El dilema del accionista de Bankia, seguir adelante o vender

Los títulos de la entidad ya se han ajustado a la prima que ofrece CaixaBank y tocará decidir si se confía o no en el proyecto futuro de la nueva entidad y de la banca en general

El dilema del accionista de Bankia, seguir adelante o vender
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La suerte de Bankia ya está echada. Su futuro está en el acuerdo de fusión alcanzado con CaixaBank, que dará lugar al mayor banco comercial español, con activos por más de 660.000 millones de euros y una cuota de mercado del 25% en créditos y del 24% en depósitos. La operación se materializará con un canje de acciones por el que los accionistas de Bankia recibirán por cada uno de sus títulos 0,6845 títulos de CaixaBank.

Esta oferta en papelitos, que evitará que CaixaBank tenga que ampliar capital para absorber Bankia, ha emparejado ya sin remedio la trayectoria bursátil de ambos bancos y las opciones que se plantean ahora a los accionistas de Bankia se reducen llanamente a dos: aceptar ese canje y pasar a ser accionista de la nueva entidad resultante de la fusión o vender en mercado antes de que sea efectiva la operación.

CaixaBank y Bankia prevén tener cerrada la fusión en el primer trimestre del año próximo. Mientras tanto, la espera no promete grandes emociones para las cotizaciones. La posibilidad de una contraoferta por Bankia –aunque existir, existe– es remota y las cotizaciones de ambos bancos ya se han ajustado al canje, dando por buena la operación. El intercambio de 0,6845 acciones de CaixaBank por cada una de Bankia supone pagar una prima del 20% por la entidad con capital público respecto a su cierre del pasado 3 de septiembre, horas antes de que se conocieran las negociaciones de fusión.

Las acciones de Bankia ya absorbieron esa prima con el repunte de los días posteriores y, al cabo de una semana del anuncio formal de la operación, las cotizaciones se mantienen clavadas en la ecuación de canje. Así, la acción de Bankia valía este viernes 1,264 euros, el equivalente a 0,6845 euros de una acción de CaixaBank, con una diferencia de centésimas.

Las acciones de Bankia subieron el 32,5% entre el 3 de septiembre y el pasado viernes 18, cuando se hizo oficial la fusión. Seguirán cotizando hasta que se haga efectiva la absorción por parte de CaixaBank, sujetas a los vaivenes de un mercado inestable pero sin salirse de la referencia que marca la ecuación de canje. Si CaixaBank sube, Bankia lo hará en la proporción justa para alinearse con esa ecuación y si CaixaBank cae en Bolsa, Bankia también lo hará en la misma proporción. El escaso margen de maniobra de hacer arbitraje entre ambas acciones –comprando un banco y vendiendo otro– queda reservado para operadores expertos, familiarizados con las posiciones cortas. Para el común de los accionistas de Bankia, la gran pregunta a la que deberán responder en los próximos meses es si confían en la trayectoria futura de la nueva entidad y del sector bancario en general.

Buena acogida de los inversores

Por lo pronto, CaixaBank cuenta con mayor respaldo entre los inversores que el resto de bancos que centran su negocio en España. Con la excepción de Bankinter, CaixaBank es la entidad española que cotiza con menor descuento sobre su valor en libros –del 54%–. Sus acciones caen este año el 33,6%, un derrumbe inferior al 58% de Santander o el 72% de Sabadell y disfruta de un 69% de recomendaciones de compra según el consenso de analistas de Bloomberg. Un porcentaje muy superior al 26% de Bankia o incluso al 40% de Santander o el 32% de BBVA.

Los inversores valoran su posición de liderazgo en planes de pensiones y seguros y la potencia de su negocio de fondos de inversión, todos ellos fuente de valiosas comisiones, además de su elevado nivel de solvencia. Barclays, Santander o Credit Suisse son algunas de las firmas que han reiterado su recomendación de comprar las acciones de CaixaBank tras el anuncio de la fusión y UBS se sumó al grupo esta semana al elevar su consejo sobre la acción desde neutral a comprar.

El sector bancario afronta un difícil horizonte de tipos cero y más morosidad

“La fusión creará un campeón nacional y en el largo plazo, ayudaría a las entidades a aliviar su estructuralmente baja productividad, una vez se lograran las sinergias y economías de escala. Ambas entidades tienen sólidos equipos que han demostrado su habilidad para integrar otros bancos”, señalaba esta semana en un informe la agencia de rating Standard & Poor’s, que a raiz de la operación ha colocado con perspectiva positiva la calificación financiera de Bankia.

En Bestinver, su gestor de Bolsa española Ricardo Seixas, pese a una visión neutral para el conjunto de la banca, tiene a CaixaBank en cartera, de la que destaca su solidez. “La fusión será una forma de crear valor”, defiende Seixas. En Santander, su analista de banca calcula de hecho que la operación generará un valor adicional para el accionista de 4.700 millones de euros, frente al valor bursátil de ambas entidades por separado.

Los retos

Pero no todo son bendiciones. La fusión no deja de ser una respuesta defensiva al duro horizonte que dibuja la actual crisis económica, que dejará para la banca una pesada losa de créditos impagados. Además, llueve sobre mojado en el sector, que acumula años de decepcionante trayectoria bursátil y que no está entre las preferencias de los inversores. Si bien la actual crisis sorprende a los bancos españoles con los deberes hechos en cuanto a posición de capital y saneamiento de sus balances, la rentabilidad del negocio está por los suelos tras años de tipos de interés cero, que la pandemia va a extender por largo tiempo.

“Con los beneficios bajo presión por los bajos tipos de interés y crecientes pérdidas en los créditos a consecuencia de la pandemia, vemos la fusión como un movimiento defensivo”, señalan desde Bank of America, que aconseja infraponderar las acciones de Bankia y también las de CaixaBank. En su opinión, y en contra de lo avanzado en el proyecto de fusión, la nueva entidad necesitaría capital adicional por 2.500 millones de euros, asumiendo un ratio de solvencia CET 1 fully loaded de 12%. Señala además que el objetivo de ahorro de costes, de 770 millones de euros anuales de forma plena a partir de 2023, “parece ambicioso vista la experiencia de transacciones recientes”.

La fusión ha conseguido en todo caso reanimar la cotización de Bankia, que en mayo marcó mínimo histórico en los 0,7636 euros. Para los accionistas de esta entidad –especialmente para el FROB– será la oportunidad de intentar exprimir valor a una cotización castigada y con una tortuosa historia a sus espaldas, herencia en parte de los titulares de participaciones preferentes y deuda subordinada que en su día recibieron acciones de Bankia a cambio. La opción será por tanto mirar para adelante una vez más o vender.

Dividendos, tras la fusión y con permiso del BCE

Remuneración al accionista. Para este año CaixaBank ha reiterado su política de distribuir un máximo del 30% del beneficio entre los accionistas, un pago de dividendo que en todo caso estará sujeto a las recomendaciones del BCE, que ya ha solicitado al sector la suspensión de los pagos de este año a causa de la crisis pero que podría ser más proclive a permitirlos con cargo a los beneficios de este ejercicio.

Calendario. El pago del dividendo por acción de 2020 sería en el segundo trimestre de 2021, de modo que ya lo cobrarían también los actuales accionistas de Bankia, puesto que está previsto que la fusión se cierre en el primer trimestre. De hecho, ambas entidades tienen el compromiso de no pagar dividendo hasta haberse fusionado para no alterar la ecuación de canje.

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