Invertir bajo la alargada sombra de los generosos fondos europeos

El foco de Bruselas parece apuntar a las grandes tecnológicas, las renovables, las infraestructuras de movilidad urbana e interurbana y el mediambiente

La fuerte inyección de dinero público puesto a disposición de los países europeos por las instituciones comunitarias para superar los efectos devastadores de la crisis del Covid-19 ha despertado la avidez de las empresas y de los inversores. Los gestores empresariales han encontrado una oportunidad de negocio que en muchos casos, como el español, estaba agostada en los últimos años por la escasa capacidad presupuestaria del Estado para promover inversiones; y los de los fondos de inversión y los inversores particulares tratan de identificar también quiénes serán los verdaderos ganadores de esta disputa por capturar los recursos comunitarios. Para el caso de España es una especie de repetición del fenómeno que supuso la explosión de la inversión pública en los años ochenta y noventa del siglo pasado, de cuya mano un buen número de empresas constructoras o de ingeniería dieron un salto de tamaño muy considerable. Ahora el frente es más abierto que en aquellos años, y el foco diseñado de antemano por la Comisión Europea parece apuntar para las grandes empresas tecnológicas, las de energías renovables y para las ingenierías y constructoras de infraestructuras de movilidad urbana e interurbana y de transformación medioambiental de la economía.

Si el objetivo de transformación de la economía se logra, seguramente habrá un efecto generalizado de prosperidad de todos los negocios, de todas las actividades; pero aquellas que tienen garantizada la financiación para varios años porque tienen el favor de las decisiones de los Gobiernos tendrán un plus adicional que los inversores deben empezar a aprovechar desde ahora mismo. En este caso, además, los objetivos están explícitamente identificados, aunque en todos los sectores habrá ganadores y perdedores, aunque tal discernimiento lo determinará la calidad de los gestores de cada empresa.

La digitalización de los procesos productivos será una tarea horizontal que mejorará la eficiencia de todas las empresas, pero aquellas que se han adelantado a esta demanda ahora generalizada, y aquellas que tienen las soluciones para transformar a las demás, son las que tendrán un plus en sus ventas y sus cuentas de resultados. No hay en Europa muchas empresas líderes mundiales en tecnología que puedan marcar el camino a seguir, pero sí hay infinidad de pequeñas sociedades tecnológicas que debe identificar el inversor, sea institucional o particular, para acompañarle en la aventura de digitalizar la economía española y europea. En el caso de las energéticas o constructoras, sí hay liderazgo en Europa y en buena parte tiene sello español, y seguramente lo mantendrá en esta oportunidad que ofrece, tras muchos años de anemia, la inversión pública.