Coronavirus

Rusia y China compiten con las multinacionales por suministrar la vacuna del Covid

El Kremlin firma acuerdos de distribución con varios países

Pekín prestará hasta 845 millones a gobiernos latinoamericanos para que adquieran sus candidatas

Una enfermera prepara una dosis de la vacuna Sputnik V para un ensayo clínico en Moscú.
Una enfermera prepara una dosis de la vacuna Sputnik V para un ensayo clínico en Moscú.

¿Qué vacuna frente al Covid-19 será la que se administre a un ciudadano? Pues dependerá del país en el que viva. La clave fundamental se sitúa en saber cuáles son las primeras que logran ser efectivas, seguras y aprobadas para su distribución, pero también existe detrás una soterrada batalla de influencia geopolítica donde titanes como Rusia y China desafían a la dominante investigación de las multinacionales farmacéuticas europeas y estadounidenses como Pfizer, AstraZeneca, Janssen o Sanofi. El Kremlin despliega sus influencias políticas entre naciones amigas y Pekín mira no solo a Asia, sino también a Latinoamérica para llevar hasta allí millones de dosis.

El acto inicial ruso de propaganda fue la aprobación de la primera vacuna del mundo frente al virus SARS-CoV-2, en agosto, sin haber completado los ensayos clínicos con voluntarios. Fue el propio presidente Vladimir Putin quien quiso apuntarse el tanto y anunció la autorización desde ese momento, bautizando el producto como Sputnik V en honor al primer satélite artificial lanzado por los soviéticos. Desde entonces, el fondo soberano Russian Direct Investment Fund (RDIF) se ha encargado de negociar con diferentes países tanto acuerdos de suministro como de fabricación y de investigación.

La candidata rusa está desarrollada por el Instituto Gamaleya y se encuentra en la fase III de ensayos clínicos con miles de voluntarios. Es una de las 10 investigaciones que se encuentran en esa última etapa –en la que se comprueba su efectividad– antes de su distribución, según recoge la Organización Mundial de la Salud (OMS), en su última recopilación pública fechada el 2 de octubre.

Precisamente ayer, el Kremlin comunicó que comenzará ensayos en humanos de Sputnik V en Emiratos Árabes Unidos, tras una llamada telefónica entre el presidente Vladimir Putin y el príncipe heredero de Abu Dabi, el jeque Mohammed bin Zayed al-Nahyan.

Los ensayos en Emiratos son los segundos en el extranjero, tras un acuerdo previo en Bielorrusia. También se espera que las pruebas comiencen en Venezuela en un futuro próximo, recoge Reuters.

Más de 50 países de Oriente Medio, Asia, América Latina, Europa y algunas ex repúblicas soviéticas han solicitado el suministro de Sputnik V, según el fondo soberano ruso. RDIF ya ha anunciado acuerdos de distribución con México, presidido por Andrés Manuel López Obrador (32 millones de dosis), el Brasil de Jair Bolsonaro (50 millones de dosis), India (100 millones), Uzbekistán (35 millones) y Nepal (25 millones).

Préstamos de China

China también ha extendido sus tentáculos geopolíticos para llevar sus investigaciones más allá de sus fronteras. Pekín anunció a finales de septiembre que prestará 1.000 millones de dólares (846 millones de euros) a los países latinoamericanos que quieran adquirir algunas de sus vacunas.

Actualmente hay cuatro candidatas chinas entre las 10 más avanzadas en el mundo, en fase III. Dos de la empresa Sinopharm, otra de Cansino y una adicional de Sinovac.

Es bastante improbable que en una primera etapa estas vacunas lleguen a EE UU o Europa, donde para poder comercializar un producto de este tipo las respectivas agencias del medicamento tienen que autorizar la comercialización tras vigilar y evaluar la investigación clínica correspondiente en sus territorios.

Rusia y China retan así comercialmente a las grandes multinacionales farmacéuticas –sobre las que más peso recae a la hora de investigar y fabricar una solución– aunque el Kremlin y Zhongnanhai tengan como prioridad disponer de una vacuna para su propia población como garantía con la que acabar con la pandemia y la crisis económica.

Igualmente en la Casa Blanca, Donald Trump presiona para que la vacuna esté autorizada cuanto antes, previsiblemente para finales de mes, días antes enfrentarse a las elecciones para conseguir su reelección. El presidente estadounidense lanzó la operación Warp Speed (velocidad máxima) sufragada con 10.000 millones de dólares para encontrar una solución frente al coronavirus. Laboratorios como Moderna, Pfizer, AstraZeneca, GSK, Sanofi, Janssen y Novavax han sido regados con recursos sin precedentes para avanzar en la investigación. Igualmente la Unión Europea y sus países miembros han dopado con cientos de millones a los laboratorios y a otras iniciativas multilaterales como la CEPI (Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias, en sus siglas en inglés) con el objetivo de encontrar una solución a la crisis sanitaria que ha causado más de un millón de muertes en el mundo.

Serán estas grandes multinacionales las que previsiblemente con su capacidad de I+D y producción distribuyan la mayor para de las vacunas en el mundo. La británica AstraZeneca, las estadounidenses Janssen (grupo Johnson & Johnson), Novavax y Pfizer ya disponen de candidatas en fase III. La alemana Curevac y el consorcio de la francesa Sanofi y la británica GSK prueban en humanos en fase II.

China se une a la alianza para distribuir la vacuna en los países en desarrollo

Covax. China ha sido el último gran polo político y económico en unirse a la iniciativa Covax para garantizar la distribución de vacunas en las zonas pobres del mundo. Ya son 180 países en sumarse a este proyecto, del que EE UU hasta ahora se ha excluido. Esta iniciativa pretende suministrar 2.000 millones de dosis antes de finales de 2021 y está impulsada por la OMS y GAVI, una alianza de vacunas impulsada por la Fundación Bill & Melinda Gates, Unicef y el Banco Mundial entre otros.

Europa. La Comisión Europea ha trabajado, por su parte, en garantizarse una reserva de las vacunas experimentales. Ya ha firmado contratos de suministro con Janssen (200 millones de dosis más otros 200 millones opcionales), AstraZeneca (300 millones y otros 100 opcionales) y con el consorcio de Sanofi y GSK (300 millones). Además, mantiene conversaciones con CureVac, BioNTech-Pfizer y Moderna. Estas compañías, a su vez, han firmado acuerdos con otros proveedores en numerosos países para avanzar en la fabricación de los cientos de millones de viales y tener listo el producto para el momento en que reciban el visto bueno a la comercialización por parte de las autoridades sanitarias.

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