Dos tercios de la deuda corporativa española está cerca de perder el grado de inversión

Ni el coste de financiación ni el volumen de emisión neta recuperan los niveles prepandemia

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Dos tercios de la deuda corporativa emitida por las empresas españolas no financieras está cerca de perder la calificación crediticia de grado de inversión, un porcentaje que se ha incrementado a causa del deterioro económico. En concreto, las emisiones dentro de la categoría más baja del grado de inversión (con rating BBB y BBB-) suponían el 64% del total del saldo vivo a finales de julio, cinco puntos porcentuales más que a finales de febrero, cuando se desató la pandemia. “Se observa un desplazamiento moderado hacia peores calificaciones crediticias. En particular, el aumento de peso de la categoría BBB”, señala el Banco de España en un informe publicado hoy bajo el título El mercado español de deuda corporativa durante la crisis del Covid-19:.

Ese incremento de la deuda próxima a caer en el terreno del high yield, con un perfil crediticio de mayor riesgo, se explica por las rebajas de rating que han sufrido las empresas que operan en los sectores menos afectados por la pandemia. Es ahí donde se han concentrado los deterioros de la calificación financiera, puesto que las compañías de los sectores más afectados por la pandemia, las rebajas de rating corresponden a empresas que ya habían perdido con anterioridad a la crisis sanitaria el grado de inversión.

Así, según concluye el Banco de España, las rebajas en las calificaciones financieras han afectado al 9,4% del saldo vivo. Y de esta variación, 5,6 puntos porcentuales corresponden a revisiones a la baja dentro de la categoría del grado de inversión, cuyo límite está en el rating BBB-. Otros 2,8 puntos porcentuales corresponden a rebajas de rating dentro de la categoría de high yield o alto rendimiento y tan solo un punto porcentual son los denominados ángeles caídos, aquellas empresas que pierden la calificación de grado de inversión.

La crisis desatada por el Covid-19 está causando por tanto un ligero deterioro en el perfil de riesgo de la deuda de las compañías españolas, cuyos costes de financiación en el mercado no han regresado aún a los niveles prepandemia. El estallido de los contagios a finales de febrero provocó un brusco aumento de los diferenciales, que se redujo posteriormente de forma paulatina gracias a las medidas de apoyo de los bancos centrales. Aun así, los costes de financiación aún eran a mediados de agosto 25 puntos básicos superiores a los niveles previos a la pandemia para los bonos con grado de inversión y todavía 300 puntos básicos más elevados en el caso de los bonos de alto rendimiento o high yield.

La intervención del BCE, que por primera vez ha incluido en sus compras a los pagarés de empresas, y de la Fed, con el lanzamiento de su primer plan de compras de deuda corporativa, ha sido determinante para rebajar la tensión en el mercado de capitales y para la reanudación de las emisiones, que sin embargo tampoco han recuperado el ritmo que se observó en el mismo período del año anterior.

En marzo, la emisión neta –descontando las amortizaciones de deuda- fue negativa y alcanzó el importe más reducido desde febrero de 2014. Esa emisión neta volvió a ser positiva en abril, gracias a la mejoría de las condiciones del mercado, pero el balance acumulado entre marzo y julio deja cifras inferiores al mismo período del año anterior. En concreto, más de 39.000 millones de euros en emisiones brutas de empresas no financieras, con una captación neta de recursos por 4.000 millones de euros, frente a los 43.000 millones y 11.000 millones, respectivamente, del acumulado de marzo a julio de 2019.

El Banco de España añade que, en paralelo a ese menor volumen de emisión neta, se ha producido un notable incremento del crédito bancario, fruto del programa de créditos ICO con aval público lanzado por el Gobierno. "Aunque el recurso a los mercados de renta fija habría seguido contribuyendo a la cobertura de las necesidades de financiación de las empresas españolas, lo habría hecho en menor medida que en el pasado, especialmente en el caso de aquellas que operan en los sectores más afectados por la pandemia", concluye.

 

 

 

 


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