Inversión

Las tecnológicas se abren paso en la Bolsa europea

El índice Euro Stoxx 50 se renueva con tecnológicas y grandes compañías a costa de los bancos y las telecos España ha perdido dos de sus cinco representantes en la referencia del mercado en la zona euro

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Como en el mundo del fútbol, el tema de los fichajes y las salidas también está revolucionado en los índices de las Bolsas. Y el asunto tiene enjundia porque estos índices dan lugar a productos financieros como los fondos indexados o los fondos cotizados (ETF) que son muy utilizados en la gestión pasiva. Esta semana, los gestores del índice Euro Stoxx 50, que reú­ne a los 50 principales valores europeos cotizados, anunciaba la salida de cinco valores (BBVA, Telefónica, la alemana Fresenius y las francesas Société Générale y Orange), que son sustituidos por las holandesas Prosus y Adyen, la alemana Vonovia, la francesa Pernod Ricard y la finlandesa Kone.

Un vuelco en la selección de empresas donde los bancos y las telecos pierden protagonismo en favor de los tecnológicos (Prosus y Adyen), la inmobiliaria Vonovia, la industrial Kone y la firma francesa de bebidas espirituosas. Una de las consecuencias directas de la salida y entrada de valores es la pérdida o ganancia de visibilidad y, por supuesto, de dinero de los inversores. Los que se van ya no forman parte de las carteras que replican en el Euro Stoxx 50 y, por tanto, no se invierte en ellos o se deshacen posiciones, mientras que los nuevos fichajes entran en un club de títulos más demandados y seguidos.

Otro efecto claro es la pérdida de peso de algunas economías europeas frente a otras en los mercados de valores. Los cambios del Euro Stoxx 50, que se materializarán el próximo día 21, dejan a España con cuatro valores en el índice, frente a los seis actuales. Holanda pasa de cuatro a seis, Francia pierde uno, aunque mantiene el liderazgo con 17 compañías en el selectivo, y Finlandia coloca dos valores. Alemania se mantiene estable con 14 empresas en el índice. Además de estos cambios, Banco Santander dejará el índice Stoxx Europe 50 y Mapfre será sustituida por MásMóvil dentro del Stoxx Europe 600, pese a que la teleco será excluida del Ibex por la opa lanzada por los fondos KKR, Cinven y Providence.

Pero ¿qué subyace tras estos movimientos en los índices europeos que también tiene sus réplicas en los estadounidenses? Susana Felpeto, directora de renta variable de Atl Capital, explica que estos cambios se remontan a la pasada crisis financiera de 2008 con una pérdida de peso de los valores bancarios y de compañías muy fuertes que ahora tienen menos relevancia económica. “Se han producido caídas de valoraciones en empresas de telecomunicaciones o en los bancos que no podíamos imaginar. La crisis del Covid-19 ha acelerado un proceso que se venía gestando desde hace tiempo con un mayor peso de la tecnología o de las firmas de salud que ahora son valores de crecimiento cuando antes eran defensivos”, explica. Y añade que “estos cambios han venido para quedarse”.

Y es que el descalabro en los precios de las acciones justifica claramente estas variaciones en el índice europeo. Société Générale, BBVA, Santander y Telefónica figuran en estos días como los valores que peor comportamiento han tenido en el selectivo europeo. Su pérdida de valor bursátil (capitalización) y como consecuencia un menor volumen de negocio explican su marcha de los índices. El banco francés ha bajado el 42% de su valor en el año y ahora capitaliza poco más de 11.000 millones de euros, seguido de BBVA con una caída del 49% y un valor bursátil de 17.000 millones de euros. Banco Santander, que aún permanece en el Euro Stoxx 50, ha recortado en un 49% su capitalización, hasta los 32.000 millones, y Telefónica se ha dejado el 47% de su valor y ahora se podría comprar en Bolsa por 17.300 millones. Orange y Fresenius han caído en el mercado el 30% y el 24% respectivamente en el año, con una capitalización de 24.500 y 21.000 millones.

Salvo el grupo Pernod Ricard, más afectado por el Covid-19 con el cierre de bares y restaurantes y la reducción de los viajes corporativos y de ocio, el resto de compañías que se incorporan al índice europeo logran buenas revalorizaciones en el año, destacando Adyen que en los últimos 12 meses ha logrado duplicar su valor y ahora cotiza en los 1.311 euros por acción. Las nuevas incorporaciones ofrecen capitalizaciones mucho más elevadas que las firmas que salen. En los casos de las tecnológicas holandesas, este incremento de tamaño se ha producido en poco más de una década gracias a negocios innovadores. Destaca Prosus, brazo inversor del grupo sudafricano Napster, con un valor bursátil de 130.300 millones de euros.

El problema del tamaño

Domingo García Coto, director del servicio de estudios de Bolsas y Mercados Españoles (BME), considera que este fenómeno de sustitución de sectores de actividad en los mercados no es coyuntural sino de “largo recorrido”. Y apunta a que al índice Ibex 35 de la Bolsa española le está costando este relevo que no está siendo tan rápido como ocurre en otros países. Tal vez, los casos más evidentes sean los de Cellnex, Amadeus o una Iberdrola cada vez más renovable.

Pero García Coto cree que el tema del tamaño de las compañías es preocupante. “Faltan grandes empresas. Ni en Europa ni mucho menos en España se está haciendo una apuesta decidida para crear firmas de gran tamaño como ocurre en Estados Unidos o en China. Y esto tiene consecuencias competitivas. Las grandes firmas estadounidenses, por ejemplo, pueden adquirir otras empresas mediante acciones sin apenas diluir su capital. Tienen una potencia de fuego enorme”, explica.

La noticia de la salida de BBVA y Telefónica del índice no sentó bien a la Bolsa española que vivió el pasado miércoles una jornada de fuertes retrocesos para la banca. Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad de la Abogacía reconoce que “son malas noticias para la Bolsa española, aunque esperadas. Es posible que veamos algo de volatilidad con estos valores hasta el día 18 de septiembre, fecha efectiva de salida del selectivo, por el hecho de que los ETF y fondos indiciados deben sacarlos de cartera”, explica.

Los expertos apuntan que en gran medida el peor comportamiento de la Bolsa española en esta crisis vírica tiene explicación en el peso que han perdido sectores que ahora no son tendencia en los mercados internacionales. El Ibex 35 se deja en el año el 27% de su valor que contrasta con la caída del 13,2% del Euro Stoxx 50. La comparación se complica mucho más frente a los índices estadounidenses que se sitúan en zona de máximos históricos apoyados en sus grandes emporios empresariales, con un elevado componente tecnológico. Y esto puede continuar ante la ausencia de relevos claros en la economía española que suplan el peso de las entidades financieras y telecos.

Las reglas del juego del índice paneuropeo

Blue chips. El índice Euro Stoxx 50 aglutina a 48 blue chips de la zona euro y dos británicas (Unilever y Linde), empresas sólidas de gran tamaño y con acciones muy líquidas, es decir, que gozan de un elevado volumen de contratación. Es un índice ponderado en función del valor bursátil de cada compañía, así como de su free float (porcentaje de capital que está libre en el mercado) de cada empresa.

Historia. El Euro Stoxx 50 fue creado en los años 90 del siglo pasado por un acuerdo entre Deutsche Börse (el gestor de la Bolsa alemana) y Six Group (gestor de la Bolsa suiza), para hacer una especie de Dow Jones europeo. El índice sirve de base para los derivados financieros (futuros y opciones), así como para fondos índice y fondos cotizados (ETF).

Récords. El Euro Stoxx 50 tiene base 1.000 puntos a 31 de diciembre de 1991. Actualmente, supera los 3.300 puntos, si bien antes del pinchazo de la burbuja tecnológica, llegó a cotizar por encima de los 5.000, y antes de la fatídica caída de Lehman Brothers, alcanzó los 4.000 puntos.

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