Los satélites pequeños transforman el negocio del espacio

El sector está revolucionando las telecomunicaciones. Se espera que crezca a un ritmo del 7% y alcance un billón de facturación anual en 2040

Los satélites pequeños transforman el negocio del espacio

La comercialización del espacio es un negocio creciente que comenzó hace casi dos décadas. Podemos marcar su inicio cuando la NASA en el año 2005 definió los servicios comerciales de transporte orbital, que permiten a empresas privadas comercializar servicios de carga y tripulación a la Estación Espacial Internacional. Hasta esa fecha el sector era fundamentalmente un monopolio gubernamental vertebrado por agencias nacionales e internacionales, como la ESA en Europa. Sus principales objetivos han sido la exploración científica, la experimentación espacial y la observación de la tierra.

El NewSpace está revolucionando la industria aeroespacial. La iniciativa privada ha descubierto nuevas maneras de poner satélites en órbita a precios mucho menores, dejando cada vez más de lado las decisiones políticas. Esto ha tenido una mayor visibilidad desde la irrupción de empresas como la iniciativa de Elon Musk, SpaceX, y Blue Origin, fundada por Jeff Bezos. Además de las más grandes, hay otras empresas que fabrican cohetes reutilizables o desarrollan pequeños satélites más baratos, aunque por el momento con menores prestaciones que los tradicionales, poniendo el foco en explotar de manera económicamente eficiente el espacio.

Richard P. Gabriel planteó en los años ochenta una serie de hipótesis acerca de los modelos de aceptación de una nueva tecnología. Se analizan los factores de ritmo y oportunidad de mercado que hacen que una empresa en un nuevo sector tenga posibilidades de éxito. Gabriel afirma que los pioneros pocas veces terminan triunfando en el mercado y su rol se acaba en la demostración del potencial que tiene una nueva tecnología. Tras los pioneros llegan los mejoradores, que terminan explotando económicamente el nuevo nicho, ya que su innovación está orientada a la optimización. Este tipo de empresas son las que están ahora en el mercado.

Las telecomunicaciones se están empezando a entender de una manera distinta, y mucha culpa de ello la tiene el NewSpace. Por ejemplo, los proyectos de SpaceX y OneWeb tienen planteado crear redes globales de telecomunicaciones usando para ello constelaciones de miles de satélites pequeños. Estas redes pueden proveer comunicación a nivel global a precios competitivos, mejorando de manera sustancial los satélites en órbitas geoestacionarias y las infraestructuras en tierra. Para ello se valen de pequeños satélites con pesos menores a media tonelada, menos de la mitad de lo habitual.

SpaceX está desarrollando StarLink, y ya se encuentra en funcionamiento a prueba en algunas regiones. Consta de una constelación de 715 satélites en la actualidad, y que en el año 2027 estará completamente desplegada con un total de doce mil satélites. Fabrican un total de ciento cincuenta satélites al mes y son desplegados por lanzadores de la misma compañía, lanzándose hasta sesenta satélites al mismo tiempo. Desde la misma compañía indican que han recibido en Estados Unidos 700.000 solicitudes de suscripción de servicio.

OneWeb, su competidor, es un consorcio empresarial internacional, con una participación significativa por parte de Europa. Actualmente tiene un total de setenta y cuatro satélites desplegados, la constelación tendrá un total de mil seiscientos satélites. Ha sufrido algunos retrasos, ya que entró en bancarrota cuando estaba liderado por Softbank, pero con la actual incorporación de AirBus como socio se ha vuelto a impulsar el proyecto.

Además de para conseguir abaratar los servicios de internet, hay muchas otras aplicaciones. Por ejemplo, Hiber, la apuesta de Laurens Groenendijk, el fundador de Just Eat, proporciona servicios de suscripción para la conexión de sensores remotos, como por ejemplo monitorización de explotaciones agrícolas. Actualmente el proyecto está desarrollado por la Universidad Técnica de Delft y se encuentra en una fase incipiente.

En Europa las iniciativas privadas para la creación de pequeños satélites están siendo apoyadas y alentadas por la ESA. Desde el ente público se da apoyo de varias maneras, como por ejemplo la transmisión de conocimiento adquirido en las últimas décadas. Por su parte, las empresas privadas adaptan el viejo espacio a uno nuevo más rentable. Para ello se están planteando nuevos estándares, nuevas tecnologías, y nuevas metodologías, con el objetivo de optimizar las funcionalidades de estos satélites en relación con su precio.

Varias empresas en Europa ya fabrican esta clase de satélites. La danesa GomSpace es una empresa cotizada especializada en la fabricación de satélites pequeños. Recientemente ha recibido más de la mitad de un contrato de la ESA por un total de 11 millones de euros. Este contrato, aunque modesto, revela que las agencias gubernamentales tienen interés en el sector y lo incluyen en la planificación de sus nuevas misiones. La empresa adjudicataria cotiza en bolsa por 50 millones de euros y sus ingresos anuales en el pasado ejercicio fueron 13 millones de euros. Se espera que el sector crezca a un ritmo del 7%, llegando al billón de facturación anual en 2040 según Goldman Sachs, por lo que algunas de las empresas de reducido tamaño podrán beneficiarse de los nuevos negocios que están surgiendo.

Aunque hay alguna compañía que ya ha salido a bolsa, otras muchas todavía no lo han hecho. GomSpace salió a bolsa a mediados de 2016 y en el último medio año ha duplicado su valor. La holandesa ISIS, acrónimo en inglés de soluciones innovadoras en el espacio, se estableció hace catorce años y cuenta con más de cien empleados. GMV es una empresa española que ofrece soluciones integrales para el espacio, facturó más de 100 millones de euros el pasado ejercicio y es la propietaria de PLD Space, especializada en lanzadores para satélites pequeños. En una fase de desarrollo más incipiente se encuentran la italiana Sitael que ha conseguido 800.000 euros en capital semilla o la polaca Progresja Space que se centra en los sistemas de propulsión satelital.

Parece que las promesas de desarrollo de la industria espacial por fin verán la luz de la coordinación público-privada. Las nuevas empresas están mejorando conocimiento y tecnología que ha sido madurada por las agencias espaciales gubernamentales. La piedra angular del NewSpace son los satélites pequeños. Al igual que ha sucedido con otras nuevas tecnologías, es cuestión de tiempo que coticen en bolsa un mayor número de empresas que ahora se financian mediante inversión privada.

Javier Fernández Salgado/Juan Luis Santos son Doctor en investigación espacial e ingeniero de software de vuelo/ Profesor de Economía en la Universidad CEU San Pablo