuerza en el mercado internacional

De izquierda a derecha, arriba: Mariano Barroso, presidente de la Academia de Cine; Juan José Morodo, subdirector de CincoDías, y Carlos Rosado, presidente de la Spain Film Commission. Abajo: Emma Lustres, productora, cofundadora de Vaca Films; Maite Arcos, directora general de Telecomunicaciones y Ordenación de los Servicios de Comunicación Audiovisual, y José Antonio de Luna, cofundador y director de negocio de Filmin y presidente de la Asociación Española de Vídeo Bajo Demanda (Aevod).
De izquierda a derecha, arriba: Mariano Barroso, presidente de la Academia de Cine; Juan José Morodo, subdirector de CincoDías, y Carlos Rosado, presidente de la Spain Film Commission. Abajo: Emma Lustres, productora, cofundadora de Vaca Films; Maite Arcos, directora general de Telecomunicaciones y Ordenación de los Servicios de Comunicación Audiovisual, y José Antonio de Luna, cofundador y director de negocio de Filmin y presidente de la Asociación Española de Vídeo Bajo Demanda (Aevod).

La crisis provocada por el Covid-19 ha acelerado aún más la necesidad de impulsar el desarrollo de un hub audiovisual en España. Antes del parón sufrido por la economía a consecuencia de la pandemia, la industria audiovisual ya había demostrado su capacidad para crear riqueza, empleo de calidad y para favorecer además a otros sectores de la economía, como el turismo, tal vez el más dañado. Ahora, el hub audiovisual se confirma como un impulsor de la actividad con un prometedor futuro.

 La base sobre la que impulsar el hub es firme y la transformación tecnológica que afecta al modelo de negocio o la necesidad de coordinar y agrupar los elementos que estructuran la industria serán algunos de los retos a los que el sector audiovisual tendrá que enfrentarse para visibilizar su potencial en el mercado internacional como fuente de actividad, negocio y empleo.

Esta es la principal conclusión a la que han llegado los cinco expertos que han participado en el desayuno organizado, vía telemática, por CincoDías y Netflix sobre el tema Construyendo el hub audiovisual. El objetivo del encuentro ha sido analizar las líneas estratégicas más eficaces del futuro hub para desarrollar la industria audiovisual española y equipararla al nivel de las mejores.

“Estamos a la expectativa”, asegura el director Mariano Barroso, presidente de la Academia de Cine. El cineasta, que asegura sentirse un privilegiado por contemplar el hub desde el punto de vista del creador “desde el mismo plató del rodaje”, considera que el sector audiovisual español tiene tanto potencial como refleja la profesionalidad de sus cineastas, reconocida en todo el mundo. “Sin darnos cuenta y sin proponérnoslo, hemos estado generando una infraestructura muy potente, las producciones que se están haciendo aquí y su nivel de audiencia hablan por sí solas”, añade.

Emma Lustres, productora y cofundadora de Vaca Films, coincide. “A pesar de que no hemos tenido una apuesta política por lo audiovisual como sí han tenido otros países, hemos sido capaces de construir una industria relevante en el mundo”, argumenta. Según Lustres, el hub audiovisual consolidará a un sector que ya lleva años generando contenido, empleo, promoción turística y riqueza. “El hub va a reforzar lo que ya consigue el sector por sí solo; si el Gobierno activa todos los mecanismos para desarrollarlo, logrará que seamos más competitivos, más fuertes y más relevantes en el contexto mundial”, abunda.

La industria audiovisual española es un sector en expansión. Según el Ministerio de Cultura, el audiovisual representa el 28% del total de las industrias culturales, que, en su conjunto, constituyen el 3,2% del PIB y antes de la pandemia aspiraba a batir su récord tanto en producción, como en cifra de negocio, como en empleo. En 2019, el sector generó ingresos de más de 4.000 millones de euros, según el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (Ontsi), un crecimiento que se preveía sostenible durante 2020.

La producción de series de ficción es la que genera mayor actividad. Si en 2015 se realizaron 38 series españolas, en 2018 se alcanzaron las 58 series y para finales de este año se prevé sobrepasar las 70. No es casualidad que Netflix haya elegido España para instalar su central europea. “En este panorama global, Netflix ha venido a cambiarlo todo. Llega sin producto propio y se apoya en la producción española para generar su propio catálogo de contenido”, expone Lustres.

Otro dato que prueba la importante evolución del sector en España lo facilita la Spain Film Commission. Según el organismo encargado de promocionar España como plató, productor y posproductor ideal, “existe actualmente una expectación en el mercado audiovisual norteamericano, que busca nuevos espacios de rodaje no tradicionales y menos saturados. En este contexto España está posicionada como uno de los estudios de rodaje más atractivos por sus incentivos, localizaciones y profesionales”.

Un futuro que gana fuerza si se considera que EE UU lleva a cabo el 65% de la inversión audiovisual mundial y solo un 40% del total lo destina a producciones en su propio país. El resto de la inversión se destina a producciones fuera de sus fronteras. Y la industria española aspira a posicionarse como destino ideal para captar fondos de capital extranjero, otra de las razones para desarrollar el hub audiovisual, aunque no solo. “Es muy importante atraer rodajes, pero también que lo de aquí crezca exponencialmente, sea un producto propio y que los productores españoles seamos empresarios y no simplemente proveedores de servicios”, explica la cofundadora de Vacas Film.

José Antonio de Luna, cofundador y director de negocio de Filmin, apunta que “España es el país europeo con mayor oferta de plataformas de servicios de suscripción, un dato sorprendente en comparación con el resto de países”. Según De Luna, también presidente de la Asociación Española de Vídeo Bajo Demanda (Aevod), esto confirma la importancia que tiene esta industria en el conjunto de la economía española. “Hay mucho interés por parte de compañías de todo el mundo para invertir en nuestra producción, es cuestión de empezar a creérnoslo”, asegura.

Muros a superar

A pesar de que sus cimientos son fuertes, la industria audiovisual española tiene muros que deberá saltar para convertirse en una potencia mundial. En opinión de Carlos Rosado, presidente de la Spain Film Commission, España dispone de elementos estructurales valiosos, pero diseminados, que deberían tratarse de manera coordinada “porque la dispersión resta fortaleza”.

Según el directivo y especialista en derecho audiovisual, las instituciones públicas deberían trabajar de una forma más coordinada, “ya que actualmente lo hacen como piezas de un puzle sin agrupar”. “La coordinación tiene que ser horizontal desde los Ministerios de Cultura, de Economía, de Hacienda, el Icex (para atraer rodajes internacionales) y de las competencias de las comunidades autónomas y ayuntamientos. Todos deben cooperar entre ellos para que España compita a nivel internacional”, explica Rosado.

Maite Arcos, directora general de Telecomunicaciones y Ordenación de los Servicios de Comunicación Audiovisual, coincide en la necesidad de coordinar las estructuras públicas. “Para conseguir un audiovisual de futuro, la iniciativa coordinada privada y pública es necesaria. Desde la Administración hemos escuchado todas las necesidades y creemos que somos capaces de diseñar un plan de desarrollo del hub audiovisual en España”.

Los expertos también dibujan un panorama con margen de mejora desde el sector privado. Rosado apuesta por aumentar la capacidad financiera de los productores españoles, en especial los independientes, actualmente muy endeble. “Para competir hay que ser más potentes”, apostilla. “La manera de proteger al audiovisual español es superar la política de subvenciones y crear las condiciones óptimas para que, con medidas de fomento o de promoción, los productores puedan coproducir con otros países y el producto español viaje”.

España quiere posicionarse como destino ideal para captar fondos de capital extranjero

Según el director de la Spain Film Commission, la internacionalización de las obras españolas es todavía una asignatura pendiente. “La forma de defender el sector es fomentando su capacidad”, opina Rosado. Arcos, por su parte, añade una línea más a la reflexión del directivo. “España cuenta con una riqueza enorme de pymes, micropymes y pequeños proyectos empresariales. Cuanto más fragmentado esté el sector, más dificultades existirán para el acceso a la formación y al empleo estable, por eso hay que apoyar el crecimiento de las pequeñas empresas del sector para que ganen dimensión”, comenta.

Los cinco expertos coinciden en que, aunque es atractivo rodar en España por las propias características del país, aún falta desarrollar las estructuras industriales que lo faciliten y lo propicien. Rosado, en concreto, apuesta por introducir políticas fiscales que incentiven y doten con mejores recursos a la industria. “La mejor manera de proteger al sector audiovisual español es dotarlo de elementos financieros y técnicos para que pueda competir en el mercado global”.

Efecto multiplicador

La industria audiovisual española es uno de los puntales de la marca España y su positiva evolución influye en otros sectores productivos, como el turismo o la innovación tecnológica. “Hay un montón de actividades que son inducidas por la industria audiovisual, además del turismo cinematográfico: la posproducción, el doblaje, el catering, la sastrería, el transporte o los rodajes publicitarios. Además, generan empleo y riqueza en todo el territorio, no se concentran en una zona geográfica concreta”, dice Arcos. Lustres pone el acento sobre la democratización de la tecnología, que ha permitido desarrollar proyectos de calidad similar en todos los países occidentales.

Los participantes en el encuentro destacan que lo audiovisual abarca mucho más que el cine y la televisión, porque incluye también segmentos como la animación, los servicios digitales, los videojuegos, los eSports... “Hemos ido sumando productos audiovisuales que antes no consumíamos que también son producción económica y se han de favorecer porque generan actividad y empleo”, agrega Arcos.

Papel de la Administración

Los empresarios del sector coinciden en su lista de peticiones a la Administración. Solicitan más ayudas a la inversión, a la contratación, a la formación para crear nuevos puestos de trabajo, incentivos fiscales y simplificación de los procesos.

Lustres, que describe el sector audiovisual como el más importante y ha producido películas como Celda 211 o Cien años de perdón, aporta más detalles. “Es fundamental encontrar el equilibrio entre ser muy atractivos como centro de producción mundial y no perder independencia, autonomía, diversidad y fortaleza en el medio y largo plazo”. ¿Cómo conseguir este delicado contrapeso? La empresaria contesta: “Incrementando los incentivos fiscales, aumentando la seguridad jurídica y fomentando la protección del débil, del local”.

 

La nueva Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual, pendiente

  • Plazos. España trabaja contra el reloj para recoger en su ordenamiento la nueva normativa comunitaria sobre los servicios audiovisuales que afectará a televisiones y plataformas. El plazo de trasposición para los Estados miembros vencía el 18 de septiembre; sin embargo, el Covid-19 ha desplazado de la agenda política asuntos de calado como este y España (junto a otros muchos países) va con retraso. Esta directiva sustituirá a la de 2010, que se había quedado obsoleta tras los grandes avances tecnológicos de la última década. La trasposición que deberá realizar España corresponde a la estrategia de los países para crear un mercado único digital.

  • Contenido. El espíritu de la norma es proteger a la industria audiovisual europea e incentivar la producción. Para ello, el texto obliga a las plataformas de streaming de películas y series a reservar un 30% de su catálogo a producciones de la Unión Europea. También incluye una serie de medidas de protección de menores, la imposición de una presencia mínima de obras en lenguas oficiales y exige a los gigantes del streaming una contribución financiera a la producción de obras europeas, “mediante inversiones directas en contenidos y aportaciones a fondos nacionales”.

  • Valoración. Los expertos del audiovisual esperan con expectación la trasposición de esta norma. “Me gustaría que el Gobierno fuese muy ambicioso a la hora de trasponer la directiva, que estuviese en el rango más alto de Europa para mostrar España como potencia”, anhela Emma Lustres, de Vaca Films. El presidente de la Spain Film Commission, Carlos Rosado, por su parte, demanda mayor flexibilidad. “La trasposición de la norma europea debe establecer un sistema flexible y adaptado para que las plataformas [que son los grandes ejes de la producción internacional], inviertan en España y traigan aquí sus producciones”, demanda.
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